San Valentín: Amor en tiempos de (in)dependencia: claves y consejos para solteros

Se puede estar soltero y ser feliz? ¿A mayor soledad mayor es la frustración? ¿Cuánto significa para mujeres y hombres? ¿Es para todos igual? Como nunca, estar sin pareja tiene tantos significados como formas de sentirlo y vivirlo. La soltería históricamente ha tenido una connotación negativa como algo malo y que había que “corregir” o “evitar”.

Como una suerte de contratendencia, la irrupción  del Anti-San Valentín o el Día del Soltero representan una vía de escape (con cierta dosis de humor) para los que optan por no formar una pareja estable y escapar de los mandatos sociales. San Valentín suele representar para muchos solteros un complot del mundo que les recuerda una y otra vez que no tienen pareja, que son “solterones” que no van a la par del resto.

Como contracara, no rendirle cuentas a nadie y dedicarse tiempo a uno mismo se volvió una commoditie que cotiza en bolsa para el mundo de los que no tienen pareja formal.

También puede ocurrir que el idilio de libertad (que es la soledad positiva) se prolongue más de lo deseado e incluso termine enmascarando miedos a formar pareja. “Hoy hay mucha gente que elige estar sola y eso ya tiene un peso distinto. La sociedad comenzó a comprender que ya no hay una obligación: estar en pareja o estar solos son dos opciones válidas y correctas. No hay una mejor que la otra. La soledad es un estado en donde uno puede  también pasarla bien. De hecho, aprender a disfrutar de la soledad es un gran desafío”, explicó en detalle a PERFIL Sebastián Girona, psicólogo especialista en vínculos.

El autor del libro “No te aguanto más” subraya que hay que diferenciar que para algunos estar soltero “es algo más” y que no representa demasiados inconvenientes y para la contraparte puede serles un motivo de gran angustia. “ Está bueno poder pensar qué representa la soledad para cada uno y también cuánto peso se le atribuye a la pareja: está un poco idealizado el amor o el hecho de estar en pareja. Es decir, si estoy en pareja tengo todos los problemas resueltos o soy feliz. No es así. La soledad genera un problema cuando para vos es un problema.

Para otros la soledad puede ser hasta un beneficio”, explica. Para la licenciada en psicología y especialista en parejas Alicia de la Fuente, focalizarse en el bienestar personal y evitar dramatizar sobre una fecha comercial -tal como la define- son elementos claves para evitar el sufrimiento. “Todas estas fechas son comerciales y no son tan importantes en la vida de una persona. Hay que focalizarse en tomarlo como si fuese un día cualquiera, con naturalidad.

Hay que conectarse con gente amiga, con la familia, comprarse cosas lindas, atenderse. Lo importante es estar uno bien. También hay que agradecer y focalizarse en el ‘estoy sano’, ‘estoy vivo’, ‘tengo todo mi cuerpo entero’», dice. ¿Todavía sin hijos? El redefinimiento del rol de la mujer, que hasta hace no mucho se limitaba a ser el de esposa y madre, hoy obligó a repensar y reconfigurar los parámetros para medir si estar en pareja y formar una familia es el equivalente a ser feliz. Sin embargo, sobre algunas mujeres el hecho de haber llegar a cierta edad y no tener hijos continúa siendo una preocupación. Para De la Fuente, las que más se angustian por estar solas son las mujeres, sobre todo las que están alrededor de los 35 años. “Ellas sienten que se les acaba el reloj biológico, ya que están solteras y quieren tener hijos.

Para tener un hijo primero que tenés que tener una pareja”.   Girona coincide, aunque desde un abordaje más sociológico: “Históricamente le pesaba la soledad más a la mujer por una cuestión de no ser una solterona. Para el hombre siempre tuvo una connotación positiva, porque si estás solo podés estar con más mujeres.

Hoy la mujer se permite estar más sola y no lo ve como un problema. Hoy se separan más fácilmente, y se entiende que tiene derecho a vivir en una relación que le de cierta satisfacción, que no tiene que ser un sacrificio. es una diferencia interesante, que la mujer se anime más que hace 30 años al separarse y enfrentar lo que tiene que enfrentar, la ubica en un lugar de mayor poder y decisión para lo que quiere en su vida”. “Yo debería” Ambos especialistas coinciden en que hay que diferenciar entre lo que “debería” ocurrir y lo “real”.

Estar en San Valentín (o en este momento de la vida) sin pareja es simplemente algo casual. “Hacer una diferencia entre lo que debería y lo que es, te ahorra ese sufrimiento. Muchas veces si uno se queda pegado a lo que debería estar pasando en tu vida y no pasa, tenés la vía libre para angustiarse libremente”, agrega Girona. De la Fuente lo llama el “Aquí y ahora”.

“La gente piensa que van a estar solos siempre y nunca voy a conseguir  a nadie. Yo les digo: solo por hoy estás solo, uno nunca sabe si a la vuelta de la esquina, cruzando la calle o en un subte vas a encontrar a alguien. Es hora de dejar de proyectarse a futuro y empezar a trabajar y vivir en el presente”, finaliza.

(Fuente: Perfil.com)

(Visited 94 times, 94 visits today)