Alumnos crearon un aparato que ayuda a Leo Tevez a estar de pie

El 30 de mayo de 2018, la vida de Leonardo Dante Tevez, nacido en Brinkmann y con 32 años recién cumplidos, cambió para siempre. Jugando al fútbol en con amigos, cayó de espalda al piso y sufrió un golpe en la cervical que lo dejó imposibilitado de caminar; como preso en su propio cuerpo que siempre fue inquieto.

La lesión fue a la altura del disco C6 y lo obligó a dos intervenciones quirúrgicas, pero ninguna pudo volver a ponerlo de pie. 

Cuando pensaba que la silla de ruedas era la única opción, la educación técnica le dio otra posibilidad para que su vida con movilidad reducida sea más llevadera y tenga mayor autonomía.

Alumnos del Ipet Nº 50 «Ing. Emilio F. Olmos», sin conocerlo, fabricaron para Leonardo una estructura que le permite mantenerse en posición erguida, lo que mejora claramente su día a día.

 

 

 

 

 

Caer y levantase gracias a la educación técnica  

Leonardo realizó su rehabilitación en un centro de la localidad serrana de Tanti, donde permaneció tres meses. Allí pudo tomar contacto con una particular máquina a la que llaman «Flexy» que utilizó durante el proceso.

En tanto, de regreso a su casa en Brinkmann y a la rutina del trabajo -que continuó con el mismo entusiasmo y fuerza, pero con limitaciones- , el tiempo para rehabilitase se achicaba.

Al cabo de un tiempo, la buena noticia llegaba desde San Francisco, desde «la escuela del trabajo», a quien su familia había acudido. Docentes y alumnos de la EFO no dudaron, siempre con la bandera de poner al servicio de la comunidad lo aprendido, con un sentido solidario de educación. 

Así, tras varios meses de trabajo, lograron construir una «Flexy» a medida, que, como aquel 30 de mayo, le volvió a cambiar la vida a Leo.

 

 

Leonardo Tevez cuando probaba el «Flexy» que alumnos del Ipet 50 le confeccionaron

 

 

Más independencia

El aparato diseñado a la medida del joven brinkmanense le permite mantenerse parado de manera segura por el tiempo que desee, mejorando su calidad de vida. «Tengo dos mañanas libres que uso para planificar y es una buena forma de salir de la silla de ruedas y hacer todo eso pero ya parado. También puedo preparar alguna comida en la cocina», contó Leonardo a LA VOZ DE SAN JUSTO, que fue testigo de la emoción vivida al momento de la entrega del aparato, compartida por la comunidad educativa, familiares, amigos y el protagonista de esta historia de superación. 

El jueves por la tarde, Leo visitó el Ipet 50 y conoció a los alumnos que se encargaron de la construcción de su «Flexy».

 

 

 

El partido que cambió todo

Era un partido de fútbol más el de aquel 30 de mayo del año pasado, aunque sin imaginarlo, Leonardo no volvería nunca más a ser el de antes. «Tuve una lesión en mi cervical y permanecí 17 días internado. En San Francisco me operaron dos veces para fijarme una prótesis y luego me fui a Tanti, a un centro de neurorehabilitación, en donde estuve tres meses rehabilitándome con kinesiólogos y psicólogos», recordó.

«La rehabilitación se basaba en lograr mayor independencia para la vida diaria. A los tres meses, en Tanti, no estaba bien todavía pero decidí volverme a trabajar y me reincorporé al club (Tiro Federal de Morteros). Estar allí de nuevo, sentirme útil, fue mi mejor rehabilitación»,confesó.

 

 

 

 

Un maestro de la vida

Regresar a sus actividades cotidianas -Leo es docente en la escuela primaria pública de Altos de Chipión y preparador físico de básquet en Tiro- significó un motor de motivación para él.

La rehabilitación motriz sin dudas fue clave en el proceso postoperatorio, pero la vuelta a la rutina, a las jornadas full time de trabajo, colaboraron desde el punto de vista psicológico.

Dos veces a la semana, de 8 a 17, el joven está al frente de un aula en la escuelita rural y de lunes a viernes, de 16 a 21, se desempeña en el Club Tiro Federal de Morteros. A esos lugares es trasladado siempre por un familiar en auto.

El tiempo que puede dedicarle a su rehabilitación es escaso, apenas puede destinar 30 minutos semanales al gimnasio.

«Comencé a tener algunos problemas clínicos por falta de rehabilitación. Uno de los problemas era la falta de movimiento y necesitaba este aparato, «Flexy», expresó Leo.

 

 

 

 

Esperado encuentro

Leonardo y los estudiantes que fabricaron «Flexy» se vieron por primera vez las caras cuando el aparato estaba finalizado. Fue un primer encuentro a pura emoción y adrenalina también.

Había que probar su funcionamiento y adaptación al cuerpo de Leo, que comenzará a utilizarlo el próximo jueves, cuando sea enviado de San Francisco a Brinkmann.

Era inevitable que de la charla y las explicaciones técnicas sobre el proceso se colaran los sentimientos, de ambos lados. Dar y recibir. Lo que genera la sensación de ayudar al otro es inexplicable en palabras, y más aún cuando esa ayuda infla el pecho de orgullo por saber que el estudio da sus frutos. 

Leo miraba atento, consultaba nombres, memorizaba rostros y los guardaba en su retina para finalizar el encuentro prometiendo un regalo para todos aquellos jóvenes que ya cambiaron su vida.

«Al ser docente, me emociona el doble ver que alumnos, sin ser mis alumnos, se hayan puesto a trabajar en semejante obra. Estoy muy agradecido y emocionado», pronunció entre alguna lágrima.

A su lado, acompañándolo, estaba un exprofesor durante su carrera profesional, Fernando Komorovski, quien se encargó de unir lazos entre Leonardo y el Ipet 50. 

«En el colegio siempre hay buena predisposición, contactamos a los profesores y ellos pusieron manos a la obra. Con esto Leo va a mejorar su día a día y va a continuar con su tarea habitual. Será muy emocionante verlo en unos años con una recuperación mucho más amplia», afirmó Komorovski.

 

 

Leonardo: «Al ser docente, me emociona el doble ver que alumnos, sin ser mis alumnos, se hayan puesto a trabajar en semejante obra. Estoy muy agradecido y emocionado».

 

Manos a la obra

Durante los últimos días de 2018, se iniciaron los primeros trabajos para llegar a «Flexy». La tarea era ardua y nada sencilla, no había un prototipo a seguir, tenían que confeccionarla siguiendo un tutorial en video.

«Fue todo a ojo, imaginando, buscando a un compañero que fuera de la misma altura de Leonardo y ahí tuvo un rol importante Enzo Brochero, fuimos sacando medidas y por suerte todo resultó muy bien», contó Andrés Merlo, uno de los alumnos que participó del proyecto.

Además de Merlo, trabajó Ignacio Tessio, ambos actualmente en séptimo año «C» de la EFO. Y este año se sumaron Martín Boero, Enzo Brochero, Facundo Bustos, Jhordan Cassol, Bladimir Delgado, Joaquín Galfré y Kevin Roldán, de sexto año «C». Todos de la especialidad Mecánica y bajo la coordinación del profesor Guillermo Gottardi.

«Fue difícil trabajar sin conocer tal cual las medidas de Leo, fueron pruebas y pruebas para llegar a concretar lo que necesitaba», argumentó Delgado.

A su vez, Cassol manifestó que fue un desafío trabajar en «máquinas que no están predeterminadas de antemano sino que se amoldan a las necesidades, en este caso de Leonardo».

El hecho de conocerlo luego personalmente tuvo un gran impacto en los estudiantes. «Fue muy emocionante entrar y verlo a Leonardo y saber que junto a mis compañeros pudimos ayudarlo. No tiene precio. Cuando lo vi noté una sensación extraña en mi cuerpo, por eso es grande la emoción», sostuvo Cassol.

Tomé Seif: «Todos hacen esfuerzos por la educación pública y desde acá nos planteamos qué podemos hacer por todos».

«Él también nos ayudó a nosotros a la hora de realizar nuestras prácticas», agregó Merlo y destacó: «Yo estoy en el último año pero me gustaría que a las próximas generaciones de alumnos les quede el objetivo de seguir generando proyectos solidarios. Realmente está muy bueno».

 

 

 

La escuela, orgullosa

El director del Ipet 50, Jorge Tomé Seif, se mostró «orgulloso» por el trabajo realizado por alumnos y docentes del colegio, en beneficio de Leonardo.

«Es la devolución social que tiene toda escuela pública. Todos hacen esfuerzos por nosotros y acá nos planteamos qué podemos hacer nosotros por la gente», dijo Tomé Seif.

Expresó que este tipo de proyecto «siempre tiene como retribución un gran sentimiento. No tiene precio lo que se percibe de regreso amén de los aprendizajes recibidos y generados».

 

 

Cómo es «Flexy»

 Este aparato para Leonardo fue diseñado a la medida de Leonardo y cuenta con una base de 1,2 metros por 87 centímetros, en los cuales además se encuentra un apoya pie, que trabará sus talones.

La estructura, por su parte, tiene 1,2 metros de alto y cuenta con dos mesas, una superior, para que el joven pueda trabajar con su computadora o realizar diversas actividades parado; y otra media, que utilizará para lograr pararse de la silla de ruedas.

Además, el aparato posee una pieza que sujetará sus piernas por debajo de la cola, lo que le permitirá trabar sus piernas y mantenerse parado. También existe un apoya rodillas.

La Voz de San Justo

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