La agricultura en la era de los millennials

Según datos del padrón 2019 de afiliados al Colegio de Ingenieros Agrónomos de la Provincia de Córdoba (Ciapc), el 33,2 por ciento de los profesionales que trabajan en establecimientos y agroindustrias tienen entre 25 y 36 años. Es decir, uno de cada tres agrónomos es de generación conocida como millennial.

El socio de Halcón Monitoreos, Roberto Peralta, presentó los datos durante el 15° Encuentro Nacional de Monitoreo y Control de Plagas, Malezas y Enfermedades que se realizó en Córdoba.

Y la tomó como un parámetro de la necesidad de la agricultura de comenzar a repensar los sistemas de producción, en función de las demandas sociales y ambientales por una mayor sustentabilidad.

“No conocen el arado y muchos tampoco vivieron el boom de la soja RR. Una nueva generación significa una nueva mentalidad. Hay que tenerlo en cuenta a la hora de la enseñanza de las ciencias agropecuarias”, expresó Peralta al abrir el Congreso.

Compromiso

Su disertación se tituló “El compromiso del ingeniero agrónomo en la nueva era de la agricultura” y se inició precisamente con la definición de cuál es ese compromiso.

“Una obligación contraída con la sociedad para la mejora continua en cantidad y calidad de la producción de alimentos”, subrayó. Según Peralta, este compromiso “es en su esencia inalterable y, por ello, el mayor desafío para el agrónomo es comprender los cambios sociales para mantenerlo vigente”.

Al trazar una perspectiva histórica, recordó que la revolución agrícola se extendió durante miles de años para luego dejarle el paso a la revolución industrial, que derivó en lo que se está viviendo en la actualidad: la revolución de los servicios. Es otro de los cambios de paradigma que, para este asesor, deben tener en cuenta los profesionales del agro.

“Los ingenieros venimos muy formateados bajo la lógica de brindar productos. Hay que ampliar la mirada hacia un mercado que no sólo es receptivo, sino un actor más en la determinación del manejo productivo”, expresó.

Biofábricas

El otro socio de Halcón, Daniel Igarzábal, hizo foco en el manejo de plagas y coincidió en la necesidad de estrategias que no se basen sólo en el uso de insecticidas, de manera que reduzcan el impacto ambiental y social.

“La única herramienta que estamos manejando son los insecticidas y los materiales genéticos. Por ese camino, vamos derecho al mismo destino en que terminaron las malezas”, remarcó el experto.

Propuso cuatro ejes de trabajo de cara al futuro. Uno de ellos, incrementar las estrategias de control biológico, a través de un trabajo de conservación de los insectos que ayudan a combatir plagas y de la creación de “biofábricas” de especies que sean “plaguicidas” naturales.

La Voz

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