Caen los nacimientos y el efecto ya empezó a verse en las escuelas
En las salas de nivel inicial de Córdoba ya se percibe un cambio silencioso pero sostenido: hay menos chicos por aula, listas más cortas y escuelas que van viendo que a medida que pasen los años tendrán menos alumnos.
Lo que parece una anécdota escolar es, en realidad, la cara visible de un proceso profundo que atraviesa a todo el país: la caída sostenida de la natalidad y la transformación de la pirámide de edades.
Según las nuevas proyecciones de población del Indec (2022-2040), la Argentina seguirá creciendo en población, pero cada vez más lento y con muchos menos niños.
Entre 2014 y 2024 la tasa de la natalidad se desplomó casi un 40%: pasó de unos 770.000 nacimientos en 2014 a aproximadamente 425.000 en 2024.
El desafío no es sólo demográfico: es educativo, sanitario, económico, previsional y, sobre todo, político.
Crece poco y envejece
El informe “Proyecciones de Población por Jurisdicción 2022-2040” del Indec muestra que la población argentina pasaría de 46,1 millones de habitantes en 2022 a 47.5 millones en 2040. Es decir, habrá algo más de gente, pero el crecimiento será cada vez menor.
Detrás de esa curva suave hay un cambio mucho más brusco: el desplome de los nacimientos.
A nivel nacional, los nacidos vivos bajaron de 777.012 en 2014 a 460.902 en 2023. Y, según el organismo, para 2022 todas las jurisdicciones del país ya estaban por debajo del nivel de reemplazo generacional, fijado en 2,1 hijos por mujer.
La caída en los nacimientos es un fenómeno mundial, pero sostenido y acelerado. También en Argentina (Freepik)Córdoba no es la excepción. La provincia tiene ahora 3.924.000 habitantes y se proyecta que llegue a 4.105.000 en 2040: una tenue suba en 15 años. Pero lo hará con cada vez menos chicos: en 2022 registró una Tasa Global de Fecundidad (TGF) de 1,4 hijos por mujer, alineada con la tendencia nacional de fecundidad baja.
La reducción de la fecundidad adolescente (15 a 19 años) fue el motor principal de esta caída, con un desplome del 57,9% entre 2001 y 2022. La caída del embarazo adolescente fue una buena noticia ya que implica que esas niñas podrán completar estudios y conseguir mejores trabajos.
Menos chicos en las aulas
¿Cómo impacta hoy este cambio en la educación en Córdoba? ¿Qué cambios se prevén a futuro en el sistema educativo?
El impacto sobre la estructura por edades es contundente en todo el país.
El Indec estima que a nivel nacional, la población de 0 a 4 años bajará de 2,9 millones (2022) a 2,3 millones (en 2040). Entre 5 y 9 años, la franja clave de la escuela primaria caerá de 3,7 millones a 2,2 millones.
En 10 a 14 años, los adolescentes pasarán de 3,7 millones a 2,1 millones. Todo eso ya está pasando.
En las aulas no habrá más sino menos alumnos con el paso del tiempo. . (Pedro Castillo/ La Voz)En Córdoba el dibujo es similar. En niños de 0 a 4 años, de 241.262 en 2022 se proyectan unos 201.000 en 2040. En el grupo 5 a 9 años, se pasaría de 292.757 a 191.000 en ese lapso y en la franja de 10 a 14 años, la baja sería de 296.690 a 185.000.
La reducción es notoria y ya genera efectos. Se trata de casi 1,5 millones menos de chicos de entre 5 y 14 años en todo el país de aquí a 2040. Esa reducción masiva implica aulas más vacías, jardines y escuelas con menos matrículas y un sistema educativo que deberá repensarse.
“Lo primero que se siente es la baja en neonatología, obstetricia, pediatría, guarderías, jardines y primaria”, explica Leandro González, demógrafo e investigador cordobés de Ciecs-Conicet y la UNC.
“Si se mantiene la misma infraestructura y el mismo personal, podríamos mejorar la atención per cápita en salud y educación. El riesgo es que, en lugar de verlo como oportunidad, se use para ajustar presupuestos y recortar cargos”, apuntó Fernández.
Córdoba sigue atrayendo gente
Aunque hay menos nacimientos, Córdoba no pierde población. Las proyecciones del Indec muestran que la provincia mantiene un saldo migratorio interno positivo: se estima que recibirá unas 5.700 personas por año, en promedio, hasta 2030. Es decir, sigue siendo un polo de atracción frente a otras provincias, liderado por sus universidades.
Eso ayuda a sostener el volumen total de habitantes, pero no cambia el hecho de que habrá cada vez menos niños y más adultos mayores. La pirámide se seguirá estrechando en la base y ensanchando en los tramos de edad avanzada.
Jardín de infantes, donde primero se ve el fenómeno de baja de matrícula . (La Voz).Para Laura Acosta, doctora en Demografía, investigadora del Conicet y docente de la UNC, la foto debe mirarse en perspectiva histórica: “Argentina, como buena parte de América Latina, está atravesando un proceso de envejecimiento más acelerado que Europa. Lo que allá llevó más de 200 años, acá se concentra en 50 o 60 años, y además en contextos de pobreza y de desigualdad que no terminamos de resolver”.
La “ventana demográfica”
Acosta plantea que el país atraviesa todavía un “bono demográfico”: hay proporcionalmente más población en edad activa (15 a 64 años) que población dependiente (niños menos de 15 y mayores de 65). Las proyecciones indican que esta ventana de oportunidad se mantendrá hasta alrededor de 2065.
“Este tiempo debería usarse para fortalecer el sistema de salud, mejorar la prevención de enfermedades crónicas, ampliar la cobertura de cuidados y discutir en serio la seguridad social”, sostiene.
“Porque luego aumentará la proporción de personas mayores, con más dependencia y necesidades de atención. Si no se actúa ahora, el sistema previsional y el sanitario van a sufrir una presión muy fuerte”, advierte Acosta.
Menos alumnos, ¿mejor escuela?
En las escuelas cordobesas, el efecto ya empezó. Entre 2023 y 2025, el nivel inicial (jardines) perdió alrededor de 9.600 estudiantes, según datos que brindó el Ministerio de Educación de Córdoba a La Voz.
Esa baja comienza a trasladarse a los primeros grados de la primaria, aunque con comportamientos dispares: en algunas localidades la matrícula cae, en otras se estabiliza e incluso crece, sobre todo en zonas rurales o pueblos que reciben nuevas familias.
“No estamos ante una crisis de matrícula, sino ante una oportunidad histórica de innovar”, resumió en tanto el ministro de Educación de Córdoba, Horacio Ferreyra.
También dijo que la tendencia cambia según la zona: en localidades chicas del norte y del sur provincial la merma en la matrícula es más notable, mientras que se mantiene aún estable en grandes ciudades de esta provincia.
“El cambio demográfico nos permite rediseñar el sistema para que cada cordobés reciba una mejor educación. Con menos estudiantes en jardines y primeros grados, la prioridad es llegar antes y mejor, con más tiempo pedagógico y seguimiento personalizado”, indicó Ferreyra.
Hoy, muchas salas de nivel inicial funcionan con grupos de entre 12 y 20 niños; en primaria, los cursos rondan los 15 a 25 estudiantes.
En lugar de cerrar escuelas, la Provincia asegura que optará por reagrupar secciones donde la merma sea mayor y destinar docentes de apoyo, especialmente en Lengua y en Matemática.
Para la directora general de Planeamiento, Evaluación y Prospectiva Educativa, Gabriela Brandán, esta “ventana” permitirá que la innovación curricular no quede sólo en los papeles: “Podemos monitorear trayectorias casi de manera individual y ajustar lo que haga falta para cada estudiante. Es una oportunidad para que la personalización del aprendizaje sea algo real y no declamativo”, apuntó.
Mejor acompañamiento
En este contexto, Córdoba profundizó el programa TransFORMAR@Cba, que extiende la jornada a 5 o 6 horas en primaria y 4 horas en inicial.
La apuesta es reforzar la alfabetización integral en lectura, escritura y matemática, la cultura digital, robótica, programación e inteligencia artificial; Proyectos STEAM (ciencia, tecnología, arte y matemáticas); expresión artística, movimiento y deporte; espacios de apoyo específico para quienes lo necesitan.
“La idea no es que los chicos pasen más horas sentados, sino que investiguen, creen y reciban apoyo puntual en lo que les cuesta”, explicó Ferreyra. En muchos primeros y segundos grados ya trabajan dos docentes de manera articulada, lo que permite reforzar la alfabetización en los años más críticos.
La secretaria de Coordinación Educativa Territorial del ministerio, Nora Bedano, destaca el rol de las 402 Coordinaciones Locales Educativas (CLE) para articular el pasaje desde las Salas Cuna al jardín y a la escuela, con foco en las zonas del noroeste y del sur de la provincia, donde las brechas de acceso y calidad siguen siendo más profundas.
Nacimientos y muertes en Córdoba. (La Voz)No es sólo economía: un cambio cultural y de género
La baja de la natalidad no se explica únicamente por la crisis económica. El informe del UNFPA y los demógrafos consultados coinciden en que hay un cambio cultural profundo en los proyectos de vida, especialmente de las mujeres: muchas postergan la maternidad hacia los 30 o 35 años; otras eligen tener uno o dos hijos, y cada vez más personas deciden no tenerlos; las formas de pareja y convivencia se diversifican y la maternidad deja de ser un mandato único.
“Ya no es el modelo de familias numerosas de otras épocas. Y eso está más legitimado socialmente. Hay más opciones, más libertad, pero también muchas trabas materiales para quienes sí quisieran tener más hijos”, dice Leandro González.
A ese cambio se suman un mejor acceso y aceptación de métodos anticonceptivos (como los dispositivos subdérmicos); la implementación de la Educación Sexual Integral (ESI), que ayuda a evitar embarazos no deseados, especialmente en adolescentes y el uso creciente de servicios de salud sexual y reproductiva.
Para Acosta, la pregunta central no es si “conviene subir la natalidad”, sino si se están garantizando los derechos sexuales y reproductivos: “Los estudios muestran que muchas parejas querrían tener más hijos, pero no pueden por condiciones económicas, laborales y de cuidado. Si no se abordan esos factores, y otros como vivienda, licencias de paternidad, sistemas de cuidado, igualdad en el trabajo, los simples ‘bonos por nacimiento’ tienen poco efecto”.
Infografía: Porcentaje Mujeres 15 a 19 con hijos e hijas nacidos vivos. Censo.De la sala de 4 a la jubilación
Que haya menos chicos en los jardines y escuelas primarias hoy no es, por sí mismo, una buena ni mala noticia. Lo que sí está claro es que obliga a repensar el contrato entre generaciones.
En el corto plazo, el sistema educativo podría aprovechar la baja de matrícula para mejorar la calidad: más tiempo en la escuela, grupos más chicos, más docentes de apoyo, más foco en la alfabetización y en las nuevas competencias.
En el mediano y largo plazo, el desafío se desplaza al otro extremo de la vida: un país con más personas mayores, más soledad y más necesidad de cuidados, jubilaciones y atención de enfermedades crónicas.
La Argentina y Córdoba todavía tienen unos años de “bono demográfico” para decidir qué hacer con esta transición, ante cambios que no parecen tener retroceso.
LA VOZ

