Salud del bebé. “Test del talón”: el debate en Córdoba sobre si debiera ampliarse la pesquisa a más enfermedades
En Córdoba y el país, el “test del talón” es un procedimiento de rutina que a partir de una muestra de sangre del talón del recién nacido, permite detectar de forma precoz enfermedades congénitas. Debe realizarse preferiblemente entre las 48 a 72 horas de vida.
La ley nacional 26.279 establece la obligatoriedad de este análisis tanto en hospitales públicos como privados y sirve para preventivamente detectar seis patologías.
Existen versiones ampliadas de esta prueba que pueden analizar muchas más, pero hoy permanecen fuera de la cobertura pública y de la de obras sociales.
Actualmente ningún laboratorio de Córdoba procesa la prueba ampliada, aunque algunas instituciones reciben la muestra para derivarla luego a laboratorios de mayor complejidad de otras provincias.
La clínica Reina Fabiola, por ejemplo, deriva las muestras al Iaca de Bahía Blanca en caso de que los padres soliciten este test ampliado. Por su parte, el Sanatorio Allende está en tratativas con el laboratorio Lace para concretar una logística similar que analice hasta 26 enfermedades.
También está la opción de laboratorios totalmente privados como Diagnus, que trabaja con Perkin Elmer de Estados Unidos, y detecta hasta 60 enfermedades con el screening neonatal Step one.
Eso cuesta
El acceso a este estudio depende, en primer lugar, del dinero que puedan pagar las familias.
Los costos oscilan entre los $ 40.000 y $ 80.000, pudiendo superar esa cifra según la cantidad de enfermedades a investigar. En caso de derivaciones internacionales, el valor asciende a los 500 dólares.
En segundo lugar, poder hacer la prueba depende de la información que los padres reciban en el consultorio. Esta suele ajustarse solo a informar sobre la pesquisa neonatal básica, que además del cribado de enfermedades congénitas, en algunos centros de salud implica también un screening auditivo y de cardiopatías.
De acuerdo al país del que se trate, esta pesquisa incluye diferentes pruebas. Las afecciones a detectar se determinan de acuerdo a cuáles son las enfermedades más frecuentes, la carga genética y las deficiencias nutricionales de la población, entre otros criterios.
La información como elemento clave
El caso de la cordobesa Alma, una bebé que el año pasado desarrolló una enfermedad genética poco común al nacer y falleció días después por no detectarla a tiempo, puso sobre la mesa algo poco discutido socialmente: la posibilidad de incorporar más enfermedades en el test y la responsabilidad de los médicos de informar sobre la prueba ampliada.
“Los avances de las posibilidades diagnósticas son complejos pero la información es lo más importante. Generalmente todo este conocimiento está incluido dentro del programa para la Preparación Integral para la Maternidad y Nacimiento (PIM)”, explicó a La Voz Mariana Van Ooteghem, directora de la Dirección de Salud Perinatal, Embarazo y Niñez del Ministerio de Salud de Córdoba.
La profesional admitió que no se suele informar sobre los tests ampliados excepto que los padres consulten, pero adelantó que se está trabajando no solo en una optimización de la pesquisa actual, sino también en una posible ampliación.
“Desde el punto de vista de la cobertura poblacional y por frecuencia de enfermedades no es una urgencia sanitaria, pero estamos pensando en ampliar la pesquisa en unos años”, dijo.
Sin embargo, advirtió que se trata de un camino solitario ya que no hay planes de ampliar el test a nivel nacional. “Sería una modificación local que implica un camino más complejo, sobre todo en cuanto a la aparatología y a la capacitación de los profesionales”.
Por su parte, la coordinadora del Servicio de Neonatología del Hospital Privado, Silvia Galetto, también admitió que aunque la información de la pesquisa ampliada no se niega, tampoco se acostumbra ofrecerla.
“En general nosotros no damos esa información. El profesional actúa sobre lo que obligatoriamente debe manifestar que es la pesquisa neonatal básica. Casos como el de Alma nos pueden llevar a revisar conductas como profesionales o a nivel institucional, pero difícilmente llegue a un cambio nacional”, comentó a La Voz.
También señaló que de brindarse esta información debe ser completa: “No podemos decirles a los padres que hay un test ampliado si ni siquiera sabemos a dónde derivarlos ni cómo se hace. Esta es información oficial que debería producirse y difundirse desde el Ministerio de Salud”.
En este punto también se detuvo Luis Ahumada, jefe de Neonatología del Sanatorio Allende, el lugar dónde Alma fue atendida.
“La ley obliga a detectar estas seis enfermedades poco frecuentes y no se suele informar más, pero a partir de la situación difícil que vivimos aquí con Alma estamos instrumentando un sistema para que los padres accedan a toda la información y puedan decidir. Cada institucion tendrá que hacer esto de forma privada hasta que el Ministerio se manifieste”, expresó.
El jefe de Neonatología de la clínica Reina Fabiola, Ignacio Sosa, subrayó la responsabilidad de la cartera sanitaria de brindar información al respecto.
“Es información que se debería ofrecer a la población pero es el Ministerio el que regula la medicina privada y estatal. Además, coincido en que deberían ampliarse las enfermedades que analiza y que esto debería ser accesible para todos a través de una cobertura desde el Estado y desde las obras sociales”, dijo.
Y agregó: “Igual, aunque uno tenga un screening más amplio, creo que la clave es la formación y la capacitación de los recursos humanos. Eso aumenta la posibilidad de detectar clínicamente cuando algo no anda bien y allí pedir un estudio más específico”.
Entre la inequidad y la salud publica como límite
Pese a estar de acuerdo con la ampliación del “test del talón” y con la necesidad de informar a los padres al respecto, los profesionales entienden que considerando la incidencia y prevalencia de estas enfermedades poco frecuentes a detectar, estos cambios implicarían un costo global que muchas veces no se justifica.
“La salud pública pone un límite porque si no, los costos sanitarios serían imposibles de afrontar. Por ley se estableció cubrir seis enfermedades, si se quisiera abarcar todas no alcanzarían los tests, los recursos materiales, ni tampoco los humanos para hacerlo”, sostuvo Ahumada.
Y sumó: “Hay una cuestión de racionalidad que tambien hay que tener en cuenta porque además de incentivar una demanda que el sistema público no puede absorber, informar de este test ampliado también implica generarle ansiedad y preocupación a personas que en muchos casos no van a poder cubrir el costo particular de ese estudio”.
Sosa también coincidió en este aspecto: “El problema es que hay otras prioridades en la salud pública que hacer este examen ampliado. En algunas cuestiones la medicina no tiene fin y para hacer cosas se necesitan recursos que no están disponibles. Muchas veces no se informa porque no es accesible”.
Además, remarcó el componente moral de estos casos: “Por ser enfermedades excepcionales muchas veces no se justifica en costo y efectividad. Pero también pasa que muchas de estas patologías no tienen tratamiento o se sabe que el Estado no lo cubrirá si es muy costoso. Se plantea allí un problema ético, porque además surge una inequidad enorme”.
En este punto también coincidió Galetto: “El no acceso a una pesquisa ampliada es inequidad, por falta de información y por costos. Nunca está de más saber pero que la prueba solo esté disponible para quienes pueden pagarlo habla de una gran desigualdad”.
¿Cuantas pesquisas se hacen en Córdoba?
Actualmente, la Provincia analiza las muestras o determinaciones del test del talón básico en el laboratorio del Hospital de Niños. Allí llegan todas las determinaciones de los nacimientos en el sector público y también muchos del sector privado.
“Nuestro número de nacidos vivos ronda los 33.000 en 2025 aunque todavía son datos provisorios”, precisó Van Ooteghem.
De ese total, el pasado año cerraron con la recepción de 22.000 determinaciones: aproximadamente con un 50% del área pública y 50% de la privada.
“El laboratorio del Hospital de Niños capta no sólo a los 16.500 que corresponden al sector público, sino también varias determinaciones más del sector privado. Igual, cabe aclarar que muchas son segundas o terceras muestras que los prematuros por otras condiciones tienen que repetir”, advirtió.
La profesional aseguró que de las seis enfermedades que se analizan, el hipotiroidismo congénito primario es la patología más frecuente. Las otras cinco afecciones que se buscan son: la fenilcetonuria, la hiperplasia suprarrenal congénita, la fibrosis quística, la galactosemia y la deficiencia de biotinidasa.
“No es poco hacer 22.000 tarjetas de pesquisa endocrino metabólica. Es un proceso que tenemos muy aceitado en la provincia y que este 2026 cumple 30 años. Fuimos pioneros en hacer estas determinaciones en la Argentina”, cerró.
LA VOZ

