Compromiso ambiental: Dos sanfrancisqueños fabrican sorbetes biodegradables

En el mes de enero cuando la gente pensaba o estaba de vacaciones, Andrés Chávez y Gustavo Chiaraviglio se arremangaron para empezar un proyecto de empresa juntos abriéndose paso en un nuevo nicho de mercado y así nació Neo Plast.

Como no todo es economía sino también en parte cuidar el entorno en el que las personas se desenvuelven decidieron que el objetivo estaría puesto en tener una fábrica dedicada al trabajo con bioplásticos.

Su objetivo es fabricar sorbetes biodegradables y elementos de un solo uso que se usan en la ingesta de comida. 

Neo Plast, en el kilómetro 126 de la ruta nacional 19

Una vez que encontraron el lugar, una fábrica ubicada en el kilómetro 126 de la ruta nacional 19 en Frontera, se abocaron a la búsqueda de encontrar la máquina para fabricar un producto que reemplace al plástico. No fue nada fácil dado que debía ser apto para el contacto con alimentos una materia prima que no está en el país.

«Hay una gran variedad de bio plásticos en el mercado pero nosotros necesitamos que sea apto para contacto con alimentos. Toda la materia prima viene importada y nos tomó tiempo encontrar un proveedor», comentaron Chávez y Chiaraviglio a LA VOZ DE SAN JUSTO.

El nuevo material biodegradable con el que realizan los sorbetes y también una línea de cucharas tiene como requisitos para obtener certificación nacional ser «bioenvasado, biodegradable, compostable y apto para el contacto con alimentos», de hecho estiman que su descomposición ronda los 180 días y se transforma en compost que ya está degradado en un 90 % aproximadamente.

Chávez y Chiaraviglio apuestan como emprendedores en la fabricación de sorbetes biodegradables.

Estos emprendedores son socios y amigos, ambos estudiaron en el Ipet 50 «Ing. Emilio F. Olmos» y compartieron años de facultad, de hecho, Chiaraviglio es ingeniero electromecánico. Los conocimientos les sirvieron para poder adaptar la máquina con la que producen los sorbetes biodegradables que es de industria nacional dado que el resto son importadas.

 

 

Nuevo mercado

Los emprendedores de esta incipiente empresa creen que «hay un cambio en la conciencia colectiva de la gente de disminuir el uso de materiales contaminantes», por eso, «consideran que mediante los sorbetes biodegradables pueden constituirse en una opción dentro de un mercado que apenas empieza a desarrollarse en la Argentina.

Obviamente hay un difícil camino de descubrimiento ya que por ejemplo fue largo el proceso para encontrar un proveedor de materia prima que es importada, tampoco un ente que certifique los productos en biodegradabilidad y compostabilidad.

«En otras partes del mundo el tema está muy desarrollado, se sabe con qué productos lo hacen pero hoy acá está todo muy nuevo incluso en materia de regulación», aclararon. También dijeron que, por ejemplo, «la certificación de producto apto para el contacto con alimentos la obtuvieron gracias a quien provee la materia prima y que fue revalidado con el aval de un laboratorio nacional».

 

 

Contexto favorable

El precio elevado del petróleo y el hecho que la conciencia de las personas haya virado hacia el cuidado del medio ambiente y este tipo de políticas sustentables hace que sea posible pensar en la producción industrial para estos emprendedores.

Nada fácil porque si bien estos materiales se trabajan hace muchos años no tenían certezas sobre el rédito económico que les pudiera dejar. A esto hay que sumarle que la Argentina empezó a delinear políticas acerca del uso de los sorbetes en algunos casos impulsando la prohibición y en otros obligando a su retiro.

Al estar el tema en los primeros estadios de desarrollo aún no hay ni una legislación uniforme, ni tampoco decisiones políticas conjuntas pero en esos espacios es que iniciativas como la de estos emprendedores cobra relevancia.

«Sí hay productos biodegradables de un solo uso como sucede con las cucharas y tenedores, de hecho no nosotros tenemos una línea, pero ahora nuestra apuesta está en los sorbetes principalmente», indicaron.

 

 

La producción de productos de un solo uso como pasa con los sorbetes es un mercado poco explorado en el país.

Solo el material es diferente

Los sorbetes no tienen ninguna diferencia con otros son transparentes y el material es similar, una persona solo podría saber qué materiales se emplean para fabricarlos leyendo las etiquetas donde se detalla su fabricación.

Ambos jóvenes coincidieron que muchas veces se utiliza la etiqueta biodegradable cuando en realidad no cumple con esta función. En otros casos se apela al uso de polipapel para reemplazar el plástico pero ello no creen que sea viable pero su empleo no elimina el daño al medioambiente porque entra otro factor en juego que es la tala y el desmonte.

«Hay un cambio en la conciencia colectiva de la gente de disminuir el uso de materiales contaminantes».

Actualmente en Neo Plast están trabajando en una etapa de fabricación de muestras y al mismo tiempo diseñando su packaging propio, rubro en el que tienen experiencia porque anteriormente trabajaron en empresas de este tipo.

 

 

Qué pasa en la ciudad y el país

Se estima que se juntan ocho millones de toneladas de plástico en los océanos, y uno de los más hallados son las conocidas «pajitas» que demoran cientos de años en degradarse.

En la Ciudad de Buenos Aires a través de la Legislatura porteña decidió que se elimine progresivamente el uso de estos elementos. La medida rige para locales gastronómicos, kioscos, boliches, etc., que solo los darán si el cliente los pide hasta que llegue el momento que no podrán entregarlos en ningún caso.

En San Francisco, en la última sesión del Concejo Deliberante se aprobó un proyecto de resolución instando al municipio a promover la concientización sobre el impacto de su uso.

 

Fuente: La Voz de San Justo

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