Crimen en Chipion: “Me quiero hacer cargo”, dijo uno de los imputados al comienzo del juicio

Ante una sala totalmente colmada, con una importante presencia de vecinos de las víctimas, incluido el intendente de Altos de Chipión Neris Garraza, dio comienzo este lunes el juicio por el doble homicidio en ocasión de robo del matrimonio integrado por Edelmira Juana Adalid (78) y Délico Pusetto (81), hecho cometido el sábado 29 de abril de 2017 en la localidad de Altos de Chipión.

Por el grave suceso están acusados Maximiliano Alberto Scolastrichi (29), alias “Rojo”, con domicilio en la ciudad de Brinkmann; Jorge Nahuel Ibáñez (25), alias “Sarlinga”, de la localidad de Marull, y Matías Nicolás Espíndola (18), alias “Zorrino”, también de Brinkmann. En el caso de éste último, era menor al momento de ocurrir el hecho y está sindicado como quien aportó el dato para que se concretara el robo en la vivienda de calle Sarmiento 338 de Altos de Chipión.

Scolastrichi e Ibáñez están imputados como presuntos autores de “violación de domicilio y homicidio en ocasión de robo”, en tanto que Espíndola -quien por ser menor al momento de ocurrir el hecho sólo podrá ser declarado culpable por el tribunal ya que la pena se la impondrá la jueza de Menores- está imputado como supuesto autor de “violación de domicilio y robo simple”.

Las defensas son ejercidas por el penalista Mario Ruiz en el caso de Ibáñez, los asesores letrados César Testa, por Scolastrichi, y Luciano Sarnago por Espíndola, mientras que el abogado Rubén Caffaratta representa a Daniela Pusetto, hija del matrimonio en su rol de querellante.

El tribunal compuesto por tres jueces técnicos y doce jurados populares es presidido por el vocal de la Cámara Criminal y Correccional Mario Comes, a quien le acompañan los vocales Guillermo Rabino y Claudio Requena. La acusación está a cargo de la fiscal de Cámara Consuelo Aliaga Díaz y junto a ella se encuentra el fiscal de Morteros Alejandro Acuña, quien investigó el hecho.

La audiencia

Tras la presentación del caso a los jurados populares por parte de la fiscal de Cámara Consuelo Aliaga Díaz, el querellante particular adhirió en todo a lo expresado por el fiscal, y por su parte los defensores Ruíz, Testa y Sarnago también presentaron el caso de acuerdo a su óptica.

La fiscal habló acerca de lo ocurrido aquella madrugada y de la saña con que actuaron los presuntos autores del homicidio de la pareja, en tanto que los defensores, atendiendo que sus tres defendidos confesaron la participación en el hecho, buscaron morigerar la situación de cada uno de ellos. El más efusivo fue Sarnago, quien de pie pronunció su alegato.

Al consultar el presidente del tribunal si alguno de los imputados iba a declarar, solo respondió afirmativamente Scolastrichi, ya que Ibáñez dijo que iba a responder preguntas.

En el caso del menor se leyó su declaración en donde hacía referencia a que estaba trabajando con los albañiles en la refacción de la casa, y que uno de esos días descubrió el dinero oculto en un mueble, que se apoderó sin ejercer violencia del paquete con 2.200 dólares y que al ver que había más le pasó el dato a su amigo Scolastrichi.

De los tres imputados, solo uno de ellos, Maximiliano Scolastrichi, pidió declarar, en tanto que Ibáñez solo respondió preguntas y Espíndola guardó silencio. Al momento de comenzar con la declaración del acusado, la querellante Daniela Pusetto fue retirada de la sala al igual que el imputado Ibáñez.

“Me quiero hacer cargo del hecho, pedirle perdón a la familia, me arrepiento de todo lo ocurrido”. Con estas palabras Scolastrichi comenzó con su declaración. Contó que ingresó por un ventiluz a la casa, le abrió la puerta a su cómplice Ibáñez y despertaron violentamente a los ancianos; él se quedó “junto al nono” y que su compañero “ató a la nona”.

El imputado dijo que insistentemente le pedían el dinero y que por eso comenzaron a golpear a los ancianos hasta que la “nona” les dijo donde lo guardaban, en un sobre detrás de unos platos en uno de los muebles de la casa.

Reconoció que todo comenzó a partir de una cena que compartió con el menor Espíndola, la novia de éste y su mujer, en donde el joven le dijo que estaba trabajando en la casa de “unos viejos” que tenían mucha guita y que estaba fácil, que él podría hacer el trabajo contándole que había sacado algo de dinero.

En otro tramo de su declaración, Scolastrichi dijo que quien le propinó un puntapié en la boca al anciano fue Ibáñez y que cree que allí fue cuando la víctima falleció; a la mujer la tenían atada en otro dormitorio y ella nunca se enteró de lo ocurrido con su esposo.

El imputado narró además que abandonaron la vivienda por la puerta del frente y luego se fueron caminando hasta La Paquita, en donde abordaron un ómnibus del desparecido Plus Ultra con el que se dirigieron hacia Brinkmann, en donde procedieron a repartirse en partes iguales el dinero. Luego ascendieron a un remis y se fueron hacia Marull.

En el caso de Ibáñez respondió preguntas de las partes en cuanto a su participación en el robo y homicidio, y en sus respuestas prácticamente coincidió con lo declarado por su cómplice.

Varios testimonios

Ocho testigos prestaron testimonio ayer, entre ellos la hija del matrimonio, Daniela Pusetto, que fue quien encontró a sus padres tras el hecho; cuatro efectivos policiales con el propio jefe del destacamento local, oficial inspector Julián Albertengo. También prestaron declaración un joven de apellido Hakermann, que fue invitado esa noche del viernes por Scolastrichi para participar del robo; su novia, una joven de apellido Tejeda, y la enfermera que viajó en la ambulancia cuando trasladaron a la mujer al Hospital Municipal de Balnearia.

Pusetto contó cómo se encontraba la vivienda cuando llegó y la forma en que halló a su madre. La testigo dijo que nunca vio a su padre.

El policía Albertengo fue el encargado de dar cuenta a sus superiores y a la fiscalía de Morteros de lo ocurrido. Fue quien ingresó a la vivienda y se encontró con el tremendo cuadro de la víctima en el suelo en posición decúbito ventral, sin signos vitales y ante este panorama pidió que no le permitieran a su hija ver a su padre.

La novia de Hakermann dijo que ella esperaba a su novio en un kiosco cuando venía de entrenar y que allí los vio a Scolastrichi e Ibáñez. Cuando llegó el joven, el primero le pidió prestado un buzo de color rojo y le invitó a participar del robo a lo cual se negó rotundamente.

Sigue este martes

Hoy, en tanto, a partir de las 9 continuará la audiencia y se espera que presten testimonio entre cuatro y cinco testigos, entre ellos la novia de Espíndola, dos albañiles que trabajaban en la refacción de la vivienda y dos agentes policiales.

 Fuente: La Voz de San Justo