El estrés calórico es un daño que puede atenuarse

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El estrés térmico en una vaca lechera impacta directamente en la producción y es posible apreciarlo en las variaciones de los registros estadísticos.

Agua, confort, actitud, frecuencia respiratoria, cambio en el comportamiento, variación en el consumo de materia seca son algunos de los parámetros observables que son contexto del estrés térmico.

Ferreyra es brasileño y en una buena parte del territorio la temperatura y la humedad son actores determinantes. “Con unos 26° y una humedad en torno al 60% comenzamos a tener problemas. Ahora si la temperatura es de 28° con una humedad del 40% comenzamos a tener impacto y ni hablemos a los 32° o más”, señala Ferreyra y allí se imponen estrategias necesarias para mitigar este aspecto determinante en el estrés de la vaca lechera de alta producción.

Un trabajo de investigación se  muestra la incidencia determinante de las altas temperaturas no solo en la producción sino en la propensión de enfermedades y por lo tanto al impacto en la producción hay que adjuntarle la asistencia farmacéutica. Se incrementa la temperatura vaginal y la producción de kilos de leche/año pasa de 12.599 a 12.340 y las vacas diagnosticadas con problemas uterinos y otros similares se incrementa 10 veces con la suba de la temperatura. Y el porcentaje de vacas diagnosticadas con mastitis pasa del 16 al 40%.

Estrés calórico y producción
Analicemos el siguiente cuadro para apreciar el impacto que tiene el golpe de calor en las vacas de alta producción:

Dice Ferreyra que el refrescado de vacas secas como las preparto mejora el peso y las condiciones del ternero recién nacido. “La vaca estresada absorbe menos inmunoglobulina y eso será determinante en los parámetros sanitarios y por supuesto en su lactancia”, cuenta.

Quizás este sea el mayor aporte de la exposición de Tiago Ferreyra, al alertar que el impacto del estrés térmico en las vacas preparto va a tener impacto negativo sobre la generación de terneras y futuras vacas que le sucederán en la producción.

Esto se podrá observar en la calidad de la composición del calostro. También es sensible la diferencia del peso al nacer de los terneros, y allí se observa que las vacas que han sido asitidas para atenuar el estrés paren terneros de 42 kilos promedio mientras que la descendencia de las vacas que has transitado por un estrés térmico tienen crías con un peso promedio de 39 kgs. A partir de esto se estudió la ganancia de peso diaria de la ternerada y se pudo apreciar que los terneros de vacas refrigeradas tuvieron 1,5 kg de suba mientras que los que fueron paridos por vacas estresadas ganaron 1,3 kg diarios.

Un interesante trabajo realizado en el sur del vecino país en un rodeo de 208 vacas de alta performance tanto primíparas como multíparas demostró que la temperatura vaginal medida cada 5 minutos y, situando como temperatura aceptable los 39,1°, permitió apreciar que la temperatura vaginal se mantuvo por encima de este valor hasta las 3 de la madrugada y luego de mediodía comenzó a escalar por encima de ese registro llegando a 39,3 en una buena parte de la jornada. Y solamente se logró reducir un poco el agobio térmico en los momentos de refrescado.

Tiago Ferreyra compartió con los participantes del Ciale la tasa de inseminación y concepción mensual. Se trata de 230 mil inseminaciones desde julio 2019 a junio 2020. La tasa de concepción en los meses más fríos se lograron tasas de 35 a 38% y en los meses más calurosos fue de 27 a 32%, con un promedio anual de 33% de concepción.

Allí se puede apreciar que las inseminaciones a tiempo fijo son una herramienta muy importante para lograr una mayor eficiencia reproductiva.

Al cierre de su exposición, el especialista aconsejó refrescar con gotas grandes de tal modo que el al ventilar produzca una sensación de bienestar productivo.

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