Elaboran el primer mapa nacional de suelos afectados por sales

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Se trata de un trabajo realizado en el marco de la Alianza Mundial por el Suelo (GSP) de la FAO, que sirve como una herramienta clave para la toma de decisiones y la planificación territorial.

De acuerdo con Darío Rodríguez, investigador del Instituto de Suelos del Inta, del Mapa Nacional de Suelos Salinos se desprende que estos territorios se encuentran preferentemente en ambientes áridos y semiáridos, ubicados hacia el oeste del territorio argentino; mientras que en las zonas de secano hay suelos que muestran con frecuencia eflorescencias salinas y costras y suelos con horizontes B nátricos.

En tanto, en las zonas dedicadas a la agricultura intensiva de regadío completo (viñedos, frutas, hortalizas), la salinización secundaria afecta en diferente grado: alrededor del 25 por ciento de la superficie total.

Asimismo, la mayor parte de la salinización del suelo es causada por el ascenso capilar de sales desde el agua subterránea.

Los suelos salinos, en números

En concreto, el mapa indica que de 0 a 30 centímetros de profundidad, hay 770.403 kilómetros cuadrados de suelos salinos, sódicos o salinos-sódicos, lo que representa el 27,6 por ciento de la superficie del país.

Mientras que de 30 a 100 centímetros de profundidad, hay 1.066.389 kilómetros cuadrados, lo que representa el 38,2 por ciento.

Por otro lado, existen millones de hectáreas de suelos naturales en ambientes húmedos, subhúmedos y semiáridos, la mayoría de ellos con horizontes B nátricos de diferente espesor y también con reacción alcalina en todo el perfil.

Miguel Taboada, director del Instituto de Suelos del Inta, señaló que se ubican en el sector oriental del país y son tres grandes áreas las que concentran esos suelos: la “Pampa Inundable” en Buenos Aires, la “Pampa Interior” ubicada principalmente en Buenos Aires y Córdoba, y los “Bajos Submeridionales” en el sur del Chaco y centro y norte de Santa Fe.

Además, existen suelos agrícolas que sufrieron recientes procesos de salinización/alcalinización debido a alteraciones en el régimen hídrico. “Un proceso atribuido a acciones antrópicas de aumento de las precipitaciones que se ha producido a nivel local en los últimos 30 años elevó el nivel del agua subterránea y contribuye al problema en las áreas de descarga”, comentó Taboada.

Cómo se hizo el mapa

El Mapa Global de Suelos Afectados por la Sal (GSASmap) es un producto que contiene contribuciones de más de 118 países con 257.419 ubicaciones que contienen datos de suelos medidos, indicó Inta Informa.

Más de 350 expertos nacionales participaron en la armonización de sus datos de entrada y métodos para el mapeo de suelos afectados por sal (SAS) y fueron capacitados en los métodos más avanzados para el mapeo digital.

En la Argentina, los datos del suelo consistieron en muestras de 4.645 ubicaciones. La mayoría de los datos se encuentran almacenados en el Sistema de Información de Suelos de INTA (Sisinta) como datos de libre acceso, y 637 ubicaciones muestreadas fueron aportadas por el proyecto Maras, el proyecto de datos abiertos de Córdoba y otros contribuyentes

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Los perfiles de suelo se analizaron hasta 100 centímetros de profundidad (o hasta una capa restrictiva, como capa freática o roca). El período de recopilación de datos es entre 1958 y 2019, pero predominantemente durante los años 60 y 70.

Las propiedades del suelo analizadas fueron: profundidad de capa (cm), pH del agua 1: 2.5, conductividad eléctrica en muestras saturadas (dS m-1), capacidad de intercambio catiónico (cmolc kg-1, acetato de amonio 1N a pH 7), catión sodio ( cmolc kg-1) y porcentaje de sodio intercambiable.

Problemas

Según Taobada, “el mapa SAS de Argentina muestra que los problemas de salinidad están muy extendidos a lo largo del país”.

Concretamente, “en áreas con riego completo ubicadas en zonas áridas, a nivel regional o local, los problemas de salinidad se manejan (o debieran manejarse) a través de la extensión de la red de drenaje”, subrayó.

Y agregó que “a nivel de finca, para reducir o evitar la salinidad, se mejora la eficiencia en la gestión del agua de riego, cambiando o mejorando los sistemas de riego por tecnologías más modernas y eficientes. En menor medida se utilizan enmiendas como el yeso”.

En las regiones húmedas son frecuentes los anegamientos e inundaciones y, a nivel regional, los excesos de agua superficial se canalizan hacia lagunas o arroyos. El drenaje es muy inusual porque existen limitaciones técnicas causadas por la falta de pendiente suficiente para mover el agua subterránea por gravedad, y también restricciones económicas.

Impacto negativo

Desde Inta informa recordaron que los suelos afectados por sales tienen graves impactos sobre sus funciones; disminuciones significativas en la productividad agrícola, la calidad del agua, la biodiversidad del suelo y pérdidas por erosión.

Además, tienen su capacidad disminuida para actuar como amortiguador y filtrar contra los contaminantes. “La degradación de la estructura del suelo y las funciones de los sistemas ecológicos globales, como los ciclos hidrológicos, de nutrientes y biogeoquímico, perjudican la provisión de servicios de los ecosistemas, que son fundamentales para sustentar la vida humana y la biodiversidad”, indicó Taboada.

Asimismo, afirmó que “los suelos afectados por sales reducen tanto la capacidad de los cultivos para absorber agua, como la disponibilidad de micronutrientes y concentran iones que son tóxicos para las plantas y pueden degradar la estructura del suelo”.

Para Raúl Lavado, representante de la Fauba, “la velocidad que desarrolla de este problema excede usualmente la velocidad con que se efectúan los reconocimientos”. Por ello, “debe ser un tema de continuo alerta. El mapa es el mejor punto de partida para continuar enfrentando el problema”, puntualizó.

LA VOZ