Arranca el juicio a 26 integrantes de la banda de “Yiyo” Ramallo, el jefe narco que dirigía todo desde la cárcel
“Quise hacer un gol de media cancha y me salió remal”. En una escucha telefónica, Evelio Horacio “Yiyo” Ramallo (39) no dejaba de lamentarse por haber “perdido” más de dos kilos de cocaína que trasladaba, bajo sus órdenes, una “mula” que cayó detenida en Misiones.
Ese fue el principio del fin de la banda que habría liderado desde la cárcel, con aceitadas ramificaciones y cómplices en Santa Fe y Córdoba, el sanguinario jefe narco con cuatro condenas. Desde el 18 de febrero próximo deberá afrontar otro juicio, el tercero en esta provincia, por lo que se enfrenta a un pronóstico seguro de pena.
Será enjuiciado por el Tribunal Oral Federal N° 2 junto a Eunice Febe “Doña” Trossero (36); Milagros Araceli Fernández (26); Luis Pablo “Lucho” Benegas (32); Alejo Raúl “Alf” o “Fredo” Rodríguez (26); Carina Soledad Castillo (26); Alejandro Ibarra (28); Alexis Ibarra (28); Carlos Alberto “Mencho” Basualdo Jaimez (53); Rocío Soledad Colman (29); Emiliano Ezequiel Almirón (36); Milagros Itatí Girón (25); Agustina Natividad Sánchez (27); y Santiago Andrés Lezcano (27).
También serán juzgados Ingrid Joana Basso (29); Cristian Marcelo Serrano (39); Maximiliano Alejandro “Piñón” Cáceres (29); Sergio Damián “Tincho” Almirón (42); Silvia Lucrecia Luján (43); María José “la Paildo” Chávez (32); Leonardo José Castagno (39); Facundo Alejandro Báez (25); Gerardo Gabriel López (29); Brenda Stefanía Medina (32); Fiorella Nélida Rodríguez (24); Leonardo Gabriel Rodríguez (26); y Luis Alberto “Misterio” o “Mister” Gaitán. El hermano de “Yiyo”, Nazareno Jairo Ramallo, está imputado pero prófugo.
La acusación será liderada por el fiscal general Carlos Gonella, tras la meticulosa y voluminosa investigación de su par subrogante de San Francisco, María Schianni, y la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar). Ramallo deberá responder como supuesto organizador y financista de comercialización de estupefacientes agravado, mientras que el resto lo hará por venta agravada y, en algunos casos, por tenencia ilegítima de armas de fuego de uso civil.
La banda de “Yiyo” Ramallo, con presencia en Córdoba y Santa Fe
La pista que destapó, en parte, el accionar achacado a la banda fue la detención de la “mula” Verónica Alejandra González a fines de octubre de 2021. Fue descubierta cuando viajaba en colectivo desde Puerto Iguazú hacia Santa Fe con 2,2 kilos de cocaína.
Al analizar la estructura de la banda de la que formaba parte, los investigadores detectaron un contacto peculiar en su celular que rápidamente disparó las sospechas: “Yi Nuevo”. Tras ser condenada en Misiones, los pesquisas profundizaron la investigación de “Yi Nuevo” y concluyeron que no era otro que “Yiyo” Ramallo.
“Andá mandándome cada dos o tres horas (un mensaje), así me voy quedando tranquilo”, le dijo “Yiyo” a González, quien monitoreaba el traslado de la droga finalmente secuestrada. “Vamos bien”, le respondió la “mula”.
El narco habría dirigido no sólo esa sino múltiples operaciones de drogas desde su celda en una cárcel de Chaco, una de las tantas por las que pasó hasta llegar al penal de máxima seguridad de Ezeiza, donde purga sus cuatro condenas.
A la izquierda: «Mencho» Basualdo Jaimez le envió a «Yiyo» Ramallo esta foto para mostrarle la marihuana. A la derecha: Castillo, una de las exparejas de «Yiyo», al enviarle una foto con marihuana en su mano.En Córdoba lo sentenciaron dos veces: una, a seis años por comercio de estupefacientes agravado, y la otra, a 20 años de prisión como autor intelectual del crimen de José Luis Cáceres, en Morteros.
En Santa Fe, según Radio Belgrano Suardi, le dieron perpetua como instigador de tres crímenes y tentativa de otros seis homicidios y, en otra causa, ocho años, por narcotráfico en Rafaela.
Pero su prontuario incluye también intentos de asesinato hasta el ataque al fiscal de Rafaela Guillermo Loyola. Además es conocido por ofrecer un “bono extra” a sus sicarios por acertar un tiro en la cara de las víctimas y concretar sus actos violentos con brazos ejecutores, según se sospecha, de la temida banda rosarina “Los Monos”.
Con la mirada puesta sobre “Yiyo”, los pesquisas liderados por la fiscal Schianni advirtieron que, incluso, el narco se había hecho pasar por “hermano” de la “mula” González para preguntar por su situación, ya que había caído detenida en Misiones con la cocaína.
“Perdí, perdí la nuestra. Mucha plata viniendo de Paraguay. (…) Voy a ver cómo me levanto. Quise hacer un gol de media cancha y me salió remal”, dijo Ramallo a un conocido, en una intervención telefónica.
Los dólares que fueron fotografiados.El jefe criminal se refirió así a la “pérdida” de la cocaína que transportaba la “mula” proveniente del vecino país. Con ese y otros datos, Schianni ahondó la investigación y unió los cabos de la causa de González con otras 10 causas radicadas en el Fuero Antinarcotráfico de San Francisco y un expediente iniciado en Santa Fe.
De esta manera pudo develar cómo habría funcionado la banda entre 2021 y 2024, bajo el liderazgo del mandamás en su rol de presunto organizador y a la vez financista de las operaciones.
Castillo, una de las exparejas de «Yiyo» Ramallo, llevaba un control diario de los movimientos de dinero que habrían estado relacionados a la distribución y recepción de la droga.También conocido como “Don” (quizá por Don Corleone, el máximo jefe de la mafia neoyorkina en la película El Padrino), “Señor” o “Patrón”, Ramallo habría controlado desde las cárceles de Chaco, Piñero, Marcos Paz, Rawson y Ezeiza la obtención de la droga en Paraguay y transporte a Misiones hasta su llegada a la ciudad de Santa Fe, para luego ser trasladada a Rafaela.
Allí era almacenada en diferentes domicilios a disposición de los imputados y distribuida o retirada por los encargados de los puntos de distribución y de venta, asentados tanto en Rafaela como en Frontera, Morteros y Brinkmann.
La fiscal Schianni, a cargo de la instrucción. (Gentileza Villa María Vivo!)Para llevar a cabo esa actividad, se habría valido de comunicaciones telefónicas con sus “empleados” a los que habría dado órdenes para la distribución, venta, recaudación y rendición de las “transas”. Todo lo habría realizado en paralelo a diferentes actos de violencia e intimidación para mantener el control del negocio.
Presa en Rosario, “Doña” Trossero (una de las parejas de Ramallo y otro de los contactos agendados en el celular de la “mula”) habría tenido un rol preponderante en la logística de la banda: habría “bajado” las órdenes del narco para concretar la distribución de droga y la recaudación en Morteros.
Peldaños más abajo en la estructura, Milagros Fernández habría desplegado una tarea similar en Rafaela y hasta habría provisto a “Yiyo” de celulares y otros aparatos para que continuara dirigiendo la organización.
«Doña», la imputada Eunice Trossero, una de las exparejas de «Yiyo» Ramallo.Lucho” Benegas habría coordinado las actividades de tráfico y Nazareno Ramallo (hermano del narco, prófugo) habría administrado la recaudación para mantener “viva” la dinámica de la banda. A su turno, Castillo (con quien “Yiyo” tiene una hija) y los hermanos Ibarra habrían coordinado la recepción de las remesas de alcaloides adquiridos en Misiones para disponer su traslado a los puntos de distribución.
Colman habría sido una de las guardadoras de la droga en Rafaela y “Mencho” Basualdo Jaimez quien habría retirado la sustancia para su traslado a Morteros. Él y Almirón habrían entregado los estupefacientes a los vendedores que operaban también en Brinkmann: Girón, Lezcano, Serrano, López, Sergio Almirón, Luján, Báez, Basso, Medina y Cáceres.
De hecho, este último se habría dedicado a la venta para “Yiyo” tras el asesinado de su padre, José Cáceres, ordenado por el propio narco, como se dijo.
Kilos de cocaína filmados en una videollamada que realizó un allegado con «Yiyo» Ramallo.Mientras esa “célula” vendedora habría operado en esas localidades cordobesas, del lado santafesino (Rafaela) habría actuado la otra “célula”: Chávez, Castagno, Alejo Rodríguez y Sánchez.
Allanamientos y diálogos reveladores
La fiscal obtuvo numerosos elementos probatorios del accionar de la banda: desde el secuestro de marihuana y cocaína, hasta armas, balanzas digitales, dinero y celulares.
Precisamente, a través de los teléfonos advirtió que “Yiyo” y su expareja Castillo hacían referencia con toda claridad del negocio de la droga. “No quiero que me expliques qué hacés con la droga”, le dijo la mujer. “No puedo retroceder, tengo que ir siempre para adelante porque si no, todo el territorio que gané lo pierdo”, le respondió el narco.
En otro diálogo entre “Mencho” Basualdo Jaimez y Ramallo, el primero le envió un video con una bolsa de marihuana y Castillo, un trozo. La pornográfica exhibición de droga incluyó la filmación de 20 “ladrillos” de cocaína por parte de otro implicado, que mostró a “Yiyo” lo que tenía en su poder.
El contacto con los “súbditos” era frecuente desde la cárcel, lo que habría demostrado su poder de control sobre ellos y las operaciones, a modo de “rendición”.
Los pesquisas también accedieron a imágenes de fajos de lo que, se cree, eran miles de dólares y pesos que manejaba la banda, y la “contabilidad” que llevaba adelante Castillo, con “balances” por cifras millonarias: desde las entrega hasta las “deudas” y el pago de “sueldos”.
LA VOZ

