El automóvil recuperado había sido robado en Córdoba Capital y actuó de soporte del violento asalto ocurrido en las primeras horas de la mañana del lunes 6 de abril, en un domicilio ubicado sobre calle Jonás Salk.

En aquella oportunidad, una mujer de 60 años que trabaja como empleada en el lugar fue sorprendida en el patio por dos delincuentes que vestían camperas inflables y tenían el rostro cubierto. A punta de pistola, la obligaron a ingresar y a subir a la planta alta, donde se encontraba el propietario, un hombre de 61 años.

Ambas víctimas fueron maniatadas y amenazadas de muerte de manera constante. El asalto tomó un giro digital cuando los malvivientes, ante la falta de una gran suma de billetes físicos, obligaron al dueño de casa a utilizar su teléfono celular para realizar tres transferencias bancarias por un monto millonario.

Finalmente, los ladrones se dieron a la fuga a bordo del Fiat Argo que luego apareció abandonado en Frontera. La causa continúa bajo investigación para intentar dar con los autores del millonario golpe.