España frenó a la máquina de Francia y con clase avanzó a la final del Mundial
Paliza. Por momentos, fue una paliza. ¿Dónde está la Francia arrolladora que pensaba en una nueva final? ¿Dónde quedaron los zurdazos de Dembelé? ¿Dónde fue a parar la conducción de Olise y Kounde? ¿Y los goles de Mbappé? España desnudó todas esas falencias anímicas y futbolísticas con una fórmula más vieja que el fútbol: querer la pelota. Tratarla bien, con precisión, con toque, con pase, con desmarque, con anticipo. La mega paridad esperada se terminó cuando Rodri se hizo dueño de la pelota, cuando Ruiz distribuyó siempre con criterio. El Mundial ya tiene su primer finalista y hay que aplaudirlo porque dejó en ridículo al candidato de la mayoría. Los españoles sacaron su pasaje al MetLIfe para el próximo domingo.
El partido lo había contado Deschamps. Lo había descripto De la Fuente. Y a los dos les caía cómodo lo que se imaginaban. El tema es que se dio una parte de la historia, esa en la que coincidían todos que la pelota iba estar más tiempo en los pies españoles. El sueño de los franceses con cortar y salir rápido con todos los más veloces que cracks tenía adelante.
Amo y señor del medio, Rodri disimuló la falta de Pedri. Él juega por los dos. Pero sería todo el medio que comprometido con el juego, doblarían marca cuando haría falta. Aprovechándose que Tchouameni debe seguir lesionado (no puede jugar tan mal) y tomando nota de cómo hizo Paraguay para bajar el juego de Koundé y Olisé. Los fueron a raspar de entrada y ambos ya no podían culpar al juego sudamericano…
España consiguió en Dallas hacer historia una vez más, sacar de la competición por el título a Francia, que había disputado las dos últimas finales de la Copa Mundial , y medirse en el gran partido siendo muy fiel a lo que la ha convertido en una de las potencias futbolísticas del siglo XXI .
La selección española tiene una personalidad que cualquiera que la vea reconoce desde hace más de una década. Son jugadores inteligentes, con una lectura privilegiada del partido, capaces siempre de adelantarse a lo que va a pasar. En el fútbol, un deporte vertiginoso, esa capacidad de pensar por delante del rival es la que termina distinguiendo un equipo superlativo.
Francia llega al encuentro con un historial tremendo, como para dar miedo a cualquier rival. Sus delanteros habían demostrado ser los mejores en el torneo, pero llegado a este partido España, la mejor defensa del campeonato, logró minimizar su potencial hasta hacerlo casi inexistente. El equipo de Luis de la Fuente no es defensivo, aunque haber llegado a una final con un sol gol encajado podría indicar lo contrario. Pero no, no es eso, está muy ordenado, defiende desde la posesión. Es como una gran sinfonía del fútbol, no un grupo de especialistas.

