Provinciales

Elecciones 2027. En Córdoba, habrá (hasta) 2.051 candidaturas disponibles

¡Compartir es demostrar interés!

Un votante de Córdoba capital podría ir a las urnas hasta cinco veces en 2027. Repasemos: las Paso nacionales, la elección general y un posible balotaje; y, además, la votación para gobernador y, también, para intendente. Cada una de esas citas obligará a los partidos a completar largas listas. Y cuando se suma todo (titulares y suplentes), el número toma una dimensión que roza lo inmanejable.

Haciendo un cálculo preliminar, se necesitarían completar 2.051 candidaturas si el Congreso de la Nación mantiene las Paso, y 1.991 si logra suspenderlas.

Por ahora, el gobierno de Javier Milei negocia con los gobernadores una suspensión de las primarias para 2027, pero el proyecto sigue sin cerrarse y la discusión se corrió. De ese resultado depende, literalmente, si cada espacio político cordobés necesita reclutar más de 500 dirigentes extras solo para la instancia nacional.

Vale la aclaración de que ni la elección provincial ni la municipal tienen instancia de primarias, ya que Córdoba nunca adhirió a las Paso para sus categorías propias, así que gobernador, legisladores, intendente y concejales se definen directamente en listas de partido, sin ese filtro previo.

Es una de las razones por las que la Provincia, además, viene resolviendo desdoblar su calendario del nacional. Por eso, tal como anticipó La Voz, en el PJ cordobés ya se habla de una fecha entre abril y mayo para la elección provincial, separada de la nacional.

Las tres capas del número

Para entender a qué se enfrentaría la política de Córdoba el año que viene, podemos armar una cuenta en tres pisos, cada uno con su propia lógica.

Cargos provinciales (1.386 candidaturas): el número surge de sumar gobernador y vice (dos por lista), la Legislatura unicameral (44 titulares y 22 suplentes por distrito único, más 26 y 26 por departamentos) y el Tribunal de Cuentas (tres titulares y tres suplentes).

El total por boleta completa es de 126 personas. Multiplicado por las 11 listas que compitieron en la provincial de 2023 (la última realizada en Córdoba), da una cifra de 1.386 nombres que un partido con aspiraciones reales debería poder exhibir si quiere competir.

Municipalidad de Córdoba (306 candidaturas): en la Capital se votará por intendente y vice, 31 concejales titulares y 10 suplentes, y un Tribunal de Cuentas municipal de cinco y tres integrantes, respectivamente. Son 51 personas por lista.

Tomando como referencia que en 2023 se presentaron seis listas, el total treparía a 306.

Nacional (entre 104 y 542, según haya o no Paso): acá está la variable que decide todo porque Diputados, Senadores y el Parlasur eligen candidatos que, si hay primarias, se multiplican por la cantidad de listas internas que compiten antes de unificarse detrás de un ganador.

Sin Paso, el piso nacional sería bajo ya que podría llegar a 104 lugares. Pero con las primarias, podría dispararse hasta los 542, porque cada espacio político puede llevar varias fórmulas rivales a la interna.

A esto hay que sumarle un factor que no aparece en ninguna planilla, pero que todo armador conoce: la Ley de Paridad de Género obliga a alternar varones y mujeres en cada lista, lo que duplica la exigencia de encontrar perfiles competitivos (no solo nombres para completar el cupo) en cargos de baja visibilidad, como una suplencia número 20 en legisladores departamentales.

Repasemos. En 2023, hubo 25 listas que se disputaron la nominación a Diputados en las Paso; y solo cinco pasaron a la general. Eso significa que, si en 2027 vuelve a haber Paso, varios espacios políticos cordobeses no solo necesitarán un «equipo titular», sino que sacarán a la cancha varios suplentes compitiendo entre sí antes de decidir quién queda.

Atención: que no haya Paso no significa que eso baje. El caso de 2025 es elocuente, ya que se presentaron en Córdoba 18 listas en la categoría de Diputados. Un récord nacional que sumó 270 candidatos.

El dilema de La Libertad Avanza

La cantidad de cargos a ocupar es uno de los grandes interrogantes que debe completar La Libertad Avanza, partido sin historia en Córdoba, que buscará disputar poder real con el oficialismo de Martín Llaryora, y también quiere avanzar en lo nacional y, probablemente, en lo municipal.

Por ahora, en Casa Rosada crece el respaldo al diputado Gabriel Bornoroni como candidato a gobernador, con Luis Juez (que ya avisó que buscará ser candidato por cuarta vez) como socio, y con Rodrigo de Loredo, que dejó su banca en Diputados para lanzarse a la carrera, expectante.

De concretarse una unión, deberán pensar en un amplio abanico que contemple candidaturas municipales, provinciales y nacionales. Son cargos para «repartir» (como se dice en la política) que podrían alcanzar un número impactante: 199 personas «candidateables».

Ahí aparece la tensión real del armado violeta en Córdoba, ya que mientras la mesa nacional que conduce Karina Milei prioriza cerrar la candidatura a gobernador y ordenar a los intendentes que ya «se pintaron de violeta», cada casillero de esa lista, como el legislador departamental número 14, el vocal suplente del Tribunal de Cuentas, requerirá un militante dispuesto a poner su nombre en una boleta que en la mayoría de los departamentos del interior todavía no tiene estructura territorial consolidada.

Sin dudas, puede ser el Frente Cívico o, en mayor medida, el radicalismo, quien aporte nombres y territorialidad para la conformación de la amplia red de candidaturas disponsibles.

Como sea, y más allá de los libertarios y su apuesta, el número grande, los 2.051 con Paso o los 1.991 sin, según lo que resuelva el Congreso, sirve para tomar dimensión pero esconde que la mayoría de esos casilleros no los va a ocupar un dirigente con proyección, sino alguien reclutado para completar una lista. Suplente de legislador departamental, vocal de un tribunal de cuentas municipal, candidato suplente a Parlasur son lugares sin poder real, sin prensa y, en la mayoría de los casos, sin chance de asumir.

Encontrar dos mil personas dispuestas a poner la firma para ese lugar, en un contexto de desgaste de la política y de un electorado cada vez más esquivo a militar es una tarea logística tan compleja como cualquier campaña. Y es, también, un termómetro de cuánta estructura partidaria real tiene cada espacio detrás del nombre que encabece la boleta.

LA VOZ