Interés General

Llaryora ya en «modo campaña» y Calvo a cargo de la botonera

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Hay fotos que dicen más que mil palabras. Y la de la reunión del jueves pasado en la Casa Rosada, entre Diego Santilli y los tres gobernadores de la Región Centro, dejó un detalle que en Córdoba varios se encargaron de mirar con lupa: Manuel Calvo sentado a la mesa.

La explicación oficial llegó rápido. Dicen que fue el propio Martín Llaryora quien pidió “expresamente” que su jefe de Gabinete estuviera allí. El argumento es que Calvo será, de ahora en adelante, el encargado de llevar la relación con la Nación por los temas de gestión.

Hasta ahí, todo prolijo. Pero en los pasillos del Centro Cívico circula una versión bastante más sabrosa: Llaryora ya puso primera en la campaña y Calvo empieza a quedarse con la botonera de la gestión.

El gobernador tiene una agenda que, a esta altura, parece más la de un candidato que la de un mandatario. Hasta fin de año tiene previsto recorrer no menos de 10 localidades del interior por semana y sumar otras dos visitas a barrios de la ciudad de Córdoba.

Así que, mientras Llaryora suma kilómetros, abrazos y selfies, alguien tendrá que quedarse mirando que las cosas funcionen puertas adentro.

Ese alguien será Calvo. El jefe de Gabinete es, además, uno de los funcionarios que mejor conoce los vericuetos del Estado provincial. Sabe dónde está cada botón y, sobre todo, qué botón conviene apretar y cuál es mejor dejar quieto.

La comparación con 2011 ya empezó a aparecer en el PJ. En aquel momento, José Manuel de la Sota había puesto a Oscar González al frente de la Jefatura de Gabinete para que se ocupara de la gestión mientras él recorría el país con la ilusión de convertirse en candidato presidencial.

Pero en el llaryorismo se encargan de aclarar que la historia no se repite exactamente.

“Martín está en Córdoba y sigue el tema de cerca, más allá de que Manuel esté encima de todas las cuestiones”, explicó, con precisión quirúrgica, un funcionario que conoce bastante bien los movimientos del gobernador.

Traducido al castellano político: Llaryora sale a caminar la provincia, pero no piensa soltar el volante. Calvo, mientras tanto, queda al lado, con la mano puesta en la botonera.