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Alerta. En tres años se registraron en Córdoba 245 bebés con síndrome de abstinencia por drogas

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En tres años se registraron en Córdoba 245 bebés con síndrome de abstinencia neonatal, debido al consumo de drogas de sus madres durante el embarazo. En el 78% de los casos se encontró cocaína, según información del Ministerio de Salud de la Provincia.

El dato se desprende de un trabajo conjunto de los medios Ruido (Argentina), Repórter Brasil, Plaza Pública (Guatemala), Contratopedia Caribe (Colombia), Tierra de Nadie (Ecuador) y POPlab (México), con el apoyo de Chequeado, unidos en un consorcio regional que busca sacar a luz datos e historias invisibilizadas en la región.

“El problema se está visibilizando más, pero también aumenta el consumo porque muchas veces se minimizan los efectos que pueden llegar a tener algunas sustancias en el embarazo. Se piensa que la marihuana o dos copas de vino no hacen nada. Para el feto, ninguna sustancia es inocua”, explicó la pediatra Diana Gómez, magíster en adolescencia y en drogadicciones.

La investigación reveló que la cantidad de niños y niñas expuestos a sustancias psicoactivas aumenta en los países de la región y que falta un protocolo unificado, así como un seguimiento a largo plazo de los bebés.

La mayoría en Capital

Según datos de la Dirección de Maternidad e Infancia del Ministerio de Salud de Córdoba, en 3 años se registraron 245 casos de bebés con síndrome de abstinencia neonatal “con secuelas de madres con consumo problemático”: 109 en 2023, 74 en 2024 y 62 hasta junio de 2025.

“A partir de 2023 se cuenta con un registro discriminado de bebés diagnosticados con síndrome de abstinencia neonatal. Antes de esa fecha, las notificaciones se procesaban de manera descentralizada en las historias clínicas individuales” de cada maternidad, informó el Ministerio.

La mayoría de los casos se presentaron en los hospitales de mayor complejidad. El 97% de los niños nacieron en la Capital provincial, seguido por el departamento General San Martín (2%) y Río Cuarto (0,8%).

En la Maternidad Provincial, además, la cantidad de embarazadas expuestas a drogas aumentó 142% entre 2022 y 2024, según la respuesta a un pedido de informes presentado por el exlegislador Rodrigo Agrelo: pasó de 53 embarazadas en 2022 a 130 hasta octubre de 2024.

Qué pasa en otras provincias

En otras provincias también se registra un aumento de bebés expuestos a sustancias, según el relevamiento realizado por Ruido y Chequeado entre junio y septiembre de 2026.

Datos del Ministerio de Salud de Mendoza indican que el 20% de los bebés internados en neonatología en las maternidades públicas tiene dosaje positivo de alguna sustancia psicoactiva.

En el Hospital Fernández de Buenos Aires, los casos crecieron 185% en 3 años. En 2023 se detectaron 13 partos con diagnóstico positivo para algún tipo de sustancia. El número pasó a 25 en 2024 y a 37 en 2025, detalló Carlos Damin, director de la institución.

También aumentó en ese hospital el porcentaje de partos con dosajes positivos: en 2023 se detectaron drogas en el 0,84% de los nacimientos; la cifra trepó al 2,36% en 2024 y al 3,8% en 2025.

Damin explicó que el fenómeno puede responder a dos factores: un aumento del consumo en la población general —incluidas las embarazadas— y una mayor detección de casos. “Los médicos están más dispuestos a buscarlos”, señaló.

Las sustancias más prevalentes

La cocaína y sus derivados se detectaron en el 78% de los casos de síndrome de abstinencia neonatal registrados en Córdoba. En segundo lugar se encontró marihuana (12,7%), seguido de policonsumo (8,6%) y benzodiacepinas, tabaco y otras sustancias (0,4%).

María Noelia Nieves, secretaria del Comité de Estudios Feto-neonatales de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), destacó la importancia del diagnóstico diferencial, ya que “no todos los recién nacidos deben ir a neonatología o a una terapia”.

“En el parto tenemos dos extremos. Los bebés pueden estar muy tranquilos y los efectos se ven a largo plazo. O nacen irritables, con llantos, convulsiones o malformaciones cardíacas. El espectro es amplio porque cada droga tiene distintos mecanismos de acción”, agregó.

Para la Sociedad Argentina de Pediatría, cualquier sustancia que se consuma en el embarazo o la lactancia puede traer consecuencias para el recién nacido.

“La secuela más frecuente es el bajo peso. Dependiendo de la sustancia puede haber malformaciones o partos prematuros. También pueden presentarse abortos, muertes fetales o alteraciones neurocognitivas y del desarrollo, algunas de las cuales pueden evaluarse durante la etapa escolar”, explicó Ricardo Nieto, jefe de Neonatología del Hospital Materno Infantil Ramón Sardá.

Nieto aclaró que los efectos dependen de la sustancia y del período de consumo. La exposición a cocaína durante el embarazo puede asociarse con hipertensión, desprendimiento de placenta, retraso del crecimiento y alteraciones renales o infartos cardíacos en el recién nacido.

El cannabis, en tanto, es “fetotóxico” y puede asociarse con baja talla y bajo peso al nacer, así como con alteraciones neurocognitivas. Agregó que el consumo de alcohol en el embarazo es la principal causa de retraso mental, pero esta sustancia no es detectada con los test convencionales de orina.

Cómo es el seguimiento

El Ministerio de Salud provincial informó que cada maternidad cuenta con la autonomía para elaborar protocolos de actuación específicos, pero “existen elementos de evaluación compartidos que no se limitan a pruebas de laboratorio, sino que responden a una valoración clínica intersectorial e integral”.

Se articula con la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf), “a fin de garantizar la intervención socio-sanitaria inmediata y la protección de los derechos del recién nacido”.

La cartera sanitaria provincial agregó que existe una red asistencial de adicciones que trabaja en forma interdisciplinaria. Tiene sede en el hospital San Roque viejo y coordina con otros hospitales y centros de salud, incluidos los dispensarios.

Nieves destacó que el trabajo debe ser interdisciplinario e incluir al entorno familiar, especialmente cuando la mujer quiere amamantar. “Se hacen entrevistas después del alta y seguimientos con test de orina para determinar si se interrumpe o se continúa la lactancia. Muchas veces, cuando se explica las consecuencias que tienen las drogas en el bebé, muchas mujeres dejan de consumir. Debemos acercarnos con empatía, sin juzgar”.

Falta un protocolo unificado

Aunque existen recomendaciones del Ministerio de Salud de la Nación, los especialistas coincidieron que no existe un protocolo unificado que se aplique en todo el país, tampoco un seguimiento a largo plazo de los niños y niñas que nacen expuestos.

Damin sostuvo que estos eventos deben ser de notificación obligatoria para que no exista un subregistro.

“Diagnosticar no es lo mismo que estigmatizar, es poder identificar para saber dónde estamos parados”, agregó Mariela Roldán, presidenta de la Asociación de Psiquiatras de Córdoba.

Por su parte, la pediatra Diana Gómez consideró que la prevención debe incluir al padre –o a la persona que cumpla el rol paterno– ya que el consumo antes o durante la concepción también puede traer consecuencias en el feto: los espermatozoides pueden llevar una transcripción genética errónea.

En la misma línea, la psicóloga Gabriela Richard, directora de la fundación ProSalud, consideró que “hay que ver la película completa y no la foto”. Propuso campañas de información en las escuelas y en los programas de Educación Sexual Integral. Sus consideraciones fueron tenidas en cuenta para la creación de un proyecto de ordenanza de la concejala Verónica Garade en la ciudad de Córdoba.

“Todas las potenciales madres que están en situación de vulnerabilidad tienen el derecho a recibir información previamente. Sin embargo, se encuentran con un sistema de salud que las expulsa y que es ciego, sordo y mudo ante este problema que necesita una solución urgente”, finalizó Richard.

LA VOZ