8M: Día de la Mujer. Una de cada cuatro mujeres trabaja en la informalidad en Argentina, según el Indec
En el marco del 115° Día Internacional de la Mujer, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) publicó un nuevo dosier estadístico que analiza la situación de las mujeres en Argentina en distintos ámbitos: demografía, educación, mercado laboral, sistema previsional y estrategias de subsistencia de los hogares.
El informe muestra avances en áreas como la educación, pero también evidencia persistentes desigualdades en el acceso al empleo, los ingresos y la autonomía económica, así como una mayor carga en las responsabilidades de cuidado.
Una sociedad con envejecimiento femenino
Uno de los rasgos demográficos que destaca el informe es el envejecimiento feminizado de la población. Aunque al nacer hay más varones que mujeres, la mayor esperanza de vida femenina modifica esa relación con el paso del tiempo.
Según el Indec, en 2019 la esperanza de vida de las mujeres alcanzó los 80,23 años, frente a 74,37 años en los varones. Esta diferencia se refleja especialmente en los grupos etarios más avanzados: entre las personas de 85 años o más hay 228 mujeres por cada 100 varones.
El dosier también muestra cambios importantes en las prácticas reproductivas. En 2022, el promedio de hijos por mujer fue de 1,4, lo que representa un hijo menos que en 2010 y casi dos menos que en 1980.
En paralelo, las formas de organización familiar también se transformaron. El 16% de los hogares del país son monoparentales, y más de 8 de cada 10 de ellos están encabezados por mujeres.
Además, las tasas de matrimonio han disminuido de manera significativa: mientras en 1920 se registraban 6,6 matrimonios cada mil habitantes, en 2024 la cifra bajó a 2,7 por cada mil.
Más educación, pero no más empleo
El informe destaca que las mujeres presentan mayores niveles de acceso, permanencia y graduación en el sistema educativo en comparación con los varones.
Entre los jóvenes de 18 a 24 años, el 49,1% de las mujeres permanece en el sistema educativo, frente al 43,4% de los varones.
La diferencia se amplía en el nivel superior. En 2023, las mujeres representaron el 64% de las personas egresadas de carreras universitarias o terciarias.
También entre los adultos se observa una mayor presencia femenina en los niveles educativos más altos: el 35,7% de las mujeres de 25 años o más alcanzó estudios superiores (completos o incompletos), frente al 27,7% de los varones.
Sin embargo, persiste una marcada segregación por áreas de estudio. En las carreras vinculadas con Ciencias de la Salud, 76 de cada 100 estudiantes son mujeres, mientras que en Ciencias Aplicadas —donde se incluyen disciplinas como ingeniería o tecnología— la proporción baja a 41 de cada 100.
Brechas en el mercado laboral
A pesar de su mayor formación, las mujeres continúan teniendo menores niveles de participación en el mercado laboral.
En las edades centrales de la vida laboral, entre 30 y 64 años, la tasa de empleo femenina alcanza el 66,4%, mientras que la de los varones llega al 87,9%.
Además, las mujeres presentan mayores niveles de informalidad laboral. El 27,2% de las mujeres ocupadas trabaja sin registro, frente al 22,7% de los varones.
Las diferencias también se observan en el acceso a puestos de decisión. Solo el 4,6% de las mujeres ocupadas alcanza cargos de dirección o jefatura, casi la mitad que los varones, cuya participación en esos puestos es del 8,5%.
El informe también señala que las mujeres continúan concentrándose en sectores laborales tradicionalmente feminizados y con menores remuneraciones. Entre ellos se destacan el servicio doméstico, donde representan el 96,9% de las personas ocupadas, la enseñanza (67%) y la salud (70,6%).
Desigualdad en los ingresos
Las diferencias también se reflejan en los ingresos laborales.
En el trabajo registrado, el Indec indica que por cada 100 pesos que gana un varón de 50 años o más, una mujer percibe en promedio 68 pesos.
La brecha es aún mayor en el empleo informal: allí, una mujer cobra 56 pesos por cada 100 que gana un varón.
Estas desigualdades también impactan en el acceso a la jubilación. El informe señala que el 79,8% de las mujeres jubiladas accedió al beneficio a través de moratorias previsionales, lo que refleja las dificultades para reunir los años de aportes requeridos durante su vida laboral.
Hogares y estrategias de subsistencia
El dosier también analiza las estrategias económicas que despliegan los hogares según quién ejerza la jefatura.
Los hogares con niños, niñas y adolescentes y jefatura femenina dependen en mayor medida de transferencias de ingresos y ayudas sociales para complementar su sustento.
En muchos casos, también recurren a redes familiares o comunitarias. El 21,9% de estos hogares solicita préstamos a familiares para cubrir gastos cotidianos.
La situación se vuelve más crítica en los sectores de menores ingresos: en el quintil más bajo, el porcentaje de hogares con jefatura femenina que recurre a préstamos familiares asciende al 34,4%.
El informe también muestra que los hogares encabezados por mujeres reciben más ayuda en especie de familiares, vecinos o instituciones que aquellos con jefatura masculina.
Los datos del informe permiten observar que la mayor informalidad, la concentración en sectores de menores ingresos, la brecha salarial y la carga de responsabilidades de cuidado siguen condicionando las trayectorias laborales y las condiciones de vida de las mujeres en Argentina.
LA VOZ

