Bomberos: cada cuartel recibe este año $ 2,7 millones

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Hay menos quejas en los cuarteles de bomberos voluntarios cordobeses respecto de los subsidios nacionales y provinciales. “Este año viene bien, si es que se cumple con todo lo anunciado”, admiten desde la federación que los agrupa.

Pero, a la vez, avisan que las dificultades económicas complican igual a muchas de esas instituciones. Señalan que, con la crisis nacional, la obtención de recursos por otras vías se complica y que el costo de equipos (muchos importados) se disparó el último año con la trepada del dólar.

Si Nación y Provincia cumplen, cada uno de los más de 170 cuarteles cordobeses recibirá este año 2,7 millones de pesos en subsidios directos. Es mucho más que la nada que, por esas mismas vías, cobraban hace una década.

Como esos aportes son iguales para todos los destacamentos, sin importar la demanda que atienden ni los bomberos con que cuentan, terminan siendo suficientes para los de pueblos chicos, pero no alcanzan a cubrir los costos en los de ciudades medianas y grandes, donde se requieren salidas diarias por múltiples emergencias y mayor equipamiento.

Aportes nacionales

El año pasado, las federaciones de cuarteles de todo el país entraron en conflicto con el Gobierno nacional por la demora en los pagos del subsidio anual y un reajuste en el monto. Para 2019, en cambio, hubo un acuerdo que se está cumpliendo.

“Se ha completado el pago correspondiente al primer y al segundo trimestre; alrededor del 50 por ciento ya fue distribuido”, señaló un informe que la Federación de Bomberos Voluntarios de Córdoba elevó a este diario. Germán Ternavasio, su presidente, precisó que 39 cuarteles ya cobraron los 2.150.000 pesos acordados. Los demás (mientras tengan los papeles en regla) los deberán recibir hasta diciembre.

El fondo nacional, creado en 2014, surge de la alícuota del cinco por mil que se cobra sobre todas las pólizas de seguros que se contratan. Para Córdoba, en 2019, representaría 340 millones de pesos.

Aportes provinciales

La Provincia, ya sin el impuesto al fuego derogado en 2017, destina recursos de su presupuesto para sostener el Plan de Manejo del Fuego. Para 2019, asignó una partida de 274 millones de pesos (en 2018 había sido de 180 millones). De ese total, unos 136 millones se prometieron derivar en forma directa a los 174 cuarteles.

Una vía es un aporte de 429 mil pesos anuales, en dos cuotas, a cada cuartel. Desde la Federación se indicó que “esta semana se comenzó a percibir la primera cuota”. Otro adicional comprometido es de 101 mil pesos a cada cuartel (8.450 por mes), que –según se indicó– registra alguna demora en la liquidación.

Aparte, la Provincia sostiene el pago de una suerte de remuneración (a modo de beca) de 11 mil pesos mensuales para 350 bomberos (de 4.202 activos). Son sólo para los 62 cuarteles de zonas de mayor riesgo forestal, a cambio de tareas de vigía y prevención. Se agregan luego unos 15 millones presupuestados para reequipamiento.

Otro aporte provincial, pero por cuerda separada, es para que los bomberos que no tienen acceso a otra cobertura cuenten con la obra social oficial Apross. Son más de tres mil beneficiarios (entre los agentes, sus parejas e hijos), con un presupuesto anual de más de 90 millones de pesos.

Pollos, rifas, socios

Hasta la aparición de esos fondos estatales, los cuarteles se sostenían casi exclusivamente con los eventos que podían organizar para recaudar recursos, o los que obtenían a través de tasas municipales o de contribuciones de los vecinos “asociados”. La mayoría sostiene esas acciones para sumar ingresos.

A la vez, con los años también sus prestaciones fueron aumentando: en la mayoría de las localidades, los voluntarios hacen mucho más que apagar fuegos y son ya una especie de servicio de guardia para todo tipo de emergencias (siniestros viales, urgencias sanitarias, dificultades “caseras”).

Días atrás, el legislador Lucas Castro (Cambiemos) presentó un proyecto de ley en el que propone que las asociaciones de bomberos voluntarios accedan a una tarifa social en electricidad, que represente una reducción del 50 por ciento en sus facturas. La iniciativa no ha tenido aún tratamiento.

Larga la época de riesgo de fuego forestal

Córdoba ya entró en la época de mayor riesgo de incendios forestales y rurales. Cuando las heladas secan el material vegetal y las lluvias se reducen, crecen las condiciones para que se inicie y se propague el fuego. Se marca ese período de junio a octubre de cada año. Pero los meses más complicados, cuando se suman días ventosos y sube la temperatura, son agosto y septiembre. En este junio ya hubo varios focos y en tres se requirió movilizar a varios cuarteles de bomberos y aviones hidrantes. Uno fue cerca de Alpa Corral, otro en Río de los Sauces y el jueves preocupó un incendio en Carlos Paz. El domingo se declaró otro en la zona de La Paz.
 
La Voz