Desde el interior, las pymes abogan por solidaridad con equidad

En estos días en que la pandemia del coronavirus nos obliga a repensarnos y nos lleva a trabajar (activamente o en cuarentena) de modo mancomunado en pos de un bien común, es necesario reflexionar sobre la solidaridad y la equidad en función de los conceptos que se vertieron públicamente en las últimas horas.

La solidaridad es el apoyo o la adhesión circunstancial a una causa o al interés de otro o de todos.

La equidad hace referencia a la justicia social, al equilibrio, al uso de la imparcialidad para reconocer el derecho o el interés de cada uno, utilizando la equivalencia para ser iguales sin privilegiar a uno por sobre el otro.

Frente a ello, y en representación de las 65 cámaras empresariales y centros comerciales asociados en la provincia, la Federación de Comercio de la Provincia de Córdoba (FEDECOM) quiere llamar a la reflexión al sector político argentino:

¿Es solidario alguien que percibe el 100 por ciento de su salario mientras su vecino/ familiar/ amigo o no, que es quien lo aporta, no percibe ingresos en igual período?  

¿Es solidario quien en época de emergencia aumenta indiscriminadamente los precios de los insumos más básicos, para incrementar su rentabilidad de manera desmedida aprovechándose de la necesidad de la gente, o aquel que toma medidas extremas aprovechado la crisis y la emergencia? 

¿Es solidario quien desde una dependencia u oficina pública a su cargo, contrata 10 empleados cuando puede funcionar eficientemente con 5 dependientes, y malgasta así los recursos del Estado que pueden/deben estar destinados a atender las necesidades más básicas de la sociedad? 

¿Es justo que la retribución de aquellos que no tuvieron que ir a trabajar sea igual a la de los que trabajan en peores condiciones, con angustia, y arriesgando su salud y la de sus seres queridos?

Es momento de sinceridad, la misma que le piden al sector privado. Es época de priorizar lo colectivo, por sobre lo individual.

Nos duele la falta de empatía. Hablamos de ponernos en el lugar del otro, y no tenemos dudas del lado de quién queremos estar: del personal médico, paramédico, auxiliares de salud, enfermeros, personal de seguridad, limpieza, recolectores, nuestros colegas que proveen mercadería y de sus transportistas, y demás ciudadanos abocados a actividades en las que tienen que arriesgarse para que el resto pueda hacer un aislamiento seguro.

Gran parte del sector privado no va a tener ingresos de ningún tipo. Entonces, ¿es legítimo que el sector público siga percibiendo el mismo ingreso sin trabajar, siendo que el que aporta los recursos para su pago se encuentra sin percibirlos?

Fedecom está convencido de que quien se aprovecha de las circunstancias no es solidario, al igual que aquel que no es eficiente en el uso de los recursos públicos del Estado.

Coincidimos con la visión de que es quien más obtuvo rédito/ ganancias quien debe estar presente en este momento. Pero es el Gobierno el que tienen la obligación de trabajar en diferenciar sectores, rubros y situaciones de riesgo, para definir una política orientada a cuidar el empleo.

Entendemos justo que haya un aporte desde el sector público que no está en actividad. Ese aporte debería ser materializado a través de una reducción en los haberes de hasta un cierto escalafón o categoría y, por supuesto, deberán estar exceptuados los empleados y funcionarios que tuvieron y tengan afectación de tareas en relación al asilamiento.

Las políticas diseñadas por funcionarios, sin la intervención de los destinatarios de las mismas, tienden a no ser efectivas. Por eso siempre proponemos ser parte de las propuestas.

Son muchas las pymes, autónomos, comercios, que de bolsillo terminan percibiendo ingresos sensiblemente inferiores a lo que cobran muchos funcionarios nacionales, provinciales o municipales, y son los que sostienen el presupuesto público. 

En ese sentido, Fedecom reclama a los Gobiernos acciones tendientes a lograr un Estado solidario, presente en todo y para todos, que aporte soluciones a cada sector en su justa medida.

Las pequeñas y medinas empresas (pymes) estamos cumpliendo un rol social fundamental en ésta situación de crisis, pagando y sosteniendo sin abrir nuestras puertas.

Las pymes no pedimos dádivas ni limosnas, ni bonos, sólo asistencia en el marco de la equidad para extender nuestro compromiso social, porque resistimos junto a nuestros trabajadores hasta el final ya que entendemos que ellos son parte de nuestra comunidad.

Las pymes hemos atravesado crisis, devaluaciones, recesiones, hiperinflaciones… y seguiremos de pié, cuando esta pandemia acabe, sólo de la mano de la equitativa solidaridad de todos.

FEDECOM – CENTRO COMERCIAL BRINKMANN