Cordobeses buscan crear un barbijo que inactive el virus

El barbijo y el tapabocas son elementos de vital importancia en el medio de la actual pandemia de coronavirus. Nos protegen del virus, pero su profilaxis no es perfecta y, además, se pueden convertir en un objeto contaminante.

En función de ello, investigadores del Conicet y de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) reorientaron su línea de trabajo para mejorar los barbijos.

Están desarrollando un recubrimiento con nanopartículas de plata, un conocido agente microbiocida. “El objetivo es modificar la superficie del material para incorporar dos propiedades nuevas a las máscaras que ya existen en el mercado”, asegura Gladys Granero, directora del proyecto.

Granero trabaja en la Unidad de Investigación y Desarrollo en Tecnología Farmacéutica (Unitefa, Conicet-UNC). También participan investigadoras del Centro de Microscopía Electrónica y del Instituto de Virología de la UNC.

La primera propiedad del nuevo desarrollo es ser microbiocida, con la incorporación de nanopartículas de plata. “Se ha demostrado que esta sustancia puede inactivar virus”, asegura la investigadora.

La segunda propiedad que sumarán a las máscaras es un mecanismo de filtración electroestática, que es más eficiente para retener partículas más pequeñas. Las máscaras N95 tienen la capacidad de retener el 95 por ciento de las partículas de 0,3 micras o más grandes a través del material del que están hechos (polipropileno).

“El virus es más pequeño que eso y, como tiene carga, quedaría retenido eléctricamente en este recubrimiento desarrollado a partir de polímeros con carga eléctrica. Sería un mecanismo más de filtrado, que se suma al filtro físico”, explica Granero. “Venimos trabajando con este tipo de film como un método para regenerar tejidos, pero adaptamos el proyecto para la coyuntura de esta pandemia”, asegura la investigadora.

Este desarrollo solucionaría uno de los grandes problemas de usar barbijos: el riesgo de contagio por su manipulación. “La mascarilla retiene al virus activo, por lo que se convierte en un vector del patógeno si no se manipula correctamente. Este desarrollo inactivaría al virus y eliminaría este problema”, explica Granero.

El objetivo es que este recubrimiento pueda emplearse en las telas de los barbijos, pero también en las máscaras más rígidas.PUBLICIDAD

Los desarrolladores ya están en contacto con una empresa argentina para poner a punto la transferencia de esta tecnología a nivel industrial. Se trata de una fábrica de mascarillas rígidas de Buenos Aires, pero también están pensando en cómo aplicar la novedad a tapabocas de tela. “No es un aditivo caro, porque son polímeros muy utilizados que derivan de productos naturales”, explica.

Si bien el proyecto surgió en el marco de la pandemia, las máscaras podrían emplearse en otras situaciones en las que se requiere este tipo de protección biológica.

El proyecto es de seis meses, tiempo durante el cual deberán realizar las pruebas de toxicidad, demostrar la capacidad antiviral y realizar una caracterización microbiológica y físico-química del recubrimiento.

Granero asegura que conoce iniciativas similares en Israel y en Japón, pero sólo incorporan las nanopartículas de plata sin un recubrimiento de soporte como el que propone el desarrollo local.

La Voz