7 de cada 10 personas consumieron sustancias psicoactivas durante la cuarentena

s sustancias psociactivas no están necesariamente vinculadas a las drogas ilegales, puesto que también comprende a un grupo de otras sustancias denominadas como «drogas legales» por los especialistas, como el alcohol, el tabaco o los psicofármacos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) las califica como aquellas que son introducidas en el organismo, por cualquier vía de administración, producen una alteración del funcionamiento del sistema nervioso central y son susceptibles de crear dependencia, ya sea psicológica, física o ambas.

Además las sustancias psicoactivas, tienen la capacidad de modificar la conciencia, el estado de ánimo o los procesos de pensamiento de la persona que las consume.

La definición bien vale la pena ponerla en claro antes de entrar de lleno en una encuesta realizada por la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y que reveló que durante la cuarentena se incrementó la compra de este tipo de sustancias en un importante porcentaje.

Los datos fueron relevados por esta unidad acádemica con el objetivo de obtener «una fotografía» que sirva para diseñar políticas públicas dirigidas a atender los efectos del aislamiento social y obligatorio sobre la salud mental.

El relevamiento, de escala nacional, se realizó entre el 7 de abril y el 8 de mayo de 2020. Abarcó 1007 casos, procedentes de las 23 provincias argentinas y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).

La medición se llevó adelante durante el período de aislamiento con mayor homogeneización en todas las regiones del país, ya que solo a partir del 10 de mayo algunas provincias ingresaron en la Fase IV, que habilitó la reapertura progresiva de algunas actividades.

La muestra incluyó a personas mayores de 18 años que aceptaron participar en el estudio. Como criterio, consideraron sustancias psicoactivas al alcohol, la nicotina, la cocaína, la marihuana, el LSD, el éxtasis, los psicofármacos y similares.

De acuerdo a los datos relevados, el 73,2% de los encuestados reconoció haber consumido alguna sustancia psicoactiva durante el período de aislamiento.

Por otra parte, un 41% señaló que durante la cuarentena incrementó la frecuencia de consumo, y un 33% admitió consumir mayor cantidad.

Entre quienes incrementaron su patrón de consumo, la droga más mencionada fue el alcohol (solo o en combinación) en un 54% de los casos.

La nicotina fue señalada por un 35% de las personas; la marihuana (sola o en combinación) fue apuntada por el 29,6% de los encuestados y un 7,8% comentó haber aumentado el consumo de psicofármacos con o sin receta.

¿Cuál fue la droga más mencionada entre quienes informaron haber consumido?

  • 54% Alcohol
  • 35% Nicotina
  • 29,6% Marihuana
  • 7,8% Psicofárm.

La encuesta fue publicada por Unciencia, el portal de la UNC, al cual el director del proyecto de investigación y vicedecano de la Facultad de Psicología de la UNC, Raúl Gómez, destacó que los resultados de la encuesta demuestran la necesidad de incluir, entre las disposiciones sanitarias que se vienen implementando en todo el país, protocolos enfocados en la salud mental.

 “Es evidente que hace falta incorporar dispositivos de acompañamiento, de escucha y de contención, como los que se vienen implementando desde la Facultad de Psicología de la UNC. Es un aspecto que se ha dejado de lado en todas las medidas sanitarias. Recomendamos, además, hacerlo de manera integral y centralizada desde los estados nacional, provinciales y municipales”, afirma Gómez.

Para los investigadores, una de las conclusiones relevantes del trabajo es el reconocimiento del encierro como un agravante de la salud mental.

Otro de los datos sobresalientes del estudio revela que casi el 20% de las personas que consumieron sustancias, violaron la cuarentena para conseguirlas. “Esto indica que en ese segmento hay una compulsión a consumir, y es uno de los tantos indicadores que se pueden vincular al consumo problemático”, explica Serena.

Para los autores de la investigación, esto también da cuenta de que las prohibiciones y las limitaciones externas al consumo no han sido efectivas para disuadir a las personas de consumir.

La Voz