Boliches virtuales: cómo son las noches de fiesta en una Europa con menos muertes

¡Compartir es demostrar interés!

¿Cómo “salir de fiesta” durante y después de la pandemia? La adaptación es sin dudas la habilidad más requerida en tiempos de coronavirus. En todo el mundo, las discos y los bares han mantenido a la gente bailando en la privacidad de sus hogares, al adaptar sus propuestas a formatos virtuales. Y hasta cuando las personas volvamos a bailar libremente, los clubes deberán transformarse en la medida que la nueva normalidad con distanciamiento social imponga.

Solo la ciudad de Nueva York, con más de 25.000 bares, restaurantes y sitios nocturnos, ha visto como sus principales lugares de “distracción” han organizado durante la cuarentena fiestas de baile en Zoom e incluso han creado sus propios sitios web para transmisiones en vivo. Las propuestas online han llegado al formato de “streams virtuales”, iniciativas de gran creatividad que combinan experiencias auditivas y visuales. PlayCompilado de los streamings

Las descargas de aplicaciones como Houseparty, Zoom, Messenger, Teams, Hangout, en las que cada persona aparece en una ventana dentro de un chat grupal en el móvil, tablet o computadora, se han disparado. La demanda de Houseparty, muy popular entre los adolescentes, se multiplicó por 10, llegando a 210.000 por día, según Apptopia. También como aplicación para organizar fiestas, el furor de Zoom, se explica con las más de 131 millones de descargas en abril, según la firma de investigación Sensor Tower, 60 veces más que el mismo periodo el año anterior.

Promotor de “noches confinadas”

L’AppartChezmoi es la fiestas parisina que hoy es tendencia. En medio de la cuarentena, algo que parecería incongruente, salir el sábado por la noche, se convirtió en una disco digital que cada edición recibe conexiones de todo el mundo.

Los nuevos códigos de diversión virtual sonaban impensados incluso para su creador Axel Bonnichon, un joven empresario de la comunicación en París, para quien el distanciamiento social es regla. Sin embargo, cada sábado por la noche, gracias a la aplicación Zoom, logra romper la barrera del contacto físico e imponer una forma de “salir de fiesta” en plena pandemia del coronavirus. Play

Ya pasado el confinamiento en Francia, y recién concluida la séptima edición, recibió a Infobae en su coqueto piso con vista a Montmartre. Con una notebook elevada sobre una pila de libros, acaba de cerrar sesión de una fiesta con mas de mil invitados.

La idea de una fiesta digital, antes del coronavirus, hubiese sido un sinsentido. “Con mi amiga la DJ, Barbara Butch, creamos L’Appart chez moi, una reunión festiva semanalmente en la aplicación Zoom”, comienza a contar la experiencia.

La aventura se gestó en sólo 24 horas, junto a Matt Ricour, su compañero y marido. “Desde la primera semana de reclusión en París nos dijimos que sería muy complicado para todos nuestros amigos y para nosotros no poder salir de fiesta los fines de semana”. Entonces llamó a Bárbara para sugerirle que probara una experiencia de fiesta en línea. “Ella, que se conecta desde su casa, y Matt y yo, que supervisamos la noche desde nuestro departamento”, repasa Axel.

Romper el aislamiento y recrear una interacción real. Zoom hace posible que los invitados puedan ver y ser vistos. Y enfatiza: “¡Podes ver a todos desde casa !”. La curiosidad entusiasmó a los invitados. Los bailarines virtuales aparecen en un mosaico de pantallas pequeñas, sus micrófonos están silenciados, pero pueden hablar entre ellos a través del chat grupal y conocerse.

La música es tan variada y alegre, que hace del público otro espectáculo. Pueden “pinchar” desde Madonna, Julio Iglesias, Cher, incluso Celine Dion hasta terminar con la joven cantante, sensación en Francia, Angele. La playlist de la DJ, Barbara Butch, logra invitados con distintos perfiles, una nueva atmósfera de fiesta digital.

Pero Axel es un comunicador confinado. Dueño y fundador de Black Lemon, una agencia de comunicación global, reflexiona: “La propuesta intenta ser un soplo de aire fresco. Códigos del mundo real, que se adaptan a una fiesta virtual”. Y concluye: “Somos parte de las transformaciones con las que creo que en adelante conviviremos”.

De China a Canadá

La pandemia mundial tuvo como epicentro a China. Los asiáticos fueron pioneros con las cuarentenas y sus ciudadanos comenzaron a buscar alternativas para saltar los distintos formatos de encierro. La creatividad para salir de fiesta alcanzó plataformas como Bilibili (una herramienta de vídeos similar a Youtube) o Douyin (el TikTok chino) donde se montaron multitudinarias fiestas online. Solo una fiesta, Club Sir Teen, unió en alguna “sesión” 2,3 millones de personas.

En Canadá, cuatro jóvenes montaron una fiesta privada en la misma plataforma. El proyecto tomó tal dimensión que hoy tienen ediciones de 500 personas en cada ediciôn, compartiendo un espacio virtual.

Club Quarantine tiene 65 mil seguidores en todo el mundo. La participación pasa desde bailar hasta que la música suene como fondo. Los que van de fiesta se preparan y visten igual que si fueran a la disco, en formato físico tradicional. En todos los casos, y si bien estas fiestas no tienen todo el aspecto a la vieja “normalidad”, las ganas de divertirse siguen estando intactas.

iNFOBAE