Por la falta de agua, en Córdoba ya hay un 22% de lotes de trigo entre regulares y malos

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La Bolsa de Cereales de Córdoba advirtió que los cultivos invernales están atravesando sus estadios vegetativos con poca agua.

En el caso del trigo, con casi 1,3 millones de hectáreas sembradas, el 22 por ciento de los lotes están entre regulares (17 por ciento) y malos (cinco por ciento), pero esto se podría potenciar si las lluvias siguen sin aparecer.

De acuerdo con la entidad bursátil, el deterioro del cereal se debería a la ocurrencia de estrés térmico (heladas) e hídrico, por la falta de lluvias.

“A esto se le suma la presencia de algunas plagas y enfermedades como arañuela (Penthaleus major) y roya anaranjada (Puccinia triticina), en incidencia baja”, menciona el reporte.

La clave es que el trigo aún está en estados fenológicos que no demandan mucha agua. Por eso, si se potencia la sequía, los daños pueden ser graves. “Las lluvias desde la siembra han sido muy escasas y, a medida que el cultivo se, acerque a su período crítico, la necesidad de agua será mucho más relevante”, recordó la Bolsa.

En cuanto al garbanzo, la situación es aún peor: más del 30 por ciento de las 25 mil hectáreas sembradas están entre regulares y malas debido a la ausencia de precipitaciones.

EN EL PAÍS

A nivel nacional la situación es similar. El Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires afirma que la condición hídrica del trigo entre adecuada y óptima cayó 7,9 puntos porcentuales.

“La falta de lluvias agrava la situación de déficit hídrico y provoca disminución del crecimiento del cultivo y demoras en el desarrollo, demorando la transición a estadíos reproductivos de los cuadros tardíos. Sumado a las condiciones restrictivas de humedad, la acción de los vientos y nuevos eventos de heladas han generado daños en las plantas, dando lugar a una caída de la condición del cultivo buena a excelente de 5,3 puntos porcentuales”, indica el reporte.

Lo mismo ocurre con la cebada: “Tras registrar una nueva semana sin lluvias, los cuadros implantados sobre el centro del área agrícola informan demoras en su crecimiento, mientras los más adelantados comienzan a transitar su encañazón. De no registrar nuevas precipitaciones, el rinde potencial a cosecha podría verse afectado”, sostiene el documento.

El girasol es otro cultivo que siente el efecto. Según el PAS, “el ritmo de entrada de las sembradoras comienza a desacelerarse debido al déficit hídrico en el estrato superficial del suelo, lo que podría comprometer el cumplimiento de la actual proyección de siembra”.

ZONA NÚCLEO

El panorama que describe la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) en su informe semanal para la zona núcleo, no es más alentador.

“Se desvanecen las esperanzas de excelentes rindes en trigo y se recrudece el temor por el abatimiento del cultivo que dejó la falta de agua en la campaña pasada”, subraya el estudio

En el último ciclo, el trigo rindió 30 quintales por hectárea de promedio en esta zona del país: son nueve quintales menos que el promedio de las cinco campañas anteriores. Este año, el aliciente es que el cultivo inició la campaña con muy buenas reservas que dejó el otoño, más algunos aportes que llegaron en julio.

“Se mantienen 200.000 hectáreas en estado regular a la espera de lluvias para revertir su condición. Los pronósticos indican que agosto finalizará sin aportes pluviales. Las expectativas están puestas en las lluvias de principios de septiembre”, menciona la BCR.

Según sus estimaciones, en el sudeste de Córdoba se necesitan más de 100 milímetros para recuperar buenos niveles de humedad.

LA VOZ