Regreso total a clases: piden prestar atención a los detalles de la prevención

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A partir de la semana que viene todas las escuelas de Córdoba volverán a tener clases presenciales. Según el Ministerio de Educación de la Provincia la medida se basa en la baja sostenida de casos de Covid-19, en el avance de la campaña de vacunación y en el comienzo de la estación cálida.

Desde el 6 de septiembre, el 74 por ciento de los establecimientos educativos de los niveles inicial, primario y secundario tienen presencialidad total. Ese día las autoridades dispusieron reducir la separación entre alumnos de 1,5 metros a 90 centímetros.

Ahora se sumará el 26 por ciento restante ya que la Provincia dispuso que el distanciamiento mínimo entre alumnos sea de 50 centímetros.

La separación reduce el riesgo de contagio por contacto directo y por aerosoles. El primero ocurre cuando la persona infectada expulsa partículas con el virus que impactan directo en la cara de otras personas que se encuentran cerca.

El segundo es el contagio a través de las partículas con virus que quedan flotando en el aire de un ambiente cerrado. Mientras más lejos se está de la pluma de aerosoles emanada por el infectado, hay menos posibilidades de infectarse.

VENTILACIÓN TOTAL

Para compensar la falta de distanciamiento entre los alumnos, la Provincia reforzará otras medidas como la ventilación completa de espacios escolares, el uso de barbijos tricapa a través su reemplazo semanal para estudiantes y la aplicación de testeos aleatorios en escuelas con gran población educativa.

“Las estrategias de cuidados actúan en conjunto, pero cuando hay una situación epidemiológica de bajo riesgo como la actual y se pueden asegurar otras medidas de cuidado, como la ventilación segura y el uso de barbijos de calidad se puede relajar el distanciamiento”, asegura Eva Acosta, investigadora de Conicet y la Universidad Nacional de Córdoba.

La especialista, experta en inmunología, realizó mediciones de dióxido de carbono (CO2) en el colegio donde van sus hijos. Este monitoreo sirve para conocer qué tan bien ventilados está un ambiente.

Acosta asegura que los resultados dieron muy bien incluso en aulas con presencialidad completa y sólo ventilación lateral. Durante la clase, la concentración de CO2 sube pero nunca supera las 700 partes por millón (ppm), límite a partir del cual la ventilación deja de ser buena. En el recreo el valor baja a la concentración natural (alrededor de 400 ppm).

“Las instituciones y el Estado deberían asegurar la medición de la ventilación. Hay un miedo de no implementar esta medida porque piensan que va a dar mal. Por lo general no hacen falta tomar medidas drásticas para mejorar la ventilación”, asegura Acosta.

Y agrega: “Es el momento para volver a clases por el contexto epidemiológico, la cobertura de vacunación y la situación pedagógica. Lo ideal sería poder esperar la vacunación de niñas y niños pero para eso falta un par meses”.

BARBIJO TRICAPA

Por su parte, Jorge Aliaga, físico del Conicet e impulsor del uso de medidores de CO2, asegura que reducir el distanciamiento genera un problema que no necesariamente se soluciona con una mejor ventilación.

“Para eso es importante el uso del barbijo. El barbijo tricapa soluciona el problema de la calidad, pero también hay que verificar que se use bien, por ejemplo, con buen ajuste a la cara”.

“La flexibilización de distanciamiento debe ir acompañado del compromiso familiar sobre el uso del barbijo. Por ejemplo, si la jornada escolar es larga, el barbijo se humedece y hay que cambiarlo a la mitad del día”, sostiene Aliaga.

Aliaga dice que la ventilación completa es una buena medida siempre que pueda medirse. “Las medidas no suenan descabelladas, pero hay que prestar atención a los detalles. Controlar el uso del barbijo y que la ventilación sea adecuada”, insiste.

TESTEOS EN “POOLES”

Otra estrategia provincial es el testeo aleatorio en escuelas con gran población educativa. El Gobierno no dio precisiones sobre este punto. Una alternativa podría ser el diagnóstico en pooles.

Roberto Etchenique, investigador de Conicet en la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires, viene trabajando en esta estrategia que permitiría usar un diagnóstico de PCR para analizar a los 30 alumnos de un curso.

Este testeo podría realizarse todos los viernes. Si da positivo, se puede activar la burbuja en la semana siguiente para evitar una mayor transmisión entre compañeros y en la comunidad educativa.

Otra ventaja es que la muestra nasal la puede realizar la misma persona (o un familiar) en su casa. Un equipo científico de Rosario también desarrolló una técnica similar para muestreo en pool.

LA VOZ