Inflación en dólares y falta de insumos: el agro, en alerta en un momento “pico” de la campaña

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Algunos agroquímicos y fertilizantes escasean por problemas globales y las trabas a las importaciones. Además, han aumentado hasta 150% su precio.

Jorge Scoppa es el presidente de la Federación Argentina de Contratistas de Maquinaria Agrícola (Facma) y cuando se lo consulta sobre los problemas que están enfrentando en este momento, lo resume en una sola frase: “Estoy en lista de espera por seis gomas hace un mes y no me llaman”.

Facundo Crotta es el gerente de sucursales de la firma ATS, de Adelia María, que comercializa insumos en una amplia red geográfica que abarca el sur de Córdoba, norte de Buenos Aires y Santa Fe, y el panorama que pinta es similar: “Solo estamos vendiendo lo que tenemos en depósito; los proveedores no nos dan fecha de entrega para reponer”.

Dos fotografías de una misma película: la que tiene como telón de fondo a la crisis económica y la escasez de reservas que llevaron al Gobierno a implementar restricciones a las importaciones, en medio además de profundos problemas de abastecimiento a nivel global. Y en este caso, con la paradoja de que el sector que está sufriendo por la falta de dólares es casi el único que hoy en día los genera.

Según Scoppa, el problema del faltante de cubiertas y de repuestos importados que venía registrándose desde principios de año, probablemente se agrave a partir de las próximas semanas, cuando comiencen a empalmarse las labores de cosecha de trigo y siembra de maíz y de soja.

La entidad ha realizado numerosas gestiones ante el Gobierno para intentar destrabar el ingreso de más neumáticos y de otros componentes claves para la maquinaria que utilizan en el campo, sin éxito.

“En el Ministerio de Agricultura nos atienden con la mayor voluntad, pero nos dicen que no depende de ellos. El tema es que son elementos básicos y nosotros si se nos rompe algo y no podemos trabajar dos días en esta época que es el pico de actividad, son dos días de facturación perdidos”, continuó.

Desde su punto de vista, para un sector que genera más de 30.000 millones de dólares por año, todo lo que son los costos de poder realizar esa movilización de divisas –como los neumáticos o los insumos químicos– deberían estar liberados; es decir, sin restricciones para poder ser traídos del exterior.

En el caso del mercado de los insumos químicos, como los fitosanitarios y los fertilizantes, lo que está sucediendo es una tormenta perfecta que sopla en contra del agro argentino.

Además del problema doméstico con el dólar, se suma una crisis energética de alcance global, en la que China decidió reducir su producción de fertilizantes y Rusia determinó un “cepo” para que no se exporten. E incluso se vio afectada la provisión desde Estados Unidos porque la marca que los trae desde allí sufrió la rotura de tres plantas durante el último huracán que azotó a parte de ese país.

El problema para los productores es que este escenario deriva en un achicamiento de los productos disponibles. Lo usual es que tengan planificada la campaña y ya a esta altura del año hayan adquirido los insumos que necesitan, pero la actual coyuntura significa un problema grave si, por ejemplo, ocurren situaciones inesperadas que en el campo no es tan inusual que ocurran, como la proliferación de malezas o la aparición de plagas y enfermedades.

“Hay herbicidas para tratamientos específicos que si hoy vienen y nos piden, no hay. Ni siquiera nos lo venden a nosotros. Por eso solo estamos comercializando lo que tenemos garantizado en nuestro stock y no largamos nueva venta hasta no lograr reponerlo”, añade Crotta.

El costo de esa reposición es el drama que sigue a continuación. Según Horacio Costamagna, encargado de compra de insumos en la mesa de negocios de la cooperativa Cotagro, el glifosato acumula un aumento en lo que va del año del 150 por ciento en dólares. Solo en los últimos seis meses pasó de un precio de seis dólares por litro a 12 dólares.

Algo similar sucede con los fertilizantes. La urea, que se utiliza para aportarle nitrógeno al maíz y mejorar sus rendimientos, subió desde 600 dólares la tonelada a principios de año a más de 1.000 dólares en la actualidad. Y los productos fosforados también se incrementaron entre 50 y 60 por ciento.

“Hay empresas que nos anticipan que si hay entrega, es a partir recién de enero. Por eso estamos trabajando bajo la hipótesis de que si aparecen nuevos pedidos de venta, hay que medirse, para no quedarnos sin stock”, coincide Costamagna.

Cotagro cuenta con una amplia variedad de proveedores y por eso, en general, tiene alternativas para cubrir la demanda de los productores. De todos modos, esto requiere de un esfuerzo tranqueras adentro. “El productor, hoy, tiene que saber que puede haber muchos casos en que no pueda utilizar el herbicida o fungicida que quería o que necesita por una circunstancia puntual, porque no está. Hay que ajustarse a la oferta, repensar la estrategia en función de lo que hay disponible”, añade Costamagna.

 

Fuente: AGRO VOZ – LA VOZ DEL INTERIOR