Perspectiva climática: con un verano seco, ¿qué dicen los pronósticos para el otoño?

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ientras en verano transcurse con una ola de calor y de escasas lluvias, La llegada del otoño 2022 marcará la etapa final del año climático 2021/2022 y el comienzo de la transición hacia el 2022/2023 ¿Será Niña o Niño?

“Su signo se definirá hacia el comienzo del invierno de 2022″, asegura el último informe sobre Perspectivas Agroclimáticas (PAC) estacional elaborado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

Mientras ello ocurre, el sistema climático continuará observando una gradual atenuación de sus rasgos, dando paso a un escenario menos perturbado, pero conservando riesgos significativos.

Dentro de este escenario, el centro del Brasil, Bolivia, el extremo oeste del Paraguay, el oeste del NOA, la mayor parte de Cuyo, y el oeste de la Región Pampeana, alcanzarán el pico estacional de precipitaciones, que suele tener lugar durante el otoño. Con riesgo de tormentas severas, con vientos, granizo y aguaceros torrenciales.

BOLSONES CON DÉFICIT

Mientras que el régimen térmico observará una reducción de los fuertes calores, y un gradual retorno de las irrupciones de aire frío.

El área afectada por sequía, que abarca la mayor parte del Paraguay, el este del NOA, la mayor parte de la Región del Chaco, gran parte del centro y el este la Región Pampeana, incluyendo la Zona Núcleo, gran parte de la Mesopotamia, el sur del Brasil y el Uruguay, continuará registrando un retorno parcial de las precipitaciones.

De esta manera persistirán amplios bolsones de déficit, al mismo tiempo que el régimen térmico observará una reducción de los episodios de calor, y un aumento en la frecuencia e intensidad de los descensos térmicos.

¿DEMORAS EN LAS LLUVIAS DE FEBRERO?

Las lluvias en las altas cuencas del Paraguay y el Paraná se reducirán drásticamente, dando lugar una marcada bajante del calado de la Hidrovía y los puertos fluviales.

Según alerta el informe, uno de los principales riesgos que se presentarán será el posible atraso de las lluvias de febrero, lo que someterá a los lotes de cultivo de la Región Pampeana a un prolongado lapso seco, capaz de causar una significativa merma en la producción.
Fuente: AGROVOZ