El Festival de la Buena Mesa arrancó con 15 mil personas y una noche de fiesta popular
La noche terminó como empiezan las grandes ediciones: con el predio colmado, miles de personas de pie y una sensación compartida de fiesta popular. La primera jornada de la 23° edición del Festival del Humor, la Buena Mesa y la Canción reunió trayectoria, identidad y un público que no solo acompañó, sino que bailó, cantó y se emocionó de principio a fin.
Según la organización, unas 15 mil personas pasaron por la Sociedad Rural en esta primera noche, en una convocatoria que confirmó el peso del festival dentro del calendario regional. Desde temprano, familias y grupos de amigos ocuparon el predio y sostuvieron el clima festivo durante toda la jornada.
La grilla combinó artistas de amplia trayectoria con músicos locales que jugaron de locales en el escenario mayor, en una secuencia que fue creciendo en intensidad a medida que avanzaba la noche. Para destacar el excelente sonido y los cambios en el escenario, con pantallas led, a la altura de los grandes festivales del país.
La apertura estuvo a cargo de la banda local Allá Ellos, que eligió un recorrido por el rock argentino de los 70, 80 y 90. Con versiones sólidas de temas de Zas, Fito Páez, Charly García, Virus, Polifemo y Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, el grupo abrió el festival con un repertorio reconocible y efectivo. Se destacaron “Suéltate Rock and Roll” y “Me siento mucho mejor”, del disco Filosofía barata de Charly García, que encontró rápida respuesta entre el público que comenzaba a acomodarse frente al escenario.
Luego fue el turno de Nilda Vega, un nombre habitual de los escenarios locales y del propio festival. Con chacareras y gatos, sostuvo una actuación firme y bien recibida, en línea con lo que se espera de su propuesta peñera. Su regreso a la Buena Mesa incluyó una puesta con bailarines en escena, que aportó dinámica y color a un tramo que consolidó el protagonismo de los artistas locales en el arranque de la noche.
Tras su presentación, el escenario volvió a quedar en manos de otro músico de la región. Guillermo Benítez hizo su debut en la Buena Mesa con un set centrado en canciones de su disco Raíces, marcando un paso importante en su recorrido solista. Con una banda ajustada —que incorporó violín y charango— ofreció una actuación potente y con identidad propia, en un segmento que reafirmó el espacio que los artistas locales tienen dentro de la grilla principal.
A las 22, de manera puntual, llegó la apertura oficial del festival. El Ballet Patria, el elenco local con más de 50 años de trayectoria, volvió a ser el encargado de ese momento central. Como cada año, sorprendió con una puesta coreográfica de alto impacto en su interpretación del Himno a San Francisco. En esta edición presentó el espectáculo Cosecha, inspirado en las actividades rurales características de la región.
Desde ese momento comenzó tabién la transmisión en directo por la TV Pública para todo el país, además de Canal 12, ampliando el alcance de una noche que ya mostraba un predio con movimiento sostenido entre escenario y sector gastronómico.
El clima acompañó durante toda la jornada, con una noche de muy buen tiempo y un leve viento que ayudó a refrescar el ambiente, evitando que la temperatura se volviera sofocante para las miles de personas que llegaron a la Sociedad Rural.
Carnaval de Los Tekis
A las 22:15 llegó uno de los momentos más esperados del primer tramo fuerte de la grilla. Con Los Tekis, la noche cambió de ritmo y la Rural se convirtió en un verdadero carnaval. Desde el primer acorde, el público respondió de pie, con palmas en alto y coros que acompañaron cada estribillo.
La banda jujeña desató una fiesta total, con fuerte conexión con la gente y un repertorio que combinó clásicos festivos y canciones de tono más emotivo. Sonaron “Zamba para olvidarte”, “Todos nos vamos a morir igual”, “Morenada”, “Jueves de comadre”, “Carnavales”, “Vienes y te vas” y “Cariñito”, la canción peruana que encontró al predio entero cantando.

El cierre tuvo clima de celebración plena con “El Humahuaqueño”. Hubo además un momento especial cuando interpretaron un fragmento de “De música ligera”, de Soda Stereo, a pura guitarra y con los coros masivos del público, generando una postal que mezcló rock nacional y folclore festivo en un mismo escenario. La banda también incluyó el Himno Nacional Argentino, en una versión coreada por el predio completo.
Abel Pintos y un show emocionante
A esta altura, hablar de Abel Pintos es hablar de una trayectoria consolidada en los principales escenarios del país. Con 30 años de carrera y una conexión probada con el público, el cantante volvió a San Francisco para presentarse por cuarta vez en la Buena Mesa, en un show que se extendió durante casi dos horas y que sostuvo la intensidad de principio a fin.
Comenzó con “Esperando por ti”, marcando desde el inicio el tono emotivo de su presentación. A partir de allí fue desplegando un repertorio que recorrió distintos momentos de su carrera, con clásicos que el público cantó sin necesidad de invitación. “Cómo te extraño”, “Bailando con tu sombra (Alelí)”, “No me olvides”, “Aquí te espero”, “Espejo”, “Oncemil” y “Pájaro cantor” fueron parte de un tramo en el que las miles de voces del predio acompañaron cada estrofa.
En medio del show, y mientras se realizaban ajustes técnicos de sonido, eligió un momento más íntimo: solo con guitarra interpretó “Zamba para no olvidar”, en una versión despojada que encontró un coro en el predio.
Uno de los puntos más altos de la noche llegó con “Sin principio ni final”, en una versión especialmente trabajada, sostenida solo por piano y guitarras. Allí se produjo una de las escenas más potentes del festival: el público acompañando de principio a fin, con una ovación que se extendió varios segundos después del último acorde.
Con oficio, presencia y un repertorio que atraviesa generaciones, Pintos volvió a confirmar por qué sigue siendo uno de los artistas más convocantes del país y uno de los nombres que el público local espera cada vez que aparece en la grilla.
Gran cierre de los Decadentes
Ya entrada la madrugada, el cierre quedó en manos de Los Auténticos Decadentes, que subieron al escenario con “Somos” y desde allí no dieron respiro. Lo que siguió fue una verdadera catarata de hits que mantuvo al predio completamente activo.
Sonaron “Cómo me voy a olvidar”, “Pendeviejo”, “Piratas”, “Corazón”, “Diosa” y “Amor”, entre muchos otros, en un tramo que convirtió los últimos minutos de la noche en un coro colectivo. Con oficio y una lista de canciones que atraviesa generaciones, la banda sostuvo la intensidad hasta el final.
Muchísima gente se quedó hasta pasadas las tres de la madrugada para acompañar el broche de una primera jornada multitudinaria, que combinó identidad local, artistas de peso nacional y un público que respondió con presencia, baile y emoción.
Con el último acorde ya apagado y el predio todavía con gente retirándose lentamente, la primera noche dejó la sensación de haber cumplido con creces. Convocatoria masiva, artistas de trayectoria, protagonismo local y un público que respondió de pie marcaron el inicio de una edición que volvió a poner a San Francisco en modo festival.

