Brutal ataque al dueño de una mueblería de Morteros: “Tengo 61 años y hoy tengo miedo”
Brutal ataque al dueño de una mueblería de Morteros: “Tengo 61 años y hoy tengo miedo”
El comerciante fue golpeado en la cabeza con un objeto de vidrio mientras atendía a un supuesto cliente. Logró reducirlo con ayuda de vecinos. Recibió seis puntos y cuestionó con dureza a la Justicia.
Momentos de terror se vivieron el sábado por la mañana en una reconocida mueblería de Morteros, cuando su dueño, Johnny Domingo Crovella, fue salvajemente atacado por un hombre que había ingresado al local simulando ser un cliente.
Eran alrededor de las 10 cuando el agresor entró por calle Ayacucho. Saludó con amabilidad, pidió precios de muebles y recorrió el salón como cualquier comprador. Nada hacía sospechar lo que ocurriría minutos después.
“En ningún momento sospeché de nada. Preguntaba, hablaba, caminaba normalmente”, relató Crovella.
El comerciante, de 61 años, se había acercado ese día al negocio —que comparte con su hijo— junto a su esposa. Mientras le anotaba precios en un escritorio, el supuesto cliente preguntó por termotanques. Cuando el dueño giró para buscar la carpeta, sintió el impacto.
“Me estampó algo en la cabeza y sentí toda la sangre que me corría por la cara. Me levanté desesperado. No entendía qué había pasado”, recordó.
Según explicó, el atacante lo habría golpeado con un objeto de vidrio —posiblemente un florero o frasco grueso— que le provocó un profundo corte en el cuero cabelludo. Los médicos le realizaron seis puntos de sutura y estudios por múltiples golpes.
Pero lejos de quedar indefenso, Crovela reaccionó.
“De dónde saqué fuerza no lo sé. Yo no soy una persona de pelear, pero era él o era yo”, afirmó.
Se trenzaron en lucha, cayeron muebles, volaron objetos y la mueblería quedó cubierta de sangre. Su esposa y su sobrino acudieron al escuchar los gritos. El agresor intentó escapar, pero entre todos lograron reducirlo.
“Lo tenía del cuello y de los brazos arriba de un futón. Después trajeron una soga y lo atamos hasta que llegó la Policía”, contó.
Según testigos, unas 40 o 50 personas se congregaron frente al local al escuchar el alboroto. La Policía demoró aproximadamente 15 minutos en llegar, momento en que el atacante ya estaba retenido por los propios vecinos.
Durante el forcejeo, la esposa del comerciante también resultó herida. Fue tironeada del cabello, cayó al suelo y sufrió golpes en distintas partes del cuerpo.
¿Intento de robo o algo más?
El trasfondo del ataque aún genera interrogantes. El agresor tendría antecedentes por hechos similares en el barrio, según trascendió. Sin embargo, Crovela dejó entrever otra posibilidad.
“Mientras lo tenía reducido decía que lo habían mandado. No sé si vino a robar o a pegarme por otra cosa. No puedo acusar a nadie hasta que la Justicia lo confirme”, expresó.
El comerciante reconoció que atraviesa conflictos familiares que se encuentran judicializados, aunque evitó vincular directamente esos problemas con el ataque.
Bronca, miedo y un reclamo a la Justicia
Si bien destacó el accionar policial, el comerciante fue muy crítico con el sistema judicial.
“La ley existe: el que roba tiene que ir preso. Pero entran por una puerta y salen por la otra. La gente está cansada”, sostuvo con evidente indignación.
Tras recibir el alta médica, regresó a su casa, pero asegura que nada volvió a ser igual.
“Tengo 61 años y hoy tengo miedo. Miedo de abrir el negocio, miedo de no saber si fue un robo o algo más. Hace 23 años que tenemos la mueblería y nunca vivimos algo así”, confesó.
Además del tratamiento médico por los golpes, iniciará asistencia psicológica.
La investigación quedó en manos de la Justicia, que deberá determinar si se trató de un intento de robo o de un ataque con otra motivación.
Mientras tanto, en Morteros crece la preocupación entre comerciantes y vecinos por una sensación de inseguridad que, aseguran, va en aumento.
“Uno trabaja toda la vida para salir adelante y no puede vivir con miedo”, cerró Crovela.
EL TIEMPO

