Educación

Educación. Qué hacer si aparece un arma en la escuela: el protocolo que aplica Córdoba

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La conmoción que generó el asesinato de un estudiante en una escuela secundaria de la localidad de San Cristóbal (Santa Fe), ocurrido este lunes cuando un adolescente comenzó a disparar dentro del establecimiento, volvió a encender la preocupación en el ámbito educativo de todo el país.

En las escuelas se percibe un clima de inquietud por la posibilidad de que situaciones de extrema violencia ingresen al ámbito escolar y por la necesidad de contar con herramientas claras de actuación.

En Córdoba, el Ministerio de Educación publicó este mes una guía específica que establece cómo intervenir ante la presencia de armas en una escuela.

Se trata de un apartado incorporado a la actualización del protocolo “Acompañar CBA”, que reúne lineamientos para abordar situaciones complejas que pueden afectar las trayectorias escolares, como violencia, bullying, consumo problemático o intentos de suicidio.

Según explicó a La Voz Juan José Castellanos, director general de Bienestar Educativo, es la primera vez que la provincia cuenta con un protocolo específico sobre armas en el ámbito escolar.

“La guía busca que el docente o el directivo no quede solo frente a una situación crítica, sino que pueda activar rápidamente una red institucional que incluya equipos técnicos, áreas del Ministerio de Educación y organismos externos como la Policía o el Ministerio Público Fiscal”, señaló.

El funcionario destacó que, si bien los casos de armas de fuego en escuelas son de baja frecuencia, la preocupación aumenta cada vez que ocurre un hecho grave en el país. “Uno nunca está exento de que estas situaciones sucedan. Por eso es importante estar preparados”,dijo.

Qué establece el protocolo

El documento oficial define distintos tipos de armas y fija procedimientos específicos según el nivel de riesgo. En primer lugar, distingue entre armas propias, como armas de fuego o armas blancas, y armas impropias, es decir objetos de uso cotidiano que pueden ser utilizados para agredir, como tijeras o punzones.

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En el caso de un arma de fuego, el protocolo indica que siempre debe determinarse que es real y que está cargada. Entre las primeras acciones se establece convocar al estudiante a un espacio de diálogo con el equipo directivo, avisar a la familia y contactar a la Dirección de Seguridad de Escuelas del Ministerio de Educación.

Si el arma no es entregada o existe una situación de riesgo inmediato, se debe llamar al 911 y evitar manipular el objeto. También se prevé evacuar a otros estudiantes y personal si fuera necesario.

El protocolo también fija pautas para el caso de armas blancas u otros elementos que podrían ser utilizados como arma (un tenedor, por ejemplo). En estas situaciones, se recomienda separar al estudiante, mantener la calma, dar aviso a la familia y activar la intervención de los equipos especializados.

Además de las acciones inmediatas, el documento prevé la articulación con distintos actores institucionales, como supervisores, equipos de convivencia escolar, programas de acompañamiento educativo, fuerzas de seguridad (Policía) y el Ministerio Público Fiscal. También prevé la elaboración de actas y el seguimiento posterior para prevenir nuevas situaciones de riesgo.

Trabajo articulado y prevención

Castellanos explicó que la elaboración del protocolo incluyó la participación de distintos organismos, entre ellos el Ministerio de Seguridad, el Ministerio Público Fiscal, la Secretaría de Derechos Humanos y áreas vinculadas a la protección de niñas, niños y adolescentes.

“El objetivo es establecer procedimientos claros que permitan actuar con rapidez, pero también con cuidado, priorizando el diálogo y la contención”, indicó el funcionario.

LA VOZ