Salud. En adolescentes, el vapeo es más común que el cigarrillo
Una intensa polémica se generó esta semana a partir de la decisión del Ministerio de Salud de la Nación de regular la venta de vapeadores, de bolsas de nicotina y de tabaco calentado. Antes de la resolución 597 –firmada el pasado 30 de abril–, todos estos productos estaban prohibidos en Argentina. Sin embargo, se conseguían fácilmente en quioscos y en ventas online.
Con el argumento de controlar los productos que se venden y crear un registro con las empresas productoras, la Nación decidió pasar de la prohibición a la regulación.
La medida desencadenó la alerta de sociedades científicas y de organismos de la sociedad civil: advierten que tanto vapeadores como bolsas de nicotina son nuevas formas de la industria tabacalera para ingresar en la población adolescente.
El parte de prensa firmado por 14 asociaciones –incluida la Sociedad Argentina de Pediatría– destaca que estos productos no son inocuos porque contienen nicotina y generan adicción. Además, sostiene que son puerta de entrada para el consumo de otras sustancias psicoactivas, como la marihuana.
¿Se puede regular este mercado? ¿Qué otras medidas son necesarias antes de abandonar la prohibición? ¿Cuáles son los efectos de estos tres productos en el organismo? ¿Sirven para dejar de fumar
Más comunes en adolescentes
Una encuesta realizada en 2025 sobre más de dos millones de estudiantes secundarios reveló que el uso de cigarrillos electrónicos o vapeadores es más común entre los adolescentes que los cigarrillos de tabaco y de marihuana.
El “Séptimo estudio nacional sobre el consumo de sustancias psicoactivas en estudiantes secundarios”, realizado por la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (Sedronar), fue difundido en abril.
Al ser consultados si probaron alguno de estos productos una vez en la vida, el 35,5% de los estudiantes refirió haber consumido vapers. En segundo lugar, se ubicaron los cigarrillos de tabaco (28,7%) y en tercer lugar, la marihuana (17%).
La prevalencia en el último mes también es mayor en cigarrillos electrónicos: el 16,7% los consumió 30 días antes de la encuesta, mientras que el 13,8% fumó tabaco y el 8,5% consumió marihuana.
“El consumo de vapers está totalmente naturalizado. Existe una falsa creencia de que no hacen daño y más cuando se usan con saborizantes. El problema es que tienen nicotina y terminan siendo un paso directo al cigarrillo o a otras sustancias”, explicó Analía Oviedo, psiquiatra del programa provincial de cesación tabáquica que funciona en el hospital San Roque viejo.
Los fundamentos de la medida
El estudio del Sedronar fue difundido días antes de la nueva regulación de la Nación. La muestra abarcó 2.189.571 estudiantes de nivel medio de todo el país.
Entre los fundamentos, la resolución firmada por los ministerios de Economía y de Salud y por la Jefatura de Gabinete de la Nación busca “ordenar el mercado de los productos de nicotina que hoy se comercializan en el país –vapeadores, tabaco calentado y bolsitas de nicotina (pouches)–, que actualmente operan en la informalidad”.
Según informaron fuentes de Salud a La Voz, “el esquema prohibitivo, altamente restrictivo vigente, no logró frenar el consumo y terminó favoreciendo la aparición de canales informales”
Estos productos siguen estando prohibidos para menores de 18 años, pero pasarán a comercializarse en quioscos, sin la limitación que en 2011 estableció la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat). En aquel entonces, el organismo impidió el ingreso total de estos productos al país y su venta en Argentina.
Sin embargo, estos se consiguen en quioscos y páginas web.
La resolución propone crear un registro de fabricantes y realizar controles de calidad en los productos que se comercializan. En una palabra, dejan de estar prohibidos.
La resolución elimina los sabores en los vapeadores, así como elementos que aumenten el atractivo del producto, “que son la principal puerta de entrada al consumo en adolescentes”.
“Hoy estos productos se consumen igual, se venden de manera ilegal, no tienen trazabilidad, no hay control sobre lo que contienen y no tributan. La prohibición no frenó el consumo: lo empujó a la informalidad”, justificaron voceros del Ministerio de Salud de la Nación a La Voz.
Las sociedades científicas que firmaron el comunicado advirtieron que esta norma es ambigua.
Para María Laura Fons, integrante del área salud de la Fundación para el Desarrollo de Políticas Sustentables (Fundeps), las nuevas regulaciones no afectan a la ley nacional que prohíbe fumar en espacios públicos, sino que habilitan la comercialización de sustancias que estaban suspendidas.
“La resolución le abre la puerta a un mercado nuevo, con la intención de expandirlo. Si el Estado no tenía la capacidad para fiscalizar la publicidad de vaporizadores, no entendemos cómo habilita ahora el tabaco calentado y las bolsas de nicotina”, agregó Fons.
La ONG presentó el viernes pasado una denuncia administrativa ante el Ministerio de Salud de la Nación para que se prohíba el sponsoreo de una marca de vapeadores en partidos organizados por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
Los adolescentes, más vulnerables
Especialistas coinciden en que estos productos no se utilizan para tratamientos de cesación tabáquica. Aclaran que contienen nicotina, una sustancia que genera adicción, y que hay que proteger a los jóvenes. ¿Serán los dueños de los quioscos los encargados de evitar que estos productos se vendan a menores de 18 años?
“Los programas de cesación tabáquica incluyen un acompañamiento terapéutico y psiquiátrico, en caso de necesitarlo, con medicación aprobada, como los parches de nicotina. Pero estos tienen que estar supervisados y controlados por un profesional. Tienen fecha de inicio y de fin”, señaló Oviedo.
“No está demostrado que el vapeo o las bolsas de nicotina sirvan en este proceso. Generan adicción y más si se mezclan con marihuana”, sostuvo la profesional.
Según la encuesta de Sedronar, hay más estudiantes mujeres que varones vapeando, con una diferencia de 2,8 puntos porcentuales.
La edad de inicio en promedio se ubica en los 14 años.
“Los vapers y las bolsas de nicotina son sustancias psicoactivas que estimulan al sistema de recompensa del cerebro. El problema es que están llegando cada vez más a los adolescentes, que no tienen desarrollados todavía todo ese sistema. Abre la puerta de entrada para otras sustancias”, apunta Mariela Roldán, presidenta de la Asociación de Psiquiatras de Córdoba y especialista en adicciones.
Dopamina y el sistema de recompensa
Consultados sobre los motivos por los cuales fuman, casi la mitad de los adolescentes adujo algún motivo relacionado con la salud mental.
El 30,1% refirió que fumaba para relajarse, dormir, calmar nervios o dolores físicos; el 19,4%, para enfrentar situaciones difíciles, como problemas familiares, y el 8%, porque sentían soledad y abandono.
“Los chicos quieren ser libres. Si fuman, se harán esclavos del tabaco. Creo que ese es el mejor mensaje que podemos darles”, sugirió Raquel Pendito, neumonóloga y experta en tabaco.
El 48,5% dijo que fumaba por placer. El 19,2%, por curiosidad, entre otros motivos.
Esta pregunta específica sobre los motivos de consumo se hizo sobre los más de 300 mil estudiantes que reconocían fumar en forma habitual.
“La nicotina se une a receptores que activan el sistema de recompensa y aumenta la liberación de dopamina. En un primer momento, la persona siente alivio y placer. Puede aumentar la atención y reducir la fatiga, porque es un estimulante”, explicó Mariela Roldán.
Sin embargo, la persona necesita volver a consumir. “El cerebro asocia nicotina con recompensa, con sistemas cerebrales que todos tenemos pero que en este caso aparecen como refuerzos positivos. Como la biología es muy sabia, el consumo da placer y ahí se genera la adicción”, agregó la especialista.
Si bien los tres productos contienen esa sustancia, esta pasa más rápido al torrente sanguíneo con las bolsas de nicotinaLos efectos en el organismo
Raquel Pendito, quien es experta en tabaco, desmitificó algunas cuestiones relacionadas con los tres productos que se acaban de autorizar (vapeadores, bolsas de nicotina y tabaco calentado).
En primer lugar, aclaró que las personas expuestas al vapor de un cigarrillo electrónico son fumadoras pasivas: “Nuestro aparato respiratorio está diseñado para inhalar aire puro. El líquido del vapeo contiene níquel, cadmio y cromo, sustancias carcinógenas que contaminan el ambiente”.
Pendito aclaró que ninguno de estos productos es inocuo. Expresó que todavía es muy pronto para descartar la asociación directa de los vapeadores con el cáncer (su uso es reciente), pero sí pueden despertar asma o reagudizar la enfermedad. También pueden provocar fibrosis de pulmón y neumonitis por hipersensibilidad, entre otras enfermedades.
La neumonóloga advirtió que la venta libre en los quioscos puede facilitar el acceso de la nicotina a los jóvenes.
Los países que regularon la venta de vapeadores y de bolsas de nicotina, como Estados Unidos y Chile, acompañaron la medida con fuertes subas en los impuestos y con controles en las campañas de marketing para mitigar el acceso a los adolescentes.
“La comunidad científica está consternada por esta resolución del ministerio. Si no se cumplió la prohibición de la venta, es porque faltaron control y fiscalización”, finalizó Pendito.

