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Tras ser rescatadas con heridas de escopeta, dos cóndores volverán a surcar los cielos de Córdoba

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  • Las aves completaron su proceso de rehabilitación y serán liberadas con rastreadores GPS que permitirán monitorear su adaptación, desplazamientos y comportamiento en las sierras cordobesas.
  • La intervención fue posible por la articulación entre el Gobierno de Córdoba, Policía Ambiental, la Secretaría de Ambiente, bomberos, especialistas e instituciones científicas.

Dos cóndores hembras rescatadas en Córdoba serán liberadas en los próximos días luego de completar su proceso de recuperación en el Centro de Rescate de Grandes Aves de la Reserva Tatú Carreta, uno de los espacios habilitados por la Provincia para la atención, rehabilitación y conservación de fauna silvestre.

Las aves, bautizadas Pacha y Taba por alumnos de la escuela rural Ingeniero Arturo Pagliari, ubicada en Pampa de Achala, en zona de Altas Cumbres, ingresaron al centro tras ser encontradas con lesiones compatibles con disparos de escopeta. Una de ellas fue rescatada en septiembre de 2025 en la zona de Salsacate, mientras que la otra proviene del sur provincial e ingresó a comienzos de 2026.

Desde su llegada, ambas atravesaron un proceso integral de tratamiento médico, estudios clínicos, radiografías, curaciones, recuperación de peso y fortalecimiento muscular, con el objetivo de que puedan volver a su hábitat natural en condiciones adecuadas.

La tarea fue desarrollada en la Reserva Tatú Carreta, que cumple un rol central en la recuperación de animales silvestres derivados por Policía Ambiental. Allí, los ejemplares reciben atención sanitaria, seguimiento diario y un trabajo específico de rehabilitación física y comportamental, clave para que conserven sus condiciones naturales antes de la liberación.

María del Rosario Ahumada, médica veterinaria y responsable sanitaria de la reserva, explicó que la recuperación de un animal silvestre requiere una intervención médica precisa, pero también un proceso posterior de observación y readaptación a sus conductas naturales. “Hay una parte médica, que es controlar las heridas, hacer análisis de sangre, radiografías y tratamientos; y después hay todo un proceso comportamental para ver cómo responde el animal, cómo se alimenta y cómo ejercita su musculatura. La liberación es el resultado de una red de trabajo donde intervienen muchas voluntades”, señaló.

En el caso de la cóndor más joven, Taba, el cuadro inicial fue especialmente delicado, ya que ingresó con el ala derecha comprometida a raíz de una herida infectada. La recuperación demandó antibióticos, vendajes, controles y un manejo sanitario constante para evitar la pérdida de movilidad.

La otra hembra, Pacha, llegó con seis perdigones en el cuerpo y más de dos kilos por debajo de su peso normal, por lo que debió atravesar un proceso de extracción de municiones, recuperación muscular y aumento de peso.

“Un cóndor con una lesión en el ala es muy preocupante porque necesita volar y hacerlo bien. Cuando vimos que la evolución era adecuada, informamos a la autoridad de aplicación que ya estaban dadas las condiciones sanitarias para su liberación”, detalló Ahumada.

La Reserva Tatú Carreta cuenta con un sector específico de rehabilitación que no está abierto al público, justamente para preservar el comportamiento silvestre de los animales. En esa etapa, el contacto humano se reduce al mínimo y la alimentación se adapta a lo que las aves encontrarán nuevamente en su ambiente natural.

Javier Álvarez, encargado general de la Reserva y Centro de Rescate Tatú Carreta, remarcó que el trabajo mancomunado es fundamental para que las aves recuperen fuerza, capacidad de vuelo y autonomía antes de volver a la naturaleza.

“El trabajo nuestro es venir todos los días, controlar, observar la conducta, hacerlas volar de un parador a otro para que ejerciten la musculatura y estén aptas para el día de la liberación. Son animales que estuvieron lastimados, por eso es fundamental mantener esa actividad”, indicó.

Álvarez explicó que, durante la rehabilitación, se evita que los cóndores asocien la comida con la presencia humana, ya que se trata de ejemplares que serán reinsertados en su hábitat.

Además del trabajo de la reserva, la recuperación de Pacha y Taba fue posible por la articulación institucional que lleva adelante el Gobierno de Córdoba ante casos de fauna silvestre en riesgo. En estos procedimientos intervienen la Policía Ambiental, la Secretaría de Ambiente, equipos del Parque Nacional Quebrada del Condorito, Bomberos, especialistas veterinarios, centros de rescate y organismos científicos, de acuerdo con protocolos de actuación que permiten responder ante cada situación.

En ese sentido, María Belén Blanda, subsecretaria de Policía Ambiental, destacó que la Provincia cumple un rol fundamental en el rescate, traslado, atención y seguimiento de los animales silvestres que se encuentran heridos o en peligro.

“Hay un protocolo ante cada llamado por fauna silvestre en peligro. Intervienen bomberos, policías, Secretaría de Ambiente, Policía Ambiental y los centros de rescate. En el caso de los cóndores se articula con Tatú Carreta, que está especializado, y la vinculación entre las instituciones es muy aceitada”, afirmó.

A su vez, la funcionaria valoró el trabajo realizado por el centro de rescate y la evolución favorable de ambas aves.

“Estamos muy contentos por la liberación de las dos cóndores. La recuperación fue muy buena y es un orgullo el trabajo que realizó Tatú Carreta para que puedan volver a su ambiente natural”, sostuvo.

El regreso a la naturaleza, con seguimiento científico

Como parte de la política de conservación, Pacha y Taba serán liberadas con rastreadores GPS colocados sobre el lomo. Se trata de dispositivos livianos que no afectan su movilidad y que permitirán monitorear sus desplazamientos, adaptación y comportamiento una vez que regresen a la naturaleza.

El uso de estos transmisores forma parte de un trabajo científico junto a la Universidad Nacional del Comahue (Bariloche), el CONICET, la Universidad de Konstanz, de Alemania, y el Parque Nacional Quebrada del Condorito que estudian los movimientos y patrones de conducta del cóndor andino.

En Córdoba, esta información resulta especialmente valiosa porque permite conocer cómo interactúan los cóndores de las sierras cordobesas con otras poblaciones andinas.

“Lo que queremos entender es cómo se mueven los cóndores de esta zona alrededor del Parque Quebrada del Condorito y en las sierras, para entender mejor cómo proteger esta especie tan importante”, Kate Steinfield, estudiante de doctorado desde la Universidad de Konstanz en conjunto con Universidad de Comahue.

Estos rastreadores permiten saber por dónde se mueven las aves, qué recorridos hacen, qué altura alcanzan y cómo se comportan. Además, constituyen una herramienta clave para el cuidado de la especie y forman parte de una política pública que el Gobierno de Córdoba lleva adelante para proteger al cóndor, declarado Monumento Natural Provincial.

Volver a volar: Córdoba fortalece la protección del cóndor andino

La próxima liberación también permite reforzar la importancia ambiental del cóndor andino, una especie protegida por ley y declarada Monumento Natural Provincial en Córdoba. Su función en los ecosistemas es clave, ya que se alimenta de carroña y contribuye a limitar la propagación de enfermedades, bacterias y posibles contaminaciones en ambientes naturales.

En ese sentido, Ahumada advirtió que atacar a esta especie significa dañar una red biológica de alto valor ambiental.

“El cóndor forma parte de la naturaleza, está protegido por ley y en Córdoba es Monumento Natural Provincial. Es un animal que no nos causa ningún daño y que cumple un rol muy importante como limpiador de los ecosistemas. Tenemos que disfrutar de verlo, admirarlo sin dañarlo”, señaló.

Desde Tatú Carreta remarcaron que muchas de las causas de ingreso de cóndores al centro están vinculadas a heridas de arma de fuego o intoxicaciones por plomo, producto de municiones presentes en animales muertos que luego son consumidos por estas aves.

Por eso, se insiste en la importancia de no dispararles, no utilizar cebos tóxicos y no dejar restos de animales con municiones en zonas naturales.

Desde el aula, una lección de alto vuelo

Como parte de las acciones de educación ambiental, estudiantes de la escuela rural Ingeniero Arturo Pagliari, ubicada en la zona de Altas Cumbres, participaron de una actividad vinculada a la conservación del cóndor y fueron quienes eligieron los nombres de las aves: Pacha, en referencia a la Pachamama, y Taba, por el tabaquillo, una especie representativa del ambiente serrano.

La iniciativa se desarrolló en articulación con proyectos educativos vinculados al Parque Nacional Quebrada del Condorito y al Ministerio de Educación, con el objetivo de fortalecer la conciencia ambiental en comunidades que conviven cotidianamente con el hábitat del cóndor.

“Ellos salen al patio de la escuela y ven volar cóndores. Son los primeros que están en contacto con esta especie y también van a ser los primeros cuidadores. Fue hermoso ver cómo eligieron los nombres y cómo incorporan ese aprendizaje desde su propio territorio”, concluyó Blanda.

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