Reflexiones sobre la organización de lo doméstico y la prevención de la violencia de género

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En el mes de octubre de 2020, la Revista Saberes del Ministerio de Educación de la provincia, publicó una nota sobre un material realizado por el programa provincial de Educación Sexual Integral, que depende de la cartera educativa, en el que se ponían a disposición en ese momento actividades que invitaban a la reflexión sobre la organización de lo doméstico y la necesidad de prevenir la violencia de género sobre todo en el hogar, en un contexto de escuela remota.

“Levantarse, acomodar la cocina, trabajar un rato antes de que despierten los chicos —si el empleo, en caso de tenerlo, permite hacerlo desde casa—, poner el lavarropas, preparar el desayuno y hacer el repaso mental de la jornada: “No hay más bananas, habría que comprar más mermelada, y descongelar los bifes”. Luego, prepararse para lo que viene: trabajar con hijos alrededor (o esperar a que alguien nos releve en su cuidado) o fuera de casa, mientras mentalmente buscamos un hueco en la tarde, para hacer la tarea de la escuela”, se lee en el primer párrafo en el que automáticamente, cualquiera podrá verse reflejado o reflejada.

En vísperas del retorno de docentes y estudiantes a las aulas y a una nueva escuela que deberá ser construida y fortalecida por toda la comunidad educativa en su conjunto, es una buena oportunidad para leer o releer este material que, en palabras de la referente del programa Sonia Papera, tiene como objetivo poner en tensión los formatos establecidos en el hogar y evidenciar la desigualdad en la organización de las tareas domésticas.

Si bien se retornará a las aulas, será con una alternancia entre la presencialidad y la no presencialidad. En este sentido el desafío de todos será reconfigurar lo doméstico para adaptarnos a esta nueva lógica que se pondrá en funcionamiento en pocos días más.

“Esta nueva cotidianeidad que comparte tiempo y espacio con el trabajo y la educación es también una oportunidad para mirar cómo se distribuyen las tareas domésticas al interior de la familia: literalmente, ver todo el día a una mujer trabajando, planificando los asuntos pendientes, consultando a otra sobre una consigna o de qué se habló en la clase a la que no pudieron conectarse, averiguando precios, respondiendo a cada rato “qué cenamos hoy”. Justamente esta visibilización es la que proponen las actividades del cuadernillo Educar en Igualdad en tiempos de aislamiento social, lanzado por el Programa Provincial Educación Sexual Integral, de la cartera educativa”, dice en otro de sus párrafos.

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