Detectan más contagios en niños y en adolescentes, sin impacto de clases aún

¡Compartir es demostrar interés!

Córdoba, se contagiaron 13.735 niños y adolescentes menores de 19 años desde el inicio de la pandemia, según datos del Ministerio de Salud provincial. Dentro de este grupo, 8.384 (61%) tienen entre 13 y 18 años, 3.541 (26%) de 6 a 12 años, y 1.810 (13%) son de menos de 6. Están activos 819 casos: 63 (8%) menores de 6 años, 160 (19%) entre 6 y 12 años y 596 (73%) entre 13 y 18 años.

“A nivel provincial los adolescentes aportan el 10% de los casos totales y el 17% de los casos activos, correspondiendo el 16% a mujeres y el 19% a varones”, consignó en el informe a La Voz la secretaria de Prevención y Promoción de la Salud, Gabriela Barbás.

Estos datos cobran relevancia a partir del planteo del pediatra Enrique Orschanski, quien ayer dijo que prácticamente no hay contagios entre pares en chicos menores de 10 años. Esta afirmación generó una fuerte controversia en momentos en que están regresando los colegios a clases presenciales entre especialistas en salud y fue la directora del Hospital de Niños de Córdoba, Analía Garnero, quien remarcó que no se deben relajar los protocolos en los colegios porque sí se contagian, sí transmiten la enfermedad y, si bien tienen consecuencias más leves, también pueden tener complicaciones por Covid-19.

Orschanski defiende los protocolos sanitarios escolares, pero dice que, según el informe de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) –con datos a septiembre de 2020–, apenas un 0,44 por ciento de los niños contagiados requirieron internación y apenas un 0,17 por ciento requirió respirador. Y hubo 27 muertes “con Covid, no por Covid”, definió el pediatra, para aludir a patologías previas o develadas por la infección.

Garnero consideró que estas cifras están impactadas por el aislamiento y por el cierre de la escolaridad presencial durante 2020. “No había transmisión porque no había contacto. Era el adulto el que salía. Con las aperturas, con las reuniones familiares habilitadas, ya había contactos con un amigo, un primo, juntadas, y desde noviembre ya vemos transmisión horizontal. En especial, entre adolescentes”, detalló.

A nivel provincial, a partir de la semana epidemiológica 30 (19 al 26 de julio de 2020), el número de casos en niños y adolescentes supera los 100, con un mayor número de casos en el grupo de 13 a 18 años semana a semana. Y desde el comienzo de 2021, el porcentaje de casos en menores de 10 años fue incrementándose hasta duplicar en la semana 8 (21 al 27 de febrero). En el grupo de 10 a 19 años, el porcentaje de casos también se incrementó”, consigna el informe del Ministerio de Salud provincial.

Esta realidad preocupa a las autoridades sanitarias, por eso van a empezar a monitorear los casos en el grupo de menores de 12 años y en las investigaciones epidemiológicas para el rastreo de contactos, se va a incluir todo lo que sucede en las instituciones escolares, con sus burbujas, protocolos y trazabilidad en las relaciones interpersonales, según adelantó Garnero.

En el Hospital de Niños, hubo siete niños internados durante la primera ola y murieron dos, con patologías previas o potenciadas por Covid-19.

Discusión teórica

“Hay tres teorías: no se forman hasta 10 años los receptores en nariz y garganta para alojar el virus, que es el requisito para que se desarrolle y difunda el Sars-Cov-2; otros plantean que el tamaño de amígdalas y adenoides funciona como límite para el avance del virus en el cuerpo, y un trabajo más investiga cómo el plan de vacunación que recibe un niño hasta el año y medio instala un sistema inmune más potente. Pero todas estas investigaciones parten del dato de que es mucho menor el impacto en niños menores de 10 años”, señala Orschanski.

Sus fuentes son una publicación de la revista New England Journal of Medicine, que señala que se observa que la mayoría de los niños con menos de 10 años asintomáticos no son portadores del Sars-Cov-2, por lo que no es posible su transmisión a otras personas. También, un estudio del hospital Vall d’Hebron, de Cataluña, España, que encontró que sólo un 3,4% de los pacientes pediátricos con diagnóstico de Covid-19 confirmado fueron los transmisores del virus al resto de los miembros de su núcleo familiar. Cita un estudio islandés, que publicó que los niños de menos de 15 años tenían casi la mitad de probabilidades que los adultos de infectarse y sólo la mitad de las probabilidades que los adultos de transmitir el virus. Y una investigación en guarderías en Alemania, que encontró que la mayoría de los contagios en niños fueron producto de interacciones con adultos.

El bioinformático Rodrigo Quiroga plantea justo lo contrario: “Los niños se infectan y luego contagian a convivientes. ¡Es clave para poder entender por qué tenemos que maximizar precauciones para minimizar riesgos!”, escribió en redes sociales, en respuesta a Orschanski.

Las fuentes de Quiroga son un “preprint” de la Universidad de Yale en el que se concluye que los niños que asisten a escuelas elevan el riesgo de contagio de sus convivientes. “Estiman entre 30 y 47 por ciento más de contagios en familias con niños que asisten a escuelas con presencialidad total y 13 a 29 por ciento más de contagios para presencialidad parcial”, señala. También cita un estudio británico. “En Reino Unido, la comisión de expertos que asesora al Gobierno muestra que el riesgo de infección de niños aumenta mucho con escuelas y presencialidad total y que la probabilidad de que un niño sea el primer infectado en un hogar es dos a tres veces más alta que un adulto. Los estudios que detectaban pocas infecciones en escuelas se hicieron en un contexto de baja incidencia (poca circulación viral) y testeando sintomáticos. Los niños tienden a ser asintomáticos y además rara vez se los hisopa, aunque tengan síntomas”, advirtió Quiroga.

Preadolescentes y adolescentes

Orschanski dice que la baja contagiosidad vale hasta los 10 años. “Después, el panorama cambia, cambian la nariz y la faringe y en nuestro medio aparecen tempranamente el tabaco y el alcohol y el debut sexual. Ya desde los 13, se comportan como adultos, como lo que llamo yo ‘los inmortales’, con una capacidad de transmisión muy parecida a la de los mayores”, advierte.

Aquí hay otras fuentes. “Un original sin revisar rastreó a 4.524 personas de 2.267 hogares en Ginebra, Suiza, de abril a junio. Los investigadores determinaron que los niños de 5 a 9 años tenían un 22,7 por ciento menos de probabilidades de infectarse y que su riesgo aumentaba con la edad. La conclusión es que aparece un cambio drástico entre los 10 y los 12 años. En torno a la pubertad, aumenta el riesgo de que los adolescentes contraigan y transmitan el virus. El Covid Monitor, un grupo que rastrea la información de más de siete mil distritos escolares de Estados Unidos, descubrió que las tasas de prevalencia en los institutos son casi el triple que las de los colegios de educación primaria”, consignó Orschanski. Y la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), que en un documento publicado hace un par de meses señaló: “Existe gran controversia en relación con la posibilidad de transmisión por parte de los niños, por lo que no se los debería considerar como ‘grandes transmisores’”.

Entonces, si hay menos riesgo de contagio, ¿para qué las burbujas y el protocolo? “Porque el objetivo último es la erradicación del virus de la comunidad. Por ahora, estamos trabajando con metas intermedias: limitar los contagios, limitar las internaciones, limitar las secuelas, limitar las muertes. Pero hasta que haya vacuna para todos, seguirá circulando el virus. Y en las escuelas, si bien el contagio horizontal entre niños menores de 10 años no es significativo, es muy peligrosa la logística que los colegios ponen en marcha, con la participación de adultos: el transporte, la docencia, la limpieza escolar, entre otras actividades”, advierte.

Para Analía Garnero no hay que confiarse, ni minimizar ningún síntoma. “Hay que estar alerta, porque en niños pueden darse efectos muy leves y se pueden subestimar los síntomas. Un resfrío leve, unas pocas líneas de fiebre pueden ser síntomas de Covid-19, y lo que queremos pedir es que los chicos no vayan al colegio con estos cuadros y se consulte al pediatra ante la más mínima sospecha”, enfatizó.

LA VOZ