En dos semanas, las muertes por Covid-19 aumentaron 72% en Córdoba

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En las últimas dos semanas, las muertes por Sars-Cov-2 aumentaron un 72 por ciento en Córdoba y para los especialistas es un corolario lógico de la suba de casos y de internaciones. Agregan además otras explicaciones: variantes más agresivas del virus, consultas tardías y saturación del sistema sanitario.

Según datos informados por el Ministerio de Salud provincial, en las últimas dos semanas se registró un promedio de 43 fallecimientos diarios por causa del Covid-19. La cifra abarca el período desde el 4 hasta el 17 de junio y contrasta con la registrada a finales del mes pasado. Desde el 21 de mayo hasta el 3 de junio se reportaron 25 muertes diarias, en promedio.

Laura López, jefa de Epidemiología de la Provincia, admite que hubo un incremento en los últimos 15 días, pero señala que el número aún no llegó a ser mayor que el pico del año pasado. Y entiende que “es esperable” que aumenten las muertes luego de registrar un alto número de casos.

“A medida que aumentan los casos, también crecen las internaciones y luego las muertes. Es la evolución habitual de la pandemia”, explica Luciano Capponcelli, jefe de la Terapia Intensiva del hospital Pasteur de Villa María.

A lo largo del tiempo, el Sars-Cov-2 se comporta de una manera similar: aumentan los casos cuando crece la movilidad en las personas (en zonas de circulación comunitaria) y ese incremento se ve reflejado, 15 días más tarde, en una suba en la demanda de internación, ya que en ese plazo el virus hace su efecto en el organismo. Dos semanas más tarde, las cifras se traducen en muertes.

Pero a diferencia del año pasado, referentes de distintos sectores de la salud advierten algunas particularidades en esta segunda ola: un virus aparentemente más agresivo, más jóvenes que consultan en forma tardía y un sistema de salud saturado, con menos camas disponibles.

“Creo que la agresividad del virus y sus variantes pueden explicar, en parte, por qué están aumentando las muertes. Además, el tiempo de consulta del paciente. No es lo mismo que acuda al segundo día de presentados los síntomas, cuando se pueden aplicar diversas terapias, que lo haga pasado el día nueve, con una neumonía, complicaciones y falta de oxigenación”, agrega Capponcelli.

“Lo que estamos viendo es una disminución en la edad de los fallecidos. Es una hipótesis aún si esto responde a las nuevas variantes. Lo que se puede observar es que en proporción la mortalidad disminuye en mayores de 60 y se amplía en el rango de 40 a 59 años”, detalló López.

Las muertes están creciendo a un ritmo más acelerado, en comparación con las internaciones, que crecieron un 31 por ciento en el período antes mencionado. En las últimas dos semanas se registró un promedio diario de 2.806 pacientes con Sars-Cov-2 ocupando una cama crítica. A diferencia de los 2.138 reportados a fines de mayo.

“El 80 por ciento de las camas críticas está destinada al Covid-19. El 20 por ciento restante, al resto de las patologías. Esto hace que los accidentados en la vía pública, las personas que sufren infartos o tienen cualquier otra complicación tengan dificultades para acceder al sistema porque cada vez hay menos camas y, si la consigue, aumenta el riesgo de que se pueda infectar”, indica el infectólogo Hugo Roland.

El especialista agrega dos factores más: un equipo de salud extenuado y la ausencia de la percepción de catástrofe por parte de la población. “Si los profesionales están agotados, empieza a ocurrir error médico y eso aumenta la mortalidad. Pero, además, un sistema con el ciento por ciento de la ocupación es una catástrofe. No creo que la gente se conmueva con tantas muertes, porque no las ve”.

Mediante un método estadístico, Roland detectó que la mortalidad en los internados creció un 74 por ciento en las últimas dos semanas, en comparación con los 14 días previos.

“En terapia, un recurso humano capacitado puede torcer la evolución de un paciente. Hay que conocer cuál es la mejor forma de ventilarlo, cómo prevenir complicaciones y cómo abordar las distintas etapas de inflamación del pulmón. Si hay cansancio, faltan ganas o no hay calidad en la atención, es muy difícil torcer la evolución de la enfermedad”, agregó Capponcelli.

El intensivista indicó que, en el Pasteur, hay un médico cada seis pacientes en terapia. Pero conoce varias instituciones donde la relación es uno cada 17. “Podés ser el mejor profesional del mundo, pero con tantas personas a cargo, todo termina siendo inviable”.

Las internaciones crecieron un 32 por ciento en las dos últimas semanas. (Pedro Castillo/ La Voz)

MÁS JÓVENES

La segunda ola llegó con otras particularidades: son más jóvenes los pacientes que se internan, así como los que fallecen. Durante el primer año de pandemia, el 88,8 por ciento de los fallecidos tenía más de 60 años. En mayo, representaron el 71,5 por ciento, según publicó La Voz.

Ya suman cuatro los menores de 18 años fallecidos en Córdoba. Las víctimas tenían 15 días, 9 meses, 3 años y 16.

Germán Ambasch, infectólogo y asesor del Ministerio de Salud provincial, informó: “Los adultos mayores están vacunados, no salen de sus casas y se cuidan más. Pero cuando se trata de jóvenes que están en actividad, el virus actúa más fácilmente. Pueden tener factores de riesgo y no saberlo”.

En la misma línea, Andrés Peñaloza, presidente de la Sociedad de Terapia Intensiva de Córdoba, destacó que los jóvenes tardan más en consultar (quizás porque minimizan los síntomas o les cueste más abandonar sus actividades). Una vez que llegan al sistema de salud, lo hacen descompensados. Pasan menos tiempo en terapia porque la evolución de la enfermedad resulta difícil de torcer.

Peñaloza destacó que la obesidad y el sobrepeso representan el factor de riesgo más común en los internados y fallecidos: “El tejido adiposo (o grasa) libera una cantidad innumerable de mediadores químicos que favorecen la inflamación. Por eso el Covid-19, cuando se asocia con la obesidad, genera más inflamación y baja respuesta, según evidencia mundial”.

El intensivista coincidió en el diagnóstico: saturación del sistema y pocas camas disponibles. “Estamos entrando en el peor escenario. Por ahora, podemos contener la demanda porque abrimos unidades a cuentagotas. Ya no nos queda margen de ampliación”.

En estas últimas dos semanas, los casos bajaron un 10 por ciento, en relación a los 14 días anteriores. Desde el 21 de mayo al 3 de junio se registró un promedio de 4.045 casos semanales, versus los 3.618 computados desde el 4 al 17 de junio.

Sin embargo, la incidencia sigue siendo altísima (1.294 casos por 100 mil habitantes). El Ministerio de Salud de la Nación considera “riesgo alto” cuando este indicador supera los 250.

ACONSEJAN CUIDADOS PARA EL DÍA DEL PADRE

La Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (Sati) mantiene la alerta por la saturación de camas críticas a nivel nacional. Y su preocupación por la extenuación de su recurso humano. Daniela Olmos, presidenta de la organización a nivel provincial, solicitó a los cordobeses cuidar a los adultos, en especial, durante los festejos del Día del Padre.

En la misma línea fue Laura López, jefa de Epidemiología de la Provincia: “Las restricciones tuvieron resultado, pero el número de casos sigue muy alto y no es suficiente para que se descomprima el sistema de salud. Tienen que seguir disminuyendo, el esfuerzo sirvió pero necesitamos que la gente siga haciéndolo, para que descienda aún más la circulación”.

“Estamos muy preocupados por el colapso del sistema y los adultos que no cumplen los protocolos. Antes de programar reuniones, hay que cuidar a nuestros padres, cuidándolos y amándolos para no ponerlos en riesgo”, advirtió, a su vez, Olmos.

LA VOZ