Salud

Advierten por un trastorno poco conocido que empujó el Covid y causa malnutrición

¡Compartir es demostrar interés!

La disfagia es un trastorno de deglución que en general afecta a adultos mayores o a personas con enfermedades neurológicas. El envejecimiento poblacional es un factor de riesgo para que esta condición vaya en aumento. Aquellos que padecen el trastorno tienen dificultad para tragar tanto alimentos como líquidos.

El Día Mundial de la Disfagia se celebra este martes. Su incidencia es común en personas con ELA (80 por ciento), demencia y Parkinson. Según la Sociedad de Medicina Geriátrica de la Unión Europea, también tiene un 60 por ciento de prevalencia en los adultos mayores institucionalizados. En niños y adultos jóvenes la causa suele tener otro origen, vinculado al estrés (fagofobia).

En los últimos tiempos de pandemia el problema ha sido también uno de los padecimientos menos conocidos de los pacientes con Covid. Según el “Estudio de prevalencia de lesiones laríngeas y disfagia en pacientes críticos traqueostomizados por Covid-19”, publicado en la Revista americana de Medicina Respiratoria, el 65,6 por ciento sufrió disfagia.

El trabajo es de tres investigadores argentinos, del Hospital Fernández: Alejandra Falduti, Guillermo Chiappero y María Eugenia Catini. “La evaluación precoz mediante endoscopia de la deglución nos ha facilitado un diagnóstico oportuno para guiar el tratamiento de manera individual hasta la decanulación y resolución de la disfagia encontrada”, afirmaron.

Mónica Segura Hernández, audióloga y otoneuróloga del Centro Médico ABC, coincidió en que “generalmente los pacientes que estuvieron expuestos a una intubación endotraqueal o a una traqueostomía llegan a presentar disfagia orofaríngea”. A lo que agregó que también pueden haber sufrido disfagia sin haber estado intubados, debido a que estuvieron en estado crítico y presentaron debilidad, o por el uso de medicamentos.

Otro estudio publicado en la revista Dysphagia da cuenta de que el 53,1% de las personas internadas por Covid sufrió el trastorno y la cifra aumentó hasta el 75% en personas mayores de 75 años. Aclara que la prevalencia sube considerablemente en los pacientes que han recibido intubación orotraqueal, con una incidencia que aumenta hasta en un 56% en los primeros días posteriores al tratamiento. Además, el 23 por ciento de los pacientes diagnosticados con disfagia tras pasar el Covid seguían con la enfermedad seis meses después.

Algunas consecuencias de la disfagia son la deshidratación (en 3 de cada 4 pacientes), la malnutrición (alcanza al 50% según datos internacionales) y la neumonía por aspiración.

Cómo combatir la disfagia

“La modificación de la textura y consistencia de los alimentos es fundamental en el abordaje de estos pacientes. Desde el punto de vista nutricional, el gran desafío es poder adecuar la consistencia de los alimentos y la viscosidad de los líquidos”, explicó Silvia Jereb, ex presidenta de la Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas Dietistas.

“Para lograr un tratamiento adecuado debe personalizarse el plan alimentario para cada paciente y brindar porciones frecuentes de poco volumen, de consistencias blandas, húmedas y homogéneas, evitando preparaciones de consistencia pegajosa”, agregó.

Estos pacientes, además de disfagia y su patología de base, suelen sufrir fatiga al momento de comer, miedo, ansiedad e inclusive desarrollar cuadros de depresión, lo que dificulta una correcta ingesta de alimentos.

Según estadísticas globales, la adherencia a los tratamientos nutricionales para combatir la disfagia es baja, de alrededor del 50 por ciento. “Esto se debe a la insatisfacción con las nuevas texturas, sabores, a presentaciones poco amigables, a la falta de variedad en la dieta, restricciones innecesarias y a la complejidad para la elaboración de los platos. Mientras menos cambios de color, sabor y aroma sufran las preparaciones respecto de sus versiones originales y cuanto mejor se presenten los platos, mayor será la ingesta”, dijo Jereb.

Una herramienta clave son los espesantes, productos que permiten modificar la consistencia y viscosidad de los alimentos y bebidas, que deben ser consumidos bajo supervisión médica. Según Jereb, “tienen diferentes composiciones químicas. Algunos son cien por ciento gomas vegetales y otros, almidón de maíz más gomas”.

De acuerdo al estudio diagnóstico de deglución será la cantidad del producto que cada persona deben consumir. No hay una medida estándar. “Según el resultado de la videodeglución al paciente se le asigna determinados tipos de consistencia. Entonces se pueden usar en líquidos, para llegar a una consistencia más cremosa o gelatinosa o más tipo papilla. Y en sólidos: por ejemplo, hacer un matambre arrollado con una consistencia que el paciente pudiera consumir con seguridad”.

Por último, agregó que “la idea de que los pacientes usen espesantes con goma sobre todo es que tengan una excelente experiencia a la hora de comer. También el beneficio es que consuman líquidos transparentes que siguen sosteniendo ese color y sabor. Los espesantes con almidón tienen un dejo de sabor a talco y las bebidas quedan más turbias”.

Los síntomas de alarma de la disfagia son: babeo; ahogo/tos antes, durante y después de la deglución; acumulación de saliva en la boca; dificultad para masticar y controlar la comida en la boca; restos de alimentos en la boca luego de la deglución; variaciones en las cualidades vocales luego de la deglución; dolor al tragar, malestar o sensación de acumulación de alimentos en la garganta; pérdida de peso y de apetito.

Fuente: CLARÍN

Escribinos
Dejanos Tu Mensaje
La Radio 102.9
Hola!!
Dejanos tu Mensaje