Crisis en Sancor: Atilra calificó de “gesto irrelevante” el pedido de quiebra y reclamó ocho meses de salarios impagos
La Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra) se manifestó este miércoles tras conocerse el pedido de quiebra de SanCor con un comunicado en el que consideró la medida como «un gesto irrelevante que pone fin a una tozuda postura que negaba la realidad» y reclamó el pago de ocho meses de sueldos a los trabajadores.
El texto fue firmado por su secretario general, Etín Ponce, en nombre del Consejo Directivo Nacional.
Según el gremio, la decisión de la cooperativa de solicitar su propia quiebra «no agrega ni quita nada, resultando a esta altura un gesto irrelevante que pone fin a una tozuda postura que negaba la realidad». El sindicato sostuvo que la empresa intentó «construir un falso relato enfermizo a través de voceros funcionales perfectamente identificados, ahora totalmente descolocados» ante los informes de la Sindicatura, el Comité Provisorio de Control y la coadministradora designada por el juzgado, todos coincidentes en certificar el estado de cesación de pagos e insolvencia patrimonial general y definitiva de la concursada.
Atilra denunció que «Sancor se viene sosteniendo con el patrimonio de los trabajadores a quienes les deben ocho meses de sueldos más aguinaldos». El gremio señaló además que aportó asistencia material desde su fondo solidario y que la obra social OSPIL mantuvo las prestaciones de salud para los trabajadores y sus familias «a pesar de que la empresa no le realiza los aportes».
Ponce también apuntó contra la conducción de la cooperativa: «Esta realidad que algunos de sus directivos nos supieron reconocer en forma privada y que ahora oficializan, demuestra que Sancor se viene sosteniendo con el patrimonio de los trabajadores», remarcó el comunicado.
Pese a la dureza del diagnóstico, el sindicato eligió cerrar el texto con una perspectiva propositiva. «Tanto para los trabajadores como para nuestra entidad que los representa, el dictado de quiebra no constituye un final sino el comienzo de una nueva etapa donde la marca Sancor, despojada de las estructuras que la llevaron al borde de su extinción, debe volver a florecer con el impulso de la nobleza y calidad de los productos que las y los trabajadores afiliados a Atilra elaboran», concluyó Ponce.

