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Bomba en el fútbol amateur – La Justicia rechazó amparo por pase libre y falló a favor de Club San Jorge Brinkmann

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Un juzgado de Morteros rechazó una acción de amparo presentada por un futbolista que pretendía obtener el pase libre de su club, la Fundación Social y Cultural San Jorge de Brinkman. La resolución, firmada el 13 de abril de 2026, concluyó que no existió una conducta arbitraria por parte de la institución y que el reclamo no reunía los requisitos para habilitar la vía excepcional del amparo.

El caso se originó a partir de la presentación de Alexis Nicolás Martínez, de 22 años, quien solicitó la libertad de acción para poder continuar su carrera en otra institución. El jugador argumentó que la negativa del club afectaba su derecho a la práctica deportiva y a elegir dónde desempeñarse.

Sin embargo, el tribunal entendió que no se acreditó una vulneración manifiesta de derechos constitucionales ni una urgencia que justificara el uso de esta herramienta judicial.

Un planteo sin urgencia ni definición concreta

En su resolución, la jueza sostuvo que el pedido del jugador resultó “genérico, hipotético o eventual”, ya que no especificó un club de destino ni acreditó gestiones concretas dentro del sistema federativo.

Además, señaló que no existía constancia de un pedido formal de transferencia tramitado conforme a los reglamentos del fútbol organizado.

“El derecho alegado por el amparista no aparece como cierto y nítido”, indica el fallo, que remarca la necesidad de mayor debate y prueba, algo incompatible con el alcance limitado del amparo.

En diálogo con este medio, el abogado del club, Javier Perona, especialista en derecho deportivo, remarcó ese punto: “El fallo deja en claro que no alcanza con una intención general de irse. Tiene que haber un planteo concreto y seguir los mecanismos previstos dentro del sistema federativo”.

El rol de las normas federativas

Otro de los puntos centrales del fallo es el reconocimiento del marco reglamentario que rige la actividad deportiva. La Justicia consideró que el club no impidió al jugador continuar su carrera, sino que exigió que cualquier transferencia se canalizara por las vías previstas.

En ese sentido, la sentencia destaca que la inscripción federativa implica derechos y obligaciones tanto para el jugador como para la institución.

  • La afiliación se realizó de manera voluntaria y siendo mayor de edad.
  • El sistema prevé mecanismos específicos para transferencias entre clubes.
  • No se acreditó que el club negara el pase, sino que solicitó cumplir el procedimiento.

Perona explicó: “Nunca se le negó jugar ni desarrollarse. Lo único que se planteó es que debía canalizar su salida por los reglamentos. Eso fue lo que la Justicia entendió como razonable”.

El amparo, una vía excepcional

El tribunal recordó que la acción de amparo solo procede ante situaciones de ilegalidad o arbitrariedad manifiesta y cuando no existan otros medios eficaces para resolver el conflicto.

En este caso, concluyó que el jugador contaba con herramientas dentro del propio sistema deportivo para gestionar su situación, por lo que el recurso judicial resultaba improcedente.

“El empleo de esta especialísima acción requiere la existencia de un daño inminente y la falta de vías idóneas”, señala el fallo.

Sobre este punto, Perona sostuvo: “El amparo es una vía excepcional. No puede transformarse en una puerta de salida automática para cualquier jugador que quiera irse sin cumplir las reglas”.

Impacto en el fútbol amateur

Si bien la sentencia no se pronuncia sobre el fondo del derecho del jugador a cambiar de club, sí fija un criterio relevante sobre el uso del amparo en conflictos deportivos.

El fallo deja abierta la posibilidad de que el futbolista recurra a otras vías judiciales o administrativas, pero establece que la discusión debe darse en un ámbito con mayor amplitud probatoria.

“Esto puede marcar un antes y un después. Los conflictos deben resolverse primero dentro del sistema federativo, no todo puede judicializarse por la vía rápida”, agregó Perona.

En ese marco, la decisión podría tener impacto en casos similares dentro del fútbol amateur, donde en los últimos años se multiplicaron los reclamos judiciales para obtener la libertad de acción.

La resolución también refuerza el rol de las ligas y reglamentos federativos como instancia primaria para resolver este tipo de disputas.

Por ahora, el mensaje del tribunal es claro: los conflictos entre jugadores y clubes deben encauzarse dentro del sistema deportivo antes de llegar a la Justicia.

LA VOZ