Siguen cayendo los nacimientos en Córdoba: otro 9% en el primer semestre de 2021

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Los nacimientos en el primer semestre de 2021 volvieron a caer en Córdoba: se anotaron 21.664 niños y niñas de enero a junio de este año, un 9,5 por ciento menos que en los primeros seis meses del año pasado.

El descenso en la natalidad, en proporciones que son altísimas a escala demográfica, ya es tendencia: si se comparan los datos del primer semestre de este año con el primer semestre de 2019, un período prepandémico, la baja es del 17,4 por ciento.

Los datos fueron generados por el Registro Civil digital de la Provincia. Y si bien se trata de inscripciones, no de nacimientos, los números provisorios que manejan en el Ministerio de Salud provincial confirman el fenómeno: cayó la fecundidad.

De mantenerse la tendencia, se puede proyectar que en el segundo semestre de este año nacerán menos de 20 mil niños y niñas, y en el acumulado anual habrá un 9,4 por ciento menos de nacimientos que en 2020, cuando se informaron 45.935 nacimientos. Y ya en 2020 se había registrado una caída con relación a 2019, cuando se inscribieron 50.263 niños y niñas en Córdoba.

SIGUEN BAJANDO

Para Enrique Peláez –demógrafo, investigador del Centro de Investigaciones y Estudios sobre Cultura y Sociedad (Ciecs), Conicet y Universidad Nacional de Córdoba–, este es “un descenso pronunciado en una fecundidad que ya venía cayendo”.

“Los datos no dan algo imposible de justificar, es una realidad que se está experimentando en varios países, no sólo en Argentina –aporta Peláez–. Esto se observaba antes de la pandemia, cuando ya venía cayendo de cinco a seis por ciento por año, y la pandemia lo acentuó, pero la tendencia clara a la reducción de la fecundidad es de antes”.

Hay una suma de factores que podrían explicarlo, advierte Peláez: que tenemos sociedades más igualitarias con una mayor participación de la mujer en el mundo del trabajo; una cultura juvenil que cambió y espera para formar pareja y, aún más, para tener hijos, y un período extenso de contracción económica. “La pandemia pudo haberle dado un plus, pero los cambios en la fecundidad en 2020 no son explicados por la pandemia porque esos niños y niñas se gestaron en 2019, y las caídas son más o menos en las mismas proporciones”, analiza el experto.

Marcela Yánover, directora de Maternidad e Infancia del Ministerio de Salud provincial, confirma que hubo un descenso en el número de nacimientos en maternidades en 2019 y en 2020, según documentan datos oficiales que aún no han sido publicados porque los releva y difunde la Nación.

Coincide la funcionaria en que este fenómeno es previo a la pandemia. “No creo que sea la pandemia, porque en 2020 este no fue un grupo afectado por el virus. Yo creo que son los resultados de políticas públicas implementadas desde hace varios años que van dando su resultado: mayor educación en salud sexual y reproductiva, acceso a nuevos métodos y prácticas, todo suma”, analizó.

Yánover y otros especialistas entienden que incluso la discusión pública sobre el aborto legal pudo haber contribuido a que un número mayor de personas, con independencia de la pertenencia “verde” o “celeste”, se haya informado más sobre educación sexual e incorporado prácticas de cuidado y de prevención del embarazo no deseado.

CONSECUENCIAS SOCIALES

Un estudio publicado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en 2018 analiza cuáles son las consecuencias de una baja fecundidad. Marca que “existe consenso en que la reducción de la fecundidad es el resultado del éxito de las poblaciones en lograr sus objetivos reproductivos, tanto respecto a la cantidad de hijos como al momento de tenerlos. Así, sería poco apropiado considerar que la baja fecundidad es un problema per se”.

Pero advierte que “su consolidación acarrea desafíos para las sociedades contemporáneas, que deben adaptar sus instituciones para amoldarse a la nueva realidad demográfica. Una fecundidad baja que se sostiene en el tiempo conduce al envejecimiento de la población y a un eventual crecimiento demográfico negativo. En materia de envejecimiento de la población, el principal desafío se asocia a la sostenibilidad financiera de los sistemas de seguridad social, la salud pública y el cuidado de personas mayores”.

En contraposición, “la baja fecundidad para algunos sectores puede resultar un aspecto positivo, en tanto descomprime la carga para las familias y habilita la posibilidad de lograr sociedades más equitativas desde el punto de vista del género, considerando que al menos hasta el momento son las mujeres las principales responsables del cuidado de los niños”, dice el estudio firmado por los investigadores Wanda Cabella y Mathias Nathan.

¿ENVEJECIMIENTO POBLACIONAL?

El efecto demográfico de manual de una caída en la fecundidad es el envejecimiento de la población. Pero esto tiene ahora un asterisco: el exceso en la mortalidad, como producto de la pandemia y de su contexto, va en sentido opuesto. Según un estudio realizado con datos de 2020, los demógrafos cordobeses Enrique Peláez, Leandro González y Laura Acosta, en un equipo del Ciecs, anticiparían que se habría perdido entre un año y un año y medio de esperanza de vida en 2020 en relación con 2019, lo cual es muchísimo: es perder lo que se había ganado en cinco años.

LA VOZ