En un año, 23 niños nacieron con sífilis congénita en San Francisco y crece la alarma

En la Argentina, se triplicaron los casos de sífilis, según datos del Ministerio de Salud y Desarrollo Social. La tasa de la enfermedad en varones y mujeres jóvenes y adultos entre 2013 y 2017 pasó de 11,7 a 35,2 por cada 100 mil habitantes.

La situación tiene en alerta a las autoridades sanitarias, incluso, a las de San Francisco. 

En el último año, en el Hospital «J. B. Iturraspe» se detectaron 174 casos de sífilis, 56 de los cuales corresponden a mujeres embarazadas. De esa cantidad nacieron 23 niños con la infección.

La sífilis es una infección producida por la bacteria Treponema pallidum (TP), transmitida fundamentalmente por contacto sexual y vía congénita y perinatal. Es de carácter sistémico, curable y exclusiva del ser humano.

La médica infectóloga Fernanda Foresta admitió a LA VOZ DE SAN JUSTO que existe «preocupación» por la cantidad de casos de sífilis registrados al señalar que «es alto» el número de recién nacidos que han contraído esta enfermedad en los últimos 12 meses.

Desde el Hospital comienzan a intervenir sobre la paciente una vez que se detecta el embarazo. «De inmediato comenzamos con los estudios de control porque mientras más temprano sea el diagnóstico de infección en la mujer embarazada y esta reciba el tratamiento médico completo, ese bebé tendrá mayores posibilidades de nacer libre de la infección y de no requerir tratamiento», precisó Foresta.

 

 

 Consultas tardías

La transmisión del virus entre madre e hijo ocurre, según señaló la médica, «cuando la paciente llega tarde a la consulta. Muchas veces lo hacen en el último tramo del embarazo o quizá vienen directamente a parir y no tenían controles previos. Recién allí encontramos estos resultados positivos», se lamentó la profesional.

En la mayoría de los casos donde nacieron niños con sífilis congénita se trata de madres jóvenes, menores de 20 años. No obstante, muchas de ellas ya habían tenido partos anteriores.

Estos bebés «no quedan a la deriva, sino que ingresan a un programa de seguimiento para evaluar daños a futuro».

Estos pacientes implican «tiempo de internación del niño y estudios para evaluar la profundidad del caso». Además, por tratarse de casos de sífilis congénita, «no tiene respuesta a un tratamiento futuro, quedan secuelas establecidas».

De todas maneras, el tratamiento médico apunta a «erradicar la bacteria (Treponema pallidum) del organismo del niño», en tanto, el daño generado «no tiene posibilidades de recuperación».

 La Voz de San Justo

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