Córdoba aprueba el ibuprofeno para inhalar como terapia de problemas respiratorios

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En mayo del 2020, cuando el Covid-19 era una enfermedad desconocida y no había ningún tratamiento ni vacunas, el ibuprofeno para inhalar aparecía como una esperanza.

Surgió a partir de un desarrollo científico cordobés pensado para tratar la fibrosis quística. En esencia es el mismo ibuprofeno de uso habitual al que se lo transforma en una sal soluble para que pueda nebulizarse.

La novedad es que el Ministerio de Salud de Córdoba aprobó la fabricación y comercialización de luarprofeno (su nombre comercial) para tratar el Covid-19 y otros cuadros respiratorios. Durante la pandemia se utilizó bajo un régimen excepcional de uso compasivo (no estaba permitida la venta), ya que no existían tratamientos aprobados contra el coronavirus.

“La indicación puntual es Covid-19 y una secuela que queda tras la infección, una fibrosis pulmonar para la que el luarprofeno es efectiva. Pero una vez autorizado, los médicos lo van a poder recetar off label para otras patologías”, asegura Luis Argañarás, socio gerente de Química Luar, la empresa que desarrolló el fármaco. Anticipa que podría estar disponible en las farmacias desde agosto.

Pablo Carvajal, secretario de Salud de la Provincia, detalla: “Durante la pandemia se sumó mucha evidencia sobre su seguridad y eficacia frente a Covid-19 y otras enfermedades que padecían los casos positivos, como la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (Epoc). Creemos que va a andar muy bien. También tenemos esperanza con las infecciones respiratorias agudas bajas (Irab) en niños para las que no hay vacunas”.

Y agrega: “Creemos que puede aplicarse de forma ambulatoria, de manera que en lugar de que un paciente deba estar con oxígeno las 24 horas, pueda reducirlo a ocho horas”.

Una droga clave en el interior de Córdoba

A lo largo de la pandemia, unos 19 mil cordobeses recibieron este tratamiento y otros 6 mil más en Salta, Jujuy y otras provincias. “Entre ellos había pacientes con asma, Epoc y otras patologías de las que también se recuperaron. Entonces, entendemos que es un producto que puede cambiar los tratamientos de neumonología”, asegura Argañáras.

El empresario, que también es farmacéutico y gerente técnico de la firma, cree que va a funcionar en todas las patología que generen un distrés respiratorio. El ibuprofeno es antinflamatorio. El proceso inflamatorio reduce la función del pulmón para absorber el oxígeno y genera pérdida de la capacidad respiratoria. Pero además la droga tiene un efecto viricida.

Galia Kalayan, médica que trabaja para Luar, fue la encargada de coordinar la distribución del tratamiento en el interior de Córdoba durante la pandemia. Asegura que los únicos efectos adversos detectados fueron estornudos, tos y dolor de cabeza, en pacientes con Covid-19, por lo que los síntomas podrían ser producto de la infección.

“El impacto social del luarprofeno en el interior fue muy importante”, asegura. Y agrega: “No había acceso a otros tratamientos y poca capacidad de derivación, entonces aceptaron mejor este tratamiento que en la ciudad de Córdoba

Carvajal explica que el luarprofeno fue una herramienta clave en la estrategia prehopitalaria que llevó a cabo la Provincia. Se redujeron las internaciones en el interior ya que se lo aplicaba en las primeras 48 horas de dar positivo”, asegura.

Kalayan explica que durante las dos primeras olas el criterio era nebulizar a los pacientes de riesgo (con diabetes, hipertensión, obesidad, etc.) apenas daban positivo. “En las localidades que se siguió este criterio prácticamente no tuvieron derivaciones, bajaron las internaciones y la mortalidad”, señala.

El tratamiento utilizado durante la pandemia consistía en una nebulización cada seis horas durante cinco días. Cada ampolla contiene 50 miligramos. La cápsula que tomamos habitualmente para calmar un dolor contiene 600 miligramos.

Análisis estadístico positivo

Luarprofeno no cuenta con un estudio clínico aprobado. En septiembre de 2021, Anmat autorizó un protocolo de fase 2 para Covid-19, que la empresa había presentado un año atrás. Argañáras explica que con el avance de las vacunas y de nuevas variantes del coronavirus de más rápida evolución, el protocolo quedó viejo.

La evidencia de eficacia y seguridad por la que el Gobierno de Córdoba autorizó la formulación es la recolectada a partir de los 25 mil pacientes que accedieron voluntariamente a la droga por la vía compasiva. Hace unas semanas se publicó un trabajo estadístico sobre esta evidencia.

Cuando le pidieron los datos a la empresa, los autores del estudio, Sebastian Calónico (Universidad de Columbia, EE.UU.), Juan Cruz López del Valle (Universidad de San Andrés) y Rafael Di Tella (Universidad de Harvard), le advirtieron que iban a tratar de destruir el tratamiento.

“Aplicaron diversos métodos estadísticos para demostrar que el luarprofeno no tenía ningún efecto positivo, pero no lo lograron”, cuenta Argañáras.

Y explica que, antes de las vacunas, un hospital de alta complejidad podía tener una mortalidad del 18% entre todos los internados por Covid-19. Mientras que en una institución que solo disponía de oxígeno ese porcentaje era del 30%.

“En el trabajo encontraron que, cuando aplicaban el luarprofeno, la mortalidad bajaba al 15% en esos hospitales con escasa infraestructura. También determinaron que la mortalidad bajaba en un mismo hospital después de comenzar a aplicar este tratamiento”, detalla.

Dante Beltramo (Conicet y Ceprocor) es quien desarrolló la ciencia básica que está detrás del ibuprofeno para inhalar. “Los resultados de este trabajo son muy interesantes por la complejidad del análi

is, dado que englobaron a todos, aún pacientes que fueron tratados un día y fallecieron al otro día, lo que ensucia el dato. Aun así demuestra que es un tratamiento efectivo. Para nuestro grupo es todo un elogio”, asegura.

Un camino tortuoso para demostrar su seguridad y eficacia

Pero el camino del luarprofeno fue bastante tortuoso. Desde la empresa aseguran que se debe a que se tocaron poderosos intereses.

“Es realmente muy llamativo la cantidad de estudios que nos pidieron para acreditar la seguridad de la droga más estudiada del planeta y que tiene todas las presentaciones que imaginen, desde vía oral hasta inyectable endovenosa en bebés”, cuenta Argañáras.

Y agrega: “En un contexto de emergencia, no había riesgo porque el paciente con comorbilidades tenía altas probabilidades de morirse”.

Pero además, recuerda que las primeras pruebas en pacientes ambulatorios no mostraron problemas y ya había antecedentes en otras patologías que mostraban el efecto antiinflamatorio sobre el epitelio pulmonar, sin ningún efecto adverso.

En el momento en que el ibuprofeno para inhalar era criticado, muchos profesionales de la salud decidieron utilizar otras terapias que no mostraban buenos resultados como el plasma o el suero equino hiperinmune, e incluso algunas que no eran del todo seguras como la ivermectina.

El otro “pero” que le pusieron fue que la nebulización iba a generar una mayor aerosolización del virus, por lo que no era seguro. “El ibuprofeno es viricida con lo cual, si una partícula que se genera en la nebulización toma contacto con un virus, lo inactiva. Lejos de propagarlo, iba a bajar la carga viral. Pero demostrar eso requería estudios que no podíamos hacer”, relata Argañáras.

De todas formas, desde la empresa desarrollaron dispositivos para que la nebulización fuera hermética y sumaron filtros HEPA a los nebulizadores. “Hoy está absolutamente demostrado que la nebulización no es problemática, pero esa fue la causa con la cual nos impidieron utilizar el tratamiento que podría haber salvado muchas vidas”, comenta el empresario.

LA VOZ